La voz de los adultos mayores víctimas quiere ser tenida en cuenta Todas las fotos por: Daniel Sarmiento
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La voz de los adultos mayores víctimas quiere ser tenida en cuenta

Juan Pablo Esterilla - Diciembre 3, 2018

El Centro Nacional de Memoria Histórica elaboró una cartilla para que las experiencias y aprendizajes de los adultos mayores no se queden en el olvido.

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Luego de haber tenido que desplazarse a Pereira y perder a su familia, Albert Marín le pidió a Dios que le mostrara el camino; su salud se había deteriorado y se había convertido en una persona irascible. En la región se rumoraba que buscaba a quienes en un acto bárbaro le habían quitado lo que más quería: su hija, su yerno y su nieta. Sucedió en 2009 y excombatientes de las Farc fueron los responsables.

En efecto, Dios le mostró el camino: primero lo motivó a dar charlas de sensibilización sobre el conflicto armado en colegios públicos y luego lo ubicó en auditorios repletos —en los que compartía con excombatientes de la antigua guerrilla de las Farc—, para demostrar que el perdón es necesario. Años después, en Panaca, lugar en el que cientos de excombatientes Farc han tenido la oportunidad de incorporarse, los autores materiales de los asesinatos de de su hija, su yerno y su nieta le confesaron el crimen.  Se lo dijeron a él primero, pues no lo habían hecho nunca ante ninguna otra instancia.

Historias como la de Albert, quien tiene hoy 77 años,  se escucharon la semana pasada, durante el desarrollo de la tercera edición del “Encuentro Voces de Mayores”, un espacio coordinado por el Centro Nacional de Memoria Histórica y en el que personas mayores de 60 años que son líderes, lideresas, campesinos y representantes de comunidades étnicas, reflexionaron en torno al rol de los adultos mayores en la construcción de paz. 

Albert Marín Sánchez, líder por los derechos de las víctimas de Pereira. Foto: Daniel Sarmiento.

 

Durante dos días, 40 personas, 30 de las cuales venían desde diferentes regiones de todo el país, participaron exponiendo sus aprendizajes como personas mayores víctimas del conflicto armado. Hablaron un buen rato sobre una pregunta: ¿Cómo garantizar relevos intergeneracionales  para que no se pierdan los saberes de los mayores? Según cifras del Registro Único de Víctimas —con corte del mes de junio— por lo menos el 8% del universo total de víctimas registradas son adultos mayores de 60 años (746.122 personas).

Los participantes del encuentro dejaron claro que más allá del hecho victimizante que padecieron, los afecta la exclusión y la discriminación, así como los prejuicios y estereotipos vinculados con la vejez que enfrentan en su cotidianidad. “Nos duele que terminemos en casas de retiro, hay muchos valores, prácticas y memorias que no deberían olvidarse y que ayudan a construir paz en los territorios”, sostuvo  María Helena Gallo, persona mayor que asistió al encuentro desde Buenaventura.

El tercer Encuentro Voces de Mayores fue coordinado por el equipo de enfoque diferencial de adultos mayores y discapacidad del CNMH. Foto: Daniel Sarmiento.

 

Para Albert Marín , “los ancianos deben tener un lugar prioritario en los procesos de reconstrucción de memoria histórica, pues es gracias a sus aportes que se pueden hacer líneas de tiempo más extensas y detalladas de lo que ha sido el conflicto armado colombiano”. En la actualidad, Albert es el coordinador de la Mesa de Víctimas de Pereira.

“La línea del tiempo que recorre las memorias de los adultos mayores de 60 años en Colombia se ve transitada por relatos de violencias como la masacre de las bananeras, la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, el exterminio de la Unión Patriótica, las tomas guerrilleras, el nacimiento del paramilitarismo, y muchas más. Se han hecho viejos en la guerra”, dice el Centro de Memoria Histórica.

Otro ejercicio valioso que se desarrolló durante este encuentro fue la socialización de la versión preliminar de la cartilla “Voces de Mayores”, la cual se vislumbra como una herramienta pedagógica para las personas mayores víctimas del conflicto armado. Con esta cartilla, además, se podrá reconstruir la memoria desde las narrativas de los adultos mayores.

 

La cartilla se realizó con base en tres ejes: reconstrucción del tejido social; relevo y diálogos intergeneracionales y aportes para la paz. Además, está compuesta por apartados conceptuales, metodológicos, prácticos y con guías que pueden fortalecer las estrategias de los gestores de memoria.

Noris Mosquera Rentería fue desplazada de Bojayá cuando tenía 35 años. Foto: Daniel Sarmiento.

“Me gusta que se entienda el relevo intergeneracional como nuestro saber y experiencia que se ponen a disposición de las nuevas generaciones en clave de memoria histórica”, sostiene Noris Mosquera Rentería, lideresa afro que fue desplazada de Bojayá a sus 35 años. Hoy tiene 63 y hace parte de organizaciones de mujeres como la Ruta Pacífica.

La cartilla contiene además un componente normativo en torno a los derechos de las personas mayores que sirve para reconocer y apropiar la jurisprudencia nacional e internacional respecto a la vejez y envejecimiento.

Los participantes también aprovecharon el espacio para manifestar sus inquietudes a personas que acudieron al encuentro como representantes de instituciones gubernamentales.  Entre los temores planteados a Sinthya Rubio y Sara Vélez, representantes de la Comisión de la Verdad y la JEP, respectivamente, está el de si en verdad las víctimas recibirán nueva información por parte de quienes los o las afectaron, pues en últimas ellas, como víctimas, ya han contados los sufrimientos a los que fueron expuestas. “Nuestro lema es no contamos, pero sí escuchamos”, recalcó Teresa Orozco, líderesa que representa a 86 adultos mayores en Medellín.

Entre tanto, Andrea Meza exhortó a que la Comisión de la Verdad se esfuerce por garantizar la accesibilidad de sus hallazgos en los tres años que tiene para operar. Los adultos mayores le sugirieron a  la Comisión pensar en varias narrativas y usar lenguajes como la música y el lenguaje audiovisual. Valga anotar que la Comisión determinará patrones de violencia más no responsabilidades individuales, y que la documentación que reciba durante su funcionamiento, no podrá ser compartida con la JEP.

El encuentro concluyó con la certeza compartida de multiplicar los conocimiento en sus territorios, de manera en que podrán seguirle aportando a la paz y a la reconciliación, incluso con nuevas perspectivas. “Con estas entidades nuevas nosotros iremos a aportar y a hacerles seguimiento. Construir en el disenso no es fácil, pero desde el respeto y disminuyendo los odios podemos hacer un gran aporte”, manifestó Meza.