¿Y si ya es hora de que comencemos a confiar en la JEP?
Leer

¿Y si ya es hora de que comencemos a confiar en la JEP?

Colaborador ¡Pacifista! - Abril 18, 2018

#OPINIÓN | Cada día crece el escepticismo frente a la justicia para la paz. Sin embargo, existen procesos que están funcionando y que los medios no han divulgado. Por: Daniela Sánchez Galvis*

Compartir

Ilustración por Sebastián Ramirez.

En las últimas semanas, por cuenta de secuestros, asesinatos, capturas por narcotráfico y presuntas irregularidades financieras, los colombianos nos hemos estrellado de frente con lo que algunos llaman “las grietas de la paz”. El escepticismo está creciendo con el paso del tiempo y las elecciones presidenciales están a la vuelta de la esquina, a tan solo seis semanas. ¿Tiene futuro la implementación del Acuerdo de Paz con las Farc? Esta es la pregunta que cada día toma más peso.

En medio de una serie de noticias negativas, nos enteramos de que Salvatore Mancuso Gómez, exjefe paramilitar extraditado en Estados Unidos, firmó un acta de sometimiento ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).  Mancuso, quien ha reconocido su participación en masacres como las de Mapiripán y El Aro, es uno de los hombres que conoce en detalle la génesis de las Autodefensas y su modus operandi en diferentes regiones de Colombia. Está dispuesto a contar la verdad y a regresar al país.

En la JEP, Mancuso podría contar la verdad sobre las masacres que cometieron los paramilitares y que no han sido esclarecidas. El exlíder paramilitar, extraditado en 2008, cumple una condena de 15 años en Georgia, Estados Unidos y le ha entregado a la justicia estadounidense información sobre 80 jefes de estructuras armadas, 65 miembros del Ejército y diferentes actores políticos. En Colombia tiene que responder por más de 60.000 delitos cometidos por sus tropas. Si cuenta la verdad y pide perdón, los colombianos podríamos tener una certeza: la justicia transicional estaría funcionando.

Lo que ha sucedido últimamente se puede explicar en una frase: tanta información también lleva a la desinformación. Y esto es justamente lo que viene ocurriendo con el componente de justicia del Acuerdo para la Terminación del Conflicto, representado en la Jurisdicción Especial para la Paz – JEP. Entre la desinformación, se escucha que a la JEP se puede acoger cualquiera y hasta que la JEP sencillamente no está funcionando. Todas premisas que parten del desentendimiento.

Hay que comenzar por entender que la JEP tiene en su centro la reparación de las víctimas, mediante una justicia que aunque busca castigar, se enfoca principalmente en restaurar al compareciente. Es en este sentido que la JEP ha tenido muchos logros, como el de llegar a 140 municipios a través de sus Enlaces Territoriales, municipios donde antes solo se conocía de la presencia de las Farc; o lograr suscribir, es decir atraer, a más de 5.000 personas, bien sean excombatientes de las Farc, miembros de la Fuerza Pública u otros actores involucrados directa o indirectamente con el conflicto armado, para que cuenten la verdad sobre lo ocurrido. Esto es importante y sirve, por ejemplo, para contarle a muchas de las víctimas que han sufrido por desapariciones forzadas sobre el paradero de sus familiares o amigos.

En otro sentido, la JEP también ha logrado aprender de sí misma y corregir aquellos errores que por la propia naturaleza de ser una entidad nueva debían ocurrir. Por ejemplo, creó un Acta de Reincorporación Política, Económica y Social para miembros de las Farc en diciembre de 2017, puesto que muchos excombatientes que no estaban ni condenados ni sentenciados, estaban encontrando obstáculos para su reintegración a la vida civil, como lo es el poder abrir una cuenta bancaria o postularse a un trabajo.

Bajo este lente, la JEP sí funciona. Funciona para las víctimas que se acercan día a día a querer tener un rol activo en los proceso de la JEP; funciona para los excombatientes o actores del conflicto que quieren contar la verdad y tejer la historia, testimonio por testimonio, del país; funciona para el Congreso y la Corte Constitucional, quienes aportaron y adecuaron el Acuerdo para la Terminación del Conflicto, en el Acto Legislativo y la Ley Estatutaria –que aún está por aprobarse– respectivamente. La JEP funciona para cualquier ciudadano de Colombia que quiera darle la oportunidad a una justicia transicional que, a pesar de no ser perfecta, busca darle un cierre a un conflicto que marcó la historia del país y enseñó que el actor más importante es el más silenciado: las víctimas.

 

*Politóloga y socióloga de Boston University, actualmente analista de la Secretaría Ejecutiva de la Jurisdicción Especial para la Paz.