¿Que los jóvenes son apáticos con los asuntos del país? Ja…ja
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¿Que los jóvenes son apáticos con los asuntos del país? Ja…ja

Juan Pablo Sepúlveda - Mayo 21, 2018

#Editorial | Hay que empezar a desmitificar esa idea de que los jóvenes somos incapaces de transformar y que no nos importa el mundo en el que vivimos. Aquí tenemos cuatro ejemplos de todo lo contrario. 

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Fotos: Mateo Rueda – Montaje: Juan Rubio

Mucho se ha dicho acerca de que los jóvenes de esta generación somos inactivos, apáticos y ajenos a la realidad que sucede a nuestro alrededor. Esto se ha fortalecido con el estereotipo del millenial, de una generación que supuestamente vive más en la pereza, en las redes sociales y pendiente solo de sus propios intereses. Claro, esto acompañado de un aparente desdén por todo lo demás.

Por supuesto que este tipo de generalizaciones son odiosas. Por eso, para desmitificar esas versiones quisimos contarles las historias de cuatro jóvenes que hicieron parte de nuestro proyecto Candidater, pensado para que cualquier usuario identifique la afinidad que tiene con los candidatos a la Presidencia, una ayuda necesaria ahora que estamos a menos de una semana de las elecciones.

Ellos formaron parte del grupo de 18 jóvenes, de diversas regiones del país, que construyeron las premisas de Candidater, premisas sobre temas fundamentales del país a las que reaccionaron todos los candidatos y que son las mismas a las que se enfrenta cualquier usuario al usar la aplicación.

Quisimos presentarles estas cuatro historias porque simbolizan la actitud de miles de jóvenes que en Colombia están dispuestos a tomar acciones para lograr las transformaciones que consideran necesarias. Nos contaron, desde sus contextos y perspectivas, si creen que son ciertos esos imaginarios que rodean la juventud a ojos de las generaciones mayores. Este es su testimonio.

Dayana Corzo

Foto: Mateo Rueda

Abogada e integrante de la Comisión Jurídica del Comité para la Defensa del Agua y el Páramo de Santurbán, que reúne a diferentes sectores de la sociedad santandareana para la defensa del medio ambiente. 

“No es justo decir que a los jóvenes nos nos preocupa el mundo que nos rodea, más aún en los cinco últimos años: hemos demostrado que a partir de la acceso a la información nos interesamos por temas diferentes a los de antes, que eran la procreación, quién iba a ser la pareja, el prospecto de vida y de éxito que nos habían planteado las novelas románticas. Ahora el joven también se interesa por los viajes, por la educación, por el modelo económico y el de gobierno.

Esa rebeldía, ese impulso de la juventud ahora nos permite canalizar toda nuestra energía en diferentes acciones que muchas veces resultan ser sociales y favorables para la comunidad en la que vivimos. Y no es solo ir a una universidad –yo estoy en contra de la profesionalización de todos los jóvenes, todos no tenemos que ser profesionales–, porque incluso desde campos como el arte se crean transformaciones: desde la pintura, desde la actuación y desde la poesía. No es necesario tener un diploma para hacer acciones contundentes en contra del sistema o a favor de la transformación. Soy una convencida de que los jóvenes tenemos un deber funcional en la sociedad que es entregarle nuestros conocimientos, sean los que sean, al servicio del pueblo”.

Alí Majúl

Foto: Mateo Rueda

Director de la Ruta de las Mujeres de la Periferia, de la Escuela feminista antirracista Mamá Tingó y de la Colectiva Comunitaria Caribeña Contextos. Ha realizado acciones performativas como coserse sus orejas para protestar contra los discursos de políticos quenconsideranecivos y tatuarse un punto por cada líder social asesinado desde que comenzó la implementación del Acuerdo de Paz con las Farc.

“Que los jóvenes carecen impulso para transformar me parece un posición muy adultrocéntrica, ahí opera un poder que somete, que es agresivo y violento. No importa ser joven o el ser de una edad madura, siento que todos estamos para transformar, sanar y articular propuestas reconociendo nuestros privilegios. Hay que reducir esa cultura estacionaria de que si tú eres mayor tienes todos los saberes, y que si eres joven, eres inexperto. Estamos para articular, aún sabiendo que la vaina no es fácil.

Los jóvenes pueden ser transformadores rescatando la dignidad. Siento que hay que luchar por las causas justas y por recuperar y colectivizar la dignidad. Esta se nos ha robado, y el papel de los jóvenes es recuperarla: tranformar a partir de la política, de la disidencia, de la rebeldía, y de seguir haciendo lo que nos guste y lo que nos venga en gana”.

Jully Andrea Mora

Foto: Mateo Rueda

Presidenta y representante legal de la Asociación de Pescadores del Corregimiento el Pedral (ASOPESAMM) de Santander, gestora cultural y ganadora en 2017 del premio Mujer Cafam por por el trabajo que realizó con las asociaciones de pesca artesanal, por la generación de conciencia ambiental y la recuperación del río Sogamoso.

“En realidad los jóvenes tenemos toda la capacidad de hacer la diferencia, lo que pasa es que la gran mayoría de nosotros está cansada de un sistema poco incluyente en el que no somos tenidos en cuenta. Tenemos una visión diferente de cómo hacer las cosas y no somos lo que piensan: dedicamos muchísimo tiempo, nos enfermamos, nos desgastamos y nos preocupamos por la sociedad, y en ocasiones ponemos por encima una causa que a nosotros mismos, pues tenemos interés en que las cosas sean diferentes.

Creo que los jóvenes debemos entender y retomar nuestras raíces y nuestra cultura, y debemos no desprendernos de lo que somos. Porque somos mucho más que un nombre y un apellido, somos un país, una identidad completa, somos naturaleza y campo. Debemos decirle a los adultos maduros que nos incluyan, que no crean que somos tontos. Que sí podemos entender el sistema de un país, es simplemente que necesitamos un espacio para opinar y construir con ellos, sé que la mejor manera de construir es trabajando equitativamente y con respeto. La experiencia de los “más antiguos” no se puede discutir, pero ellos tampoco pueden disminuir nuestras capacidades: al contrario, debemos apoyarnos mutuamente”.

Deyder Henríquez

Foto: Mateo Rueda

Coordinador de la mesa Alternativa de Juventudes de Cartagena y representante de de la juventud en la Mesa Departamental de Víctimas de Bolívar y de la Mesa Nacional de Víctimas. Participó en la formulación de la política pública de juventudes en Cartagena e fue uno de quienes aportaron a la gestión para que las víctimas tuvieran cupos en la Universidad de Cartagena.  

“Muchos jóvenes estamos participando en la transformación social, a pesar de que la política en la historia de Colombia no ha sido para nada amable con la población joven, porque se ha impuesto el adultocentrismo, con el que el joven es disminuido y estigmatizado como ignorante e inexperto. Esto hay que desmoronarlo y reconocer ese gran potencial que los jóvenes hemos tenido: están las experiencias de la Séptima Papeleta, del movimiento estudiantil en la reforma de la Ley 30, en la misma Ley de Juventud a nivel nacional y otras experiencias ambientales, de diversidad sexual, o en mi caso con la representación a las víctimas. Los jóvenes sí somos capaces de transformar la sociedad y lo estamos demostrando, aún cuando falta muchísimo.

Creo que somos agentes de cambio cuando el tema pasa por la educación y la formación, es decir, cuando estamos informados de nuestros derechos y reconocemos nuestras problemáticas. A partir de ahí, podemos plantear alternativas y transformar nuestra realidad. Y es clave que esto inicie desde el territorio, porque la transformación del país no se va a lograr solo desde las urbes y la capital, sino en los distintos territorios, para podernos parar y decir que la transformación social está en avanzada”.