Represión, la respuesta de los gobiernos latinoamericanos a las protestas de 2019 | ¡PACIFISTA!
Represión, la respuesta de los gobiernos latinoamericanos a las protestas de 2019 Imagen: Sebastián Leal
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Represión, la respuesta de los gobiernos latinoamericanos a las protestas de 2019

Staff ¡Pacifista! - Febrero 28, 2020

En el informe anual de Amnistía Internacional se documentan varios casos de abusos de las fuerzas públicas durante las manifestaciones en Chile, Ecuador, Bolivia y, por supuesto, Colombia.

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Si algo atravesó a América Latina en 2019 fueron las protestas. Desde Chile, donde el alza del precio del transporte público en Santiago encendió el inconformismo que los chilenos venían acumulando contra el Gobierno; hasta Ecuador, donde pasó algo parecido, aunque el detonante fue un paquete de medidas económicas que no caló muy bien entre los ecuatorianos.

En Bolivia también protestaron por la crisis política que se vivió allá luego de las elecciones presidenciales y la posterior renuncia de Evo Morales. En Venezuela salieron a las calles para pedir un cambio de gobierno ante la crisis humanitaria. Y aquí en Colombia entramos en un paro nacional inédito por su acogida. Bueno, aunque por ahora está en pausa.

¿Y cómo respondieron los gobiernos de estos países a las protestas? Con represión. Así lo demuestra el informe anual de Amnistía Internacional. En 2019, “la mayoría de los gobiernos respondió con un uso innecesario, excesivo y, en algunas ocasiones, intencionadamente letal de la fuerza y con la imposición de ‘estados de emergencia’ o ‘estados de excepción’ que amenazaban el derecho de reunión pacífica y la libertad de expresión de la población”.

Revisemos algunos casos.

Empecemos por Chile: según el informe, el año pasado cerró con la peor crisis de derechos humanos desde la dictadura de Augusto Pinochet. Se incrementó el número de policías para controlar a los manifestantes, lo que terminó en más de 13.000 heridos en los dos primeros meses de protestas, al menos 1.500 denuncias de tortura por parte de la fuerza pública y 31 muertos.

Además, durante las protestas se evidenció el “uso constante e indebido” de armas menos letales. “Y en varias ocasiones dispararon munición potencialmente letal de manera injustificada”. Eso da cuenta de los más de 350 casos de pérdidas de un ojo por disparos con perdigones.

Ahora pasemos a Ecuador, donde las protestas estallaron el 3 de octubre y tuvo buena participación de varios pueblos indígenas. De acuerdo con la Defensoría del Pueblo de ese país, 8 manifestantes murieron, 1.192 fueron detenidos y 1.340 resultaron heridos. “El 70 por ciento de las personas detenidas quedaron en libertad inmediatamente y se presentaron cargos contra las restantes”.

Esa ola de protestas que recorrió América Latina, a la que los gobiernos de la región le temieron, también llegó a Bolivia en octubre. Luego de que la Organización de Estados Americanos señaló que habría irregularidades en las elecciones presidenciales, los militares bolivianos publicaron un comunicado pidiendo la renuncia de Evo Morales. Al final él renunció, pero las protestas se volvieron más violentas.

Los políticos que asumieron el gobierno emitieron un decreto con el que autorizaron a las Fuerzas Armadas a participar en operaciones para “mantener el orden” y las eximió de responsabilidades penales. Por otro lado, de acuerdo con el Instituto de Investigaciones Forenses de ese país, se hicieron “27 autopsias de personas muertas en el contexto de las protestas”.

¿Qué dice el informe de Amnistía de las protestas durante nuestro paro nacional? Pues naturalmente reseña la muerte de Dilan Cruz, el principal caso de abuso de autoridad para esa organización durante el paro. También menciona las causas de por qué se salió a marchar: el incumplimiento en el Acuerdo de Paz, el asesinato de líderes sociales y el reciclaje de viejas tácticas de guerra como el intento de revivir la estrategia de muertes extrajudiciales para presentarlas como bajas militares. Claras pruebas de la violación a derechos humanos en Colombia.

En conclusión, la represión fue la respuesta favorita ante las manifestaciones. Además, que aún en América Latina tenemos gobernantes cada vez más intolerantes con la protesta social. En marzo regresa el paro a Colombia, exactamente el 25 de marzo. Esperemos que la Policía ‘guarde el bolillo’ y deje protestar tranquilamente.

Pueden consultar el informe completo acá.