“Cambiamos las balas por las palabras”: así funciona el periódico de la Farc Ilustración de Juan Ruiz
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“Cambiamos las balas por las palabras”: así funciona el periódico de la Farc

Natalia Márquez - Octubre 4, 2018

'Nuestra única arma será la palabra' es el medio que ahora va a contar las historias de los excombatientes.

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En la región del Catatumbo — históricamente afectada por la guerra— un grupo de exguerrilleros está trabajando en un periódico alternativo, creado por ellos después de la firma del Acuerdo de Paz. En lugar de emplear las balas, como lo hacían en años anteriores, están tratando de mostrarle al país su lucha a través de noticias, imágenes y reportajes. Ellos son conscientes de que en los 50 años de guerra que hemos vivido, muchos medios han polarizado a la opinión pública con imaginarios sobre la guerra. En la implementación del Acuerdo vieron un reto: cómo informar a la población sobre lo que ellos viven y sus preocupaciones, algo así como ‘mostrar la otra cara de la moneda’.

Pese a que la implementación del Acuerdo no ha sido la esperada (según el último informe del Observatorio de Seguimiento a la Implementación del Acuerdo de Paz, éste ha avanzado solo en un 18,3%), lo cierto que sí se han abierto nuevos escenarios de debate sin violencia. Crear un medio de comunicación es un claro ejemplo de ello. El periódico del que estamos hablando se llama  ‘Nuestra única arma será la palabra’ y nació en el ETCR  de Caño Indio, en Norte de Santander. Aunque este nuevo medio no es el órgano oficial de comunicaciones de la Farc, es una herramienta que pretende fortalecer la comunicación entre todos los miembros del partido, incluyendo, por supuesto, a los que están lejos de Catatumbo.

En su propuesta editorial, los excombatientes buscan abordar temas que le conciernen en la vida diaria, como lo que sucede en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la construcción de paz desde el territorio. Desde Divergentes hablamos con tres miembros del Consejo Editorial de este periódico impreso, cuyos integrantes son miembros de la Farc* interesados en la construcción de la información en el posconflicto. Esta fue nuestra conversación.

¿Qué los motivó a iniciar el periódico?

“Al iniciar con este proyecto veíamos con preocupación la urgencia que había en la militancia interna de que existiera un vehículo de comunicación para compartir información. Las zonas alejadas en las que se encuentran los ETCR generalmente enfrentan dificultades de tipo logístico como falta de acceso a Internet e incluso a electricidad. Por tal motivo tomamos la decisión de hacer un periódico que pueda llegar a las militancias que están en las partes más lejanas para que lo puedan leer y les sirva de información. Sabemos que este esfuerzo sirve a la vez para fortalecer orgánicamente el partido”.

¿Cómo nace el periódico? 

“Primero hay que decir que el periódico no es el órgano oficial de comunicaciones de la Farc. Esta es una iniciativa que nació desde la base del ETCR en Caño Indio, Norte de Santander. Desde la militancia de base discutimos mucho, a veces reunidos, otras veces por Whatsapp, y después de mucho concretamos bueno ¿qué podemos hacer? ¿de qué escribimos? Entonces pasamos por un proceso en el que evaluamos la coyuntura y así salió el prototipo. Entre los temas que decidimos tocar están, por ejemplo, JEP. Para eso acudimos a un experto que no hace parte del partido y que estudió sobre el tema, es abogado catedrático y además docente. También quisimos escribir sobre cómo abordar la paz en los ETCR y así… En este momento estamos en el proceso de definir secciones fijas”.

¿Por qué el nombre?

“Nuestro nombre lo sacamos de una frase del discurso en el Teatro Colón de Cartagena del camarada Timoleón Jiménez – Timochenko –“nuestra única arma será la palabra”. Buscamos rescatar esa idea. Es una consigna de paz pero no abandonamos la lucha. Dejamos las armas y nos vamos a dedicar a la emisión de ideas, en otro espacio, pero sobre las mismas concepciones”.

¿Cuántos ejemplares llevan?

“Tuvimos un primer número virtual, al que llamamos número 0, el cual se puso a consideración del grupo de militancia. Ese salió en julio de este año como un prototipo. Como no tenemos página web, aún lo repartimos por los grupos de Whatsapp de la Farc. Luego, en agosto, después de que más personas se sumaran a la iniciativa, salió el que consideramos nuestro primer número. Este si salió en versión virtual e impresa”.

 

¿A quién va dirigido?

“La idea es que el periódico se dirija a la militancia de base, en especial a aquellos compañeros que están lejos, en terreno. Sin embargo, cuando menciono militancia no lo hago a manera estrictamente refiriéndome a la Farc. En principio fue así pero hemos visto que hay algunos grupos de izquierda – anarquistas y colectivos de mujeres – a los que les ha parecido interesante nuestra propuesta. No pretendemos cerrarle la puerta a que personas de otros sectores escriban”.

