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Un manual para construir la paz escrito por los niños
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Un manual para construir la paz escrito por los niños

Staff ¡Pacifista! - Diciembre 26, 2015

Más de 600 pequeños tuvieron la oportunidad de contar cuál es la paz que quieren construir y cómo pueden aportar.

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Hace un año y medio ∗Daniel vio cómo las Farc asesinaban a su papá, a su hermano y a su tío cuando se tomaron la finca de su familia en el corregimiento de La Hormiga, en el Putumayo. Un año después de la tragedia el niño, su mamá y sus tres hermanos fueron desplazados a Mocoa; a pesar de sus pérdidas y la violencia de la que fue testigo, Daniel borró todo rencor de sus recuerdos, dijo que perdonaba la maldad y solo pidió que se le devolviera su tierra tal como estaba antes de que se fuera.

Historias como esta se reúnen en el libro “Yo quiero paz, reconciliación y un país lleno de amor”, en el que más de 600 niños colombianos tuvieron la oportunidad de contar cómo ven su país, cuál es la paz que quieren construir y qué aportes tienen para los diálogos de La Habana. La fundación Fuente de paz, de la mano de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) dieron a luz un manual para la construcción de paz escrito por las víctimas más inocentes del conflicto armado: los niños.

“Los más pequeños no deben ser vistos como el futuro sino como el presente; por lo tanto, sus voces y pensamientos deben ser incluidos en cualquier proceso de reconciliación que se haga. Muchos de ellos han vivido la guerra en carne propia y tienen mucho por enseñarnos, sobre el amor, el perdón, el verdadero valor de la paz para el país, y gran parte de estos aportes están incluidos en ‘Yo quiero paz'”, dijo Tatiana Montaño, directora de Fuente de Paz, acerca del libro que fue lanzado el pasado 21 de diciembre.

 

¿Qué clase de paz quieren los niños y cómo la van a construir?

Desde octubre de 2014, 614 niños de 10 territorios colombianos, entre esos Buenaventura, Mocoa, Cali, Soacha, Magangué y Ciudad Bolívar, recibieron una serie de talleres en los que fueron informados sobre qué estaba sucediendo en el país y qué se estaba discutiendo en la Mesa de Conversaciones de La Habana. Después, los menores hicieron parte de un ejercicio de Participación Ciudadana infantil a través de una metodología constructivista, lúdica y artística.

“Con la ayuda del grupo de recreación Clown se hicieron reflexiones a partir del juego que le permitieron  a los niños reconocer los obstáculos para lograr la paz en sus territorios. El dibujo fue la herramienta que utilizaron para expresar sus propuestas para que Colombia transite hacia la reconciliación”, contó Milena Peralta, delegada del Comisionado para la Paz en el proyecto.

Los talleres artísticos se desarrollaron con base en seis emociones que los más pequeños experimentaron a la hora de pensar la guerra y la paz en el país. De felicidad, amor, esperanza, tristeza, rabia y miedo estaban bañados los recuerdos y las propuestas que compartieron los niños. El modelo de reconciliación que construyeron se dividió en tres secciones del libro: ‘Yo deseo la paz’, que se enfoca en el derecho a la paz que tienen todos los ciudadanos sin importar su edad; ‘Piedritas en el camino’, un espacio para que expresaran lo que les preocupa; y ‘Las niñas y los niños proponemos’, que se centró en lo que se puede construir entre todos para el bienestar del país y su desarrollo.

 

“Cuando llegamos a las poblaciones fuimos gratamente sorprendidos por el conocimiento que tienen los niños de Colombia; cualquiera se puede enamorar fácilmente de la visión que ellos tienen del país”, contó Montaño. La calidad de las reflexiones y mensajes de paz de los más pequeños hizo que fuera necesario que el país entero conociera lo qué pensaban y proponían.

Como resultado del trabajo de las niñas y los niños participantes, la Mesa de Conversaciones de La Habana recibió cerca de 200 propuestas colectivas. Esta muestra de la capacidad de las ideas y de las acciones de la niñez colombiana fue tenida en cuenta por los delegados de los diálogos de paz como testimonio directo de las consecuencias del conflicto armado.

“La idea de este proyecto no era llevar a los niños como receptores de cooperación, sino como parte del proceso. El material gráfico que se reunió en el libro y se compartió con los delegados de La Habana demuestra que el proceso de paz está siendo inclusivo y que se están escuchando las voces de las personas más vulnerables”, expresó Alejandro Gil, representante de la OIM en el proyecto.

Los alcances del ejercicio participativo de los niños

 

“Yo quiero paz, reconciliación y un país lleno de amor” es la apertura a un trabajo que estas entidades piensan continuar con los niños de estos territorios y del resto del país. El ejercicio de participación ciudadana de los más pequeños se seguirá realizando por medio de la página web del proyecto, llamada www.yoquieropaz.com; aquí podrán tener acceso al libro y proponer más soluciones y experiencias de paz a través de dibujos y mensajes artísticos.

“La idea es que los niños sean constructores de paz, estén al tanto de todo lo que sucede en las conversaciones y puedan dar su punta de vista desde el material gráfico que ellos mismos producirán. Cada pequeño que entre a la página podrá escoger un problema y proponer una iniciativa de paz, estas soluciones serán expuestas en una galería”, explicó Peralta.

Los mejores proyectos de transformación del país creados por los chicos recibirán asesoría de la asociación Fuente de Paz y de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz; serán tomados en cuenta para la construcción de futuros proyectos por estas entidades para que, a partir de su desarrollo, se repliquen en varias partes de Colombia. “La idea es que estas iniciativas se hagan realidad y que el país que estos pequeños quieren se materialice”, concluyó Montaño.