Por qué la paz de Colombia es feminista según las (e)stereotipas de México | ¡PACIFISTA!
Por qué la paz de Colombia es feminista según las (e)stereotipas de México
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Por qué la paz de Colombia es feminista según las (e)stereotipas de México

Mario Zamudio Palma - Septiembre 13, 2016

Cuatro colombianas y cuatro mexicanas hacen campaña por el Sí desde el feminismo pop latinoamericano.

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Estereotipas le apuesta a la Paz para todos y todas. Cortesía: Estereotipas.

De los acuerdos de paz de La Habana se han dicho muchas cosas: que son un ejemplo mundial en mecanismos de justicia transicional; que generan condiciones para potenciar el campo colombiano y disminuir la inequidad; que abren la puerta al fin de un grupo armado y al nacimiento de un movimiento político pacífico. También dicen que son un llamado a la impunidad o la ventana expresa para que Colombia gire políticamente y se convierta al castro-chavismo.

Se ha dicho de todo, pero pocos se atreven a afirmar que el suscrito en Cuba es un acuerdo feminista. Esta, justamente, es la tesis de un grupo de colombianas y mexicanas que desde hace más de un año trabajan en el proyecto (e)stereotipas y que han puesto en marcha campañas para que los colombianos que viven en México voten por el SÍ en el plebiscito que se celebrará el próximo 2 de octubre.

La idea nació de Estefanía Vela, una abogada mexicana que ha dedicado su vida a la investigación y la docencia en temas de género sexual y derecho, y de Catalina Ruiz-Navarro, una filósofa y artista visual colombiana, con maestría en literatura, que desde hace años se dedica al periodismo.

Las dos se encontraron un día en un programa de radio y terminaron haciendo videos en los que hablan de las marchas anti-derechos en México, del sexismo político en Brasil a causa de la destitución de Dilma Rousseff, de las familias diversas y, por supuesto, del destituido procurador Alejandro Ordóñez.

“Queremos disminuir la brecha que muchas veces existe entre activismo y academia y echar mano de Internet y de nuestro amor por el pop para divulgar y debatir los feminismos en América Latina”, dijo a ¡Pacifista! Catalina Ruiz-Navarro.

Ahora le apuestan a una campaña llamada “La paz es feminista”, una iniciativa que reivindica los beneficios que obtendrán específicamente las mujeres con la firma del acuerdo y la aprobación por parte del pueblo colombiano.

Para Catalina “la incidencia de las mujeres en la construcción de los acuerdos, y la posibilidad real de que se cumplan, es algo revolucionario. Probablemente no ha pasado nada tan feminista en América Latina como este documento”.

Ella misma hizo parte de la Cumbre Nacional “Mujeres y Paz en Colombia”, una iniciativa a la que asistieron cientos de líderes de organizaciones para hablar del enfoque de género en la agenda que en ese momento ––octubre de 2013–– negociaban el Gobierno y las