¿Cuál es su fin?

“Buscamos que el periódico sea informativo, formativo, reflexivo y crítico. Queremos que tenga artículos cortos para que la gente lo pueda leer con facilidad. De este modo, evitamos que el lenguaje sea rebuscado sino por el contrario, sencillo. Con estas pautas buscamos que nuestro medio tenga elementos de profundidad. Estamos abiertos a la discusión, al debate y a la crítica para tener una perspectiva más enriquecedora; no excluimos a ningún sector del partido. El periódico no es una expresión de una postura específica del partido, hay bastantes debates abiertos”.

¿Quiénes hacen parte del periódico?

“Somos un equipo diverso. Algunos estuvimos en la experiencia de combate como hay otros que no. Algunas personas apenas están llegando al partido. Otros son militantes del partido pero nunca han estado en la guerrilla. Venimos de todos lados”.

¿Quién es el editor?

“Tenemos una estructura organizacional horizontal. Es decir, no hay una jerarquía clara. La editorial es fruto de una discusión colectiva. Designamos a una persona para que en la mayoría de casos redacte el artículo. Con esto buscamos que tenga el mismo estilo. Sin embargo hay otros textos en los que buscamos a una persona en particular para que los haga – académicos o profesionales en el área – que son ajenas al partido pero que simpatizan con nuestros ideales. Incluso hay veces en las que nos envían artículos desde las comunas. Lo realmente diciente de nuestro sello editorial es el acuerdo que pactamos entre todos de no firmar nuestros artículos; no nos interesa destacar a un individuo sino a nuestro trabajo colectivo. Las personas que firman son contadas y la explicación a esto es que no son militantes del partido sino personalidades. Somos consientes de que cuando estemos en la tarea de legalizar el periódico, es decir de hacer un registro formal, va a aparecer el nombre de un responsable. Pero eso ya será un requisito legal. Acá priorizamos el trabajo comunitario antes del individual”.

¿En dónde está el Consejo Editorial?

“Una parte está en Caño Indio, Norte de Santander, y la otra en Bogotá. Lo que hacemos es que nos ponemos de acuerdo en lo que queremos hacer y luego cuando se tiene listo se manda a Caño Indio para que los compañeros le den una revisión final, sobre todo en el tema de estilo, redacción y ortografía. Entre todos definimos los contenidos. Nos comunicamos vía Skype, Whatsapp o Telegram. Tenemos un gesto y es que cuando tenemos el periódico ya completo, casi listo, lo mandamos a una gente del partido para que nos sugieran cambios y haga criticas constructivas”.

¿Cada cuanto tiempo publican?

“Aspiramos a salir cada mes. No es un periódico de carácter noticioso sino de reflexión y formación”.

¿Cómo se financian?

“No estamos financiados por la Dirección Nacional, como algunas personas se imaginan. De hecho, hemos hecho gestión para el financiamiento. Hay gente simpatizante, de las regiones, que nos han colaborado con dinero. También vendemos los ejemplares y con eso nos mantenemos. Algunas veces nos dicen “mándeme 30 ejemplares”, a lo que nosotros respondemos claro, con mucho gusto, por 30.000 pesos”.

De acuerdo con esto, ¿cuánto vale un ejemplar?

“Por 400.000 mil pesos tenemos mil ejemplares de 8 paginas en tamaño de tabloide. Es decir, cuesta 400 pesos cada ejemplar. Con 400.000 mil pesos podemos cumplir con la impresión, pero el tema de la distribución implica otro dinero. Enviar 30 ejemplares nos cuesta 14.000 mil pesos. En el momento estamos haciendo las cuentas iniciales para saber con cuánto podemos sostener el periódico de manera mensual. Sabemos que no tenemos entradas fijas. Con el ejemplar físico hemos hecho ‘lobby’ con gente de la bancada y hemos hablado con compañeros del partido. Estamos en ese esfuerzo de mirar cómo garantizamos el mantenimiento del periódico”.

¿Ustedes buscan centrar sus artículos en la realidad fariana?

“En un principio sí porque es el público al que está dirigido en primera instancia. Pero también buscamos temas de coyuntura que creemos van más allá de la realidad militante de la Farc y que sirven para otros sectores, como el tema de la JEP”.

 ¿En qué temas están trabajando ahora?

“Estamos trabajando en un artículo sobre el futuro del Ejército. Estamos apenas en la discusión en donde decimos bueno, terminada la guerra, tenemos un ejército de 5.000 hombres. ¿Se justifica ese ejército? La Farc no tiene una postura unitaria sobre eso hoy. Está abierta la discusión. ¿Reducimos este ejercito? ¿Dejamos esa gente sin empleo? Pensamos … así como se hizo reingeniería para la guerra en el momento del Cagúan que permitió al Ejercito Nacional salir con una nueva manera de combatir en el campo de batalla, ¿no se puede hacer reingeniería para la paz?”

