¿Por qué no hay condones femeninos en Colombia? @jucaruiz
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¿Por qué no hay condones femeninos en Colombia?

María Rodríguez - Octubre 1, 2018

#Divergentes | El único anticonceptivo no hormonal que es exclusivo para la mujer es casi imposible de encontrar. 

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– “Buenas tardes. ¿Tiene condones femeninos, preservativos para mujer?”, le pregunté a una mujer joven que atendía una droguería cerca a mi casa.

– “No tenemos. Únicamente manejamos los normales (o sea los de hombre)”.

La escena, con diferentes vendedores y diferentes sitios, la repetí por lo menos 10 veces y la respuesta final siempre fue la misma.

En nuestra ciudad (¿País? ¿Continente? ¿Mundo?) pensar en un condón es casi remitirse automáticamente a un pene. Pregunté en droguerías de barrio, de cadena, grandes y pequeñas. Su tamaño no importó: nunca encontré un condón para mí. 

Mujeres, esta es la realidad de nuestro condón

Empecemos por las diferencias elementales. El condón femenino —también conocido como condón interno— no es de látex como los de hombre, sino de un plástico suave que se llama nitrilo (no produce alergia y es muy resistente a las punciones y rasgaduras). Parece una bolsa ancha, aunque de largo es muy similar al masculino. Tiene dos anillos, uno en cada extremo: uno interno –más pequeño– que se inserta en la vagina y el otro que recubre los labios. Su nivel de efectividad va del 79 % al 95% y suele ser muy lubricado, lo que favorece la penetración. Su diseño busca mantener a salvo las partes más vulnerables a las enfermedades de transmisión sexual y, según algunos testimonios que recogió la ONU, el anillo externo también genera sensación de placer al rozar con el clítoris.

La marca más conocida de condones femeninos en el mundo es FC2, pero no es la único que existe, ni este el único modelo. Como los condones masculinos, los de mujeres vienen de diferentes marcas, tamaños, texturas y materiales, algunos incluso son reutilizables. Todos se rigen por los mismos preceptos: tienen una forma ovalada y  dos aros.  Hay variedad, pero en Colombia reina su escacez. 

Intrucciones del condón FC2

Es casi imposible de encontrar en droguería, pero lo mismo pasa en entidades como Profamilia o con las EPS.  Cuando pregunté por redes sociales si alguien conocía a alguna persona que hubiera tenido sexo con este condón,  apenas dos amigos me respondieron que sí (una mujer y un hombre). Muchos otros ni siquiera sabían que existía y otras simplemente no sabían dónde conseguirlo.

Mi amigo Amel, el único hombre que me contó que había tenido sexo con este tipo de condón, me contó que “es un poco engorroso de poner y puede hacer perder el feeling, pero seguramente con la práctica debe ser exactamente lo mismo que el de hombre. En cuanto al anillo que tiene, se siente, pero no es nada de otro mundo”.

La otra fue mi amiga María. Es colombiana, pero vive en Francia, donde le regalaron el condón. Me dijo que “es bien raro, cero sexy. Lo conseguí hace mucho porque los estaban repartiendo gratis. Es chevere porque por lo menos no es lo mismo que un condón masculino, pero no lo usaría como protección default porque te demoras más en ponerlo.A mi esposo no le gusto mucho, pero igual vale la pena intentarlo”.  

“Debe ser horrible e incómodo para ustedes, ¿no?”, me preguntó José, otro amigo, interesado por mis preguntas. Pero en realidad, es cuestión de percepción. Así fue como pasó, por ejemplo, con los tampones. En 1932 Tampax comercializó el primer tampón en Estados Unidos. Sin embargo, fue hasta los años setenta que este método se popularizó, después de dejar atrás un montón de prejuicios: que quitaba la virginidad, que daba shock tóxico, que se refundían dentro del cuerpo… etc. 

En cuestión de los condones femeninos, la historia va mas o menos así: a mediados de los ochenta, un ginecólogo danés, llamado Lasse Hesse, combinó el modelo del condón masculino y el método del diafragma para crear una alternativa de anticoncepción no hormonal para la mujer. Más tarde, en 1991, la revista Semana escribió sobre la llegada de un nuevo “método anticonceptivo que es la versión femenina del condón tradicional”. Explicaba que era “más sencillo de usar, más cómodo y más efectivo”. No obstante, fue hasta el 2014 que este preservativo se intentó lanzar en el país a través del Fondo de Población de las Naciones Unidas, pero mundialmente y en Colombia, su lanzamiento fue un fracaso desde el punto de vista de las ventas.

En variedad y en precio, los condones masculinos siempre han tenido más opciones

Un artículo del periódico El Tiempo publicado en 2014, contaba que este tipo de condón era aún un “tabú” en la sociedad. Por eso, el Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa) comenzó un proyecto piloto donde repartieron 640.000 condones para mujeres, esto con la idea de apoyar al Ministerio de Salud para fortalecer la salud sexual y reproductiva. La Unfpa incluso elaboró un manual para explicar para qué servía el condón y cómo se utilizaba.

Actualmente, existe una empresa colombiana de condones, la única en el país, llamada Uniq. En su libreto de productos tienen dos tipos de condones femeninos, sin embargo no los pude encontrar en ninguna droguería o supermercado en Bogotá. Cuando hable con Jonathan Szajowicz, el director de mercadeo de dicha empresa, me explicó que sus productos sí tenían registro sanitario y se podían encontrar fácilmente en Drogas la Rebaja. Volví a intentar y volví a fracasar. Incluso, un día me pasé por su fábrica en el norte de Bogotá, pero me negaron el acceso a la planta por sus estrictos protocolos de higiene. En la fábrica tampoco los venden y según pude averiguar, el fuerte de su mercado está en la exportación a Estados Unidos. Sin embargo, los condones Uniq de mujer se pueden conseguir en Mercado Libre (no estoy segura que sea estrictamente legal) o directamente hacer el pedido en la página de ellos, y al precio hay que sumarle el envío de los productos.

Entonces, si los condones femeninos existen ¿Por qué son tan difíciles de encontrar en nuestro país?.

Hoy, cuatro años después de la campaña de Unfpa, y a pesar de sus esfuerzos por popularizar el condón, el registro sanitario para este tipo de anticonceptivo no está tan claro, contrario a lo que me había dicho Szajowicz.

Según una voz del Ministerio de Salud, el condón femenino nunca llegó a Colombia y dejó claro que “esto no es competencia del Ministerio”, pues la entidad encargada de dar los registros sanitarios es el Invima. Además, la fuente explicó que había “líneas de dispositivos de anticoncepción, prevención y de infecciones incluidos en el plan de salud”. Sin embargo, según la última Encuesta Nacional de Demografía y Salud (de 2015) el 75 % de las mujeres entre 13 y 14 años no sabían que la EPS debe proporcionar métodos anticonceptivos de forma gratuita. Entre las mujeres de 15 a 19 años (cuando hay más riesgo de embarazos no deseados) el desconocimiento es del 52.3 %: y entre las mujeres en el rango de los 20 a 39 el porcentaje de desconocimiento es del 69 %. Si esta es la realidad de los métodos, digamos ‘tradicionales’, ya puede uno comenzar a sospechar lo extraño que a la gran generalidad de mujeres podría resultarle un condón especialmente diseñado para ellas.

Asimismo, el Coordinador del grupo de salud sexualidad, derechos sexuales y reproductivos Ministerio de Salud, Ricardo Luque, me contestó en un correo que “existe un condón femenino de resina sintética”, que está contemplado en los “instrumentos de política pública”, a pesar de que este no tiene registro Invima. Además aclaró que “vale la pena destacar que el condón masculino sigue siendo la medida más efectiva de prevención y está disponible en el mercado y en el Plan de Beneficios”.

Por otro lado, la organización que ha liderado la educación en derechos sexuales, Profamilia, tampoco ha hecho esfuerzos porque el uso de este condón se vuelva recurrente. Según Juan Carlos Vargas, el asesor científico de Profamilia, “no hay disponibilidad de este condón, nunca ha habido, no está registrado en el país y nunca hemos tenido distribución de este en la organización”. El único momento en el que Profamilia ha mostrado este método anticonceptivo es cuando traen “muestras de congresos internacionales para que la gente dentro de la organización sepa como son”, me contó Vargas.

“Si una de las banderas de Profamilia es empoderar a las mujeres, ¿por qué no traer el condón femenino y proponerlo como alternativa, Juan Carlos?”, le pregunté. “Hemos intentado, el problema es el costo, la unidad vale alrededor de tres dólares. Mientras no se aumente la producción es imposible que el costo baje, pero es una excelente alternativa”, me respondió Vargas.

Y es que, como Vargas cuenta, los condones para mujer son muy caros. Para que una mujer colombiana pueda comprar un condón femenino por Mercado Libre (no estoy segura de que sea estrictamente legal), necesita invertirle, en promedio, entre $ 9.000 y $ 12.000 pesos por unidad, mientras uno de hombre se acerca a los $3.000.

Vale la pena mencionar que Profamilia ha liderado campañas de empoderamiento de la mujer como “el condón lo cargo yo” en 2015. Sin embargo, es evidente que cargar un condón de hombre no da la mismas oportunidades que tener un condón femenino, para empezar que si una mujer decide tener relaciones con otra mujer, las opciones de protección son muy limitadas.

A la izquierda, un condón masculino. A la derecha, el femenino. Son igual de largos, lo único que cambia es lo ancho.

Además, un condón para mujeres permite que ella controle la puesta. Si bien la mujer puede cargar uno masculino, el tipo puede quitárselo durante el sexo sin que necesariamente la mujer se dé cuenta. Eso sin nombrar los manes que dicen cosas como: “no tengo condones”, “se siente más rico sin condón”, “soy alérgico al látex” o “me lo pongo cuando me vaya a venir”. Y pues no, no puede ser todo a discreción de ellos. El condón también me lo pongo yo y la mujer debe tener la posibilidad de llegar preparada para el sexo ocasional sin tener que rogarle al hombre que se lo ponga. Sí, tristemente esto sigue siendo una discusión en un país como el nuestro.

Por otro lado, el condón para mujeres se puede poner hasta ocho horas antes de la relación sexual, es decir que no hay excusa para “dañar el momento o el feeling”. Además, se puede quitar tiempo después de terminar de tirar, no como el condón masculino que se cae solo al rato de haber terminado.

Como lo he sostenido, tirar sin condón es una opción viable, además es más rico, pero protegerse contra las enfermedades de transmisión sexual es fundamental. Ante la escasa información oficial y de la enorme dificultad que supone usar uno, busqué a la psicóloga Karen Rivera, especialista en educación sexual, quien ha trabajado en tres colegios privados, grandes y pequeños, para saber si este método anticonceptivo se empieza a enseñar desde la educación básica. Su respuesta fue sorpresiva: “Sí lo enseñamos, pero no lo consideramos la primera opción, ni las más efectiva, para las niñas”.

“Con el tema del condón masculino hay que decir que sigue primando en Colombia. Siendo honesta, en mi cabeza también. La información del condón masculino ya está muy arraigada”, me contó Karen.

Ella está convencida de que el condón femenino “es super efectivo y a nivel social funciona muy bien. Dentro de mi filosofía, está dar la información clara porque es clave para tomar decisiones y en caso de que este condón fuese sacado al mercado, seguramente el colegio lo incluiría en su plan sin problema. Pero no se consigue”, me contó la psicóloga. No la conocí en persona, hablamos por teléfono. Sin embargo, pude intuir que se trataba de una persona de menos de 50 años.

Con respecto a la educación sexual en colegios privados, Karen me contó que en los cursos se explican todos los métodos anticonceptivos que hay, desde condones hasta las pastillas. “Los talleres de educación sexual suelen ser muy abiertos y se suelen dar a partir de quinto grado, pero cuando se ve que hay un curso que está lanzando muchas preguntas sobre sexo, entonces se refuerza con más talleres”, me dijo. A pesar de que en muchos colegios le pedían que separara a los hombres de las mujeres, ella prefiere que estén juntos “no debe haber ningún tema sesgado. Igual todas las mujeres deberían cargar su condón, así sea masculino”, concluyó la psicóloga.

Por su parte, Adriana Jiménez, la psicóloga del Gimnasio Femenino, me contó que los métodos anticonceptivos se empiezan a mostrar desde sexto de secundaria. No obstante, “las niñas no preguntan por el condón femenino”. Además, el colegio no les muestra ningún método anticonceptivo físico, sino que remite a las niñas a un especialista para que les muestre cuál es el método que más les sirve. Nuevamente, se evidencia que la falta de acceso no lo ha vuelto una opción atractiva para la población que está empezando a descubrir su sexualidad.

En cuanto a los colegios públicos, la información que pude obtener del ministerio de Educación mostraba que la educación sexual “fue establecida como obligatoria”, pero no existe una asignatura específica sino que se enseña a través de “proyectos pedagógicos estructurados de acuerdo con la edad, el contexto, el grado y las características sociodemográficas de los grupos de niños, niñas y adolescentes”. Sin embargo, en cuanto a los métodos anticonceptivos que se enseñan, el ministerio explicó que ” no se promueve un listado de métodos anticonceptivos” y “no emite orientaciones sobre métodos, sino que esto es una competencia del sector salud”

Con este panorama, es difícil imaginarse que este pueda ser un método anticonceptivo posible para las mujeres en Colombia. Pero hay que ver más allá. El método existe y se necesitan esfuerzos institucionales para que aparezca en el radar de la sexualidad.Sería un avance que, al menos, este condón, empiece a sonar entre las mujeres.

De mi parte, puedo contar que la primera vez que vi un condón femenino estaba en la enfermería de mi universidad. Fue en 2014. Pasó la enfermera encargada repartiendo dos condones por mujer, me dijo que este método anticonceptivo llegaba a Colombia y estaba ahí para que lo conociéramos. Sorprendida, le pedí dos más y los empecé a cargar en mi cartera para cuando se presentara el momento de usarlos. Desde entonces no he vuelto a ver un condón femenino en Colombia.

Ojalá llegue el día en que uno llame a una droguería, pida un condón y ellos me pregunten de vuelta: ¿”De hombre o de mujer”? Ahí también está el empoderamiento.

Posdata: Al pedir información sobre el condón femenino en el Invima, me dijeron que todos los registros sanitarios estaban disponibles en su página web: www.invima.gov.co. al igual que las resoluciones que aprueban la venta de cualquier medicamento en Colombia. Al buscar ítems como ‘condón femenino’ no obtuve ningún resultado y cuando busqué la marca Uniq solo obtuve el registro de sus productos para hombre. 

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