¿Qué debemos cambiar los medios para hablar de mujeres en tiempos de paz? | ¡PACIFISTA!
¿Qué debemos cambiar los medios para hablar de mujeres en tiempos de paz?
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¿Qué debemos cambiar los medios para hablar de mujeres en tiempos de paz?

Sara Kapkin - julio 15, 2016

Las narrativas de las mujeres como víctimas no deberían reñir con aquellas que las enaltecen como constructoras de paz.

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La construcción de un país en paz no pasa solo por resolver las diferencias que prendieron la mecha de la guerra –como la tenencia de la tierra–, sino por replantearnos como país: cómo nos definimos a nosotros mismos y a los otros, cómo nos relacionamos, qué rol jugamos en esta sociedad. Se trata de discusiones urgentes a la hora de pensar en el papel de la mujer tras el fin del conflicto armado y en la construcción de paz.

Más de 50 años de guerra han dejado, según cifras de la Unidad de Víctimas publicadas en el informe Mujeres y Conflicto Armado, 7.028.776 personas víctimas, de las cuales 3.481.244 son mujeres. Es decir, casi la mitad de las víctimas han sido mujeres. Desplazamientos, feminicidios, amenazas, violencia sexual y desaparición forzada, han sido las principales violencias contra ellas.

“Las mujeres fueron protagonistas en la guerra sin quererlo, puesto que ellas han sufrido graves agresiones, han cargado con los muertos, siguen buscando a los desaparecidos y han asumido responsabilidades que en otras circunstancias no les hubieran correspondido. Esta experiencia de las mujeres hace que tengan sus propias visiones y conceptos sobre la construcción de la paz enfocada en las condiciones para tener un buen vivir y la prevención de la violencia contra ellas”, dice el libro La Verdad de las Mujeres Víctimas del conflicto armado en Colombia, realizado por la Ruta Pacífica de las Mujeres.

Asistentes al encuentro Mujeres, medios y paz. Foto: cortesía.

Está claro que la guerra se ha ensañado con ellas y, si bien su papel no se puede reducir al de ‘víctimas’, es importante para los medios de comunicación repensar el tema, saber cómo están incluyendo al género y a las mujeres (como individuos) en sus relatos, en las narrativas de la paz.

Organizaciones de la sociedad civil, medios de comunicación e instituciones del Estado se reunieron en la Universidad de los Andes el pasado jueves, de la mano de ONU mujeres, para celebrar el encuentro Mujeres, medios y paz. Fue un espacio para hablar de periodismo con perspectiva de género, de cómo incluir las voces femeninas en los desarrollos del proceso de paz e, incluso, del lugar que tienen las mujeres, no solo en la información, sino en las propias empresas de comunicación.

Una primera conclusión fue que el papel de las mujeres no se puede reducir a la discusión de género. Ellas están presentes, de distintas maneras, en todos los temas que son de interés para el periodismo, y no siempre es incluyente verles desde la diferencia. No obstante, está claro que las violaciones a sus derechos deben ser parte de las agendas mediáticas y que el registro de los hechos –’ocurrió un feminicidio’, ‘una mujer fue víctima de abuso’– no siempre implica poner el problema en el centro de los debates de la opinión pública.

¿Por qué ocurren los feminicidios? ¿Por qué hay impunidad frente a los abusos?, son ejemplos de preguntas con las que los medios pueden contextualizar lo suficiente para generar reflexiones profundas.

Foto: Santiago Mesa.

Otra necesidad es repensar el lugar emocional desde el cual se abordan los temas. “No es decir ‘pobrecita por lo que le pasó’, sino ‘qué berraca por lo que está haciendo’. Se trata de celebrar esas historias”, dijo una de las asistentes.

La pregunta: ¿Cómo cambiar el discurso de la mujer como un sinónimo de víctima y sufrimiento y, al tiempo, volverlo una narrativa atractiva? Pues utilizando un lenguaje integrador, transformado estereotipos, visibilizando historias y testimonios, creando nuevas masculinidades, identificando actores y actrices en las regiones, generando alianzas de trabajo con las organizaciones expertas en el tema, fue otra de las conclusiones.

Irma Ortiz, de la Ruta Pacífica de las Mujeres, una de esas organizaciones que viene trabajando de la mano de las mujeres en medio de la guerra, afirmó que “nos hemos centrado en ellas porque se les ha tratado de manera diferencial o no se les han respetado sus derechos. Para nosotros lo importante es empoderarlas para que puedan reclamar y tener acceso a esos derechos que se les han negado. En últimas, queremos que el Estado y la sociedad en general se sientan responsables por la disparidad frente a los varones”.

Las narrativas de las mujeres como víctimas no deberían reñir con aquellas que las enaltecen como constructoras de paz y de un nuevo tejido social. Sin embargo, en la agenda mediática, el dolor y el relato de la violencia terminan siendo la norma.

“Hay una tendencia de los medios a estratificar y explotar el dolor. Nunca se preguntan el por qué estamos hablando de lo que nos sucedió antes, lo que estamos haciendo nosotras cuando contamos nuestra historia, lo que hemos vivido. Nosotras proyectamos unas propuestas hacia el mañana y hacia el futuro, lo nuestro no solo está relacionado con lo que vivimos sino con lo que estamos construyendo”, dijo María José Pizarro, hija de Carlos Pizarro, el líder del M-19 asesinado en 1990, después de la desmovilización de ese grupo guerrillero.

La mujer también es protagonista, narra, construye, aporta y tiene un discurso. Hacia allá deberán apuntar los enfoques periodísticos: miradas que vean detrás de la víctima, que transmitan nuevas realidades y discursos, más allá del dolor. Hay que hablar de mujeres para luego poder empezar a hablar de igualdad.