¿Qué tan abiertos están a trabajar con personas cuya ideología es antagónica a la de la Farc?

“Habría que tener un consejo editorial. Si en el pasado se han hecho reuniones con jefes paramilitares para tocar el tema de la verdad, cosa que se supo de manera pública, no veo por qué no se podría hacer esto, sería interesante. Eso sí, tocaría mirar qué tipo de preguntas les hacemos. No seríamos complacientes, claramente, con gente con la que nos hemos echado candela”.

¿Consideran necesario incluir la experiencia de combate en las reflexiones del medio?

“Claro, nadie puede hacer tabla rasa de su pasado con lo bueno, lo malo, lo bonito y lo feo. El periódico no está para hablar de la experiencia individual sino que es una invitación a reflexionar desde lo colectivo. ¿Cómo podemos pensar el país de hoy? Claro está, desde nuestra ideología, valor y coraje. Hay que aclarar que nosotros lo que cambiamos fue la forma de combatir: pasamos de las armas a las palabras”.

¿Cuál es la postura del Consejo Editorial del periódico frente al gobierno actual?

“Yo pienso que no se diferencia en mucho de la postura de la organización. Respecto al Acuerdo de Paz, si bien fue firmado y ha sido cumplido a cabalidad por la Farc, aún existen reparos frente al cumplimiento y voluntad del gobierno. De todos modos nosotros somos consientes de que un gobierno de derecha no va a estar feliz con cumplir un acuerdo de este tipo de naturaleza. Seamos francos, ese cumplimiento es fruto de la presión internacional, la existencia, unión, organización y movilización popular. Este acuerdo va mucho más allá de las filas; involucra a campesinos y víctimas. Creemos que se debe matizar la realidad concreta actual. El Presidente no tiene la hegemonía del país, existe una inmensa oposición y ahora hay una bancada en el Senado que es capaz de pararse frente a la derecha y dar un debate fuerte.

Sin embargo, hay cosas que nos preocupan muchísimo: el asesinato de líderes sociales, la reactivación de grupos paramilitares en terreno y la intolerancia de sectores de la derecha frente a la paz. Esas son las paradojas: hay sectores de la derecha que nunca han echado un tiro y están hablando de hacer trizas el acuerdo, mientras que los que hemos empujado la candela de lado y lado estamos más interesados en la paz que los políticos que nunca han ido a combate y que sus hijos nunca han ido a poner la sangre en el monte”.

 ¿Qué diferencia ven entre comunicar hacia el interior de la cultura fariana y hacia el exterior?

“Comunicar hacia adentro tiene la facilidad de que uno conoce los códigos que la gente usa y, al hablar desde esa cotidianidad, se facilita el diálogo, la discusión y la comprensión de los temas que se tocan con nuestra audiencia. Ahora, comunicar nuestra agenda hacia fuera implica modificar esos códigos que reconocemos – porque hacen parte de nuestra estructura organizacional – pero que la gente externa no entiende y nos ve ortodoxos.

Entonces estamos frente al reto de sentarnos a reflexionar de qué manera queremos llegarle a la gente. Un ejemplo de ello son las constante preguntas que tanto profesionales o técnicos que no están familiarizados con nuestros emblemas o lenguaje nos han hecho. Preguntan ¿por qué utilizamos la palabra camarada? Para nosotros esa palabra trasciende porque tiene que ver con unos principios marxistas feministas de la organización. La pregunta es ¿la seguimos usando? Personas del partido también han preguntado ¿por qué aparece la rosa tan pequeña al final de los artículos? La verdad es que estamos en el proceso de construir una identidad, de fortalecer procesos y generar nuevas conexiones, pero eso será en el camino”.

¿Qué retos han visto en la elaboración del periódico?

“El tema de los tiempos es complicado porque para hacer mensual el periódico se debe tener un dinero y calendario especifico que permita definir artículos, dividir responsabilidades, entregar contenido, revisarlo y luego imprimir”.

¿En qué creen que pueden mejorar?

“Apenas estamos empezando y hay muchas cosas sujetas a cambios. Sabemos que debemos mejorar, por ejemplo, en el diseño porque ese formato no funciona a nivel electrónico. Estamos abiertos a colaboraciones. Queremos un periódico más gráfico con ilustraciones e infografías. Lo ideal sería algo que sea más agradable para el ojo y que sea más ágil de consumir. Pero ahí si como la frase de José Martí ´la mejor forma de decir es hacer´. Por algo se debe empezar”.

¿Cómo los ha recibido su audiencia?

“Bien. Yo creo que en general ha sido muy buena la recepción. Hay gente que nos pregunta sobre nuestra forma de financiamiento. Preguntan si nos financia Timoleón o la disidencia, pero realmente es un gran esfuerzo el que hemos tratado de hacer. A la gente le ha gustado, y esa es la que nos han ayudado con dinero, contactos o logística”.

*Los integrantes del Consejo Editorial nos pidieron no revelar sus nombres en este artículo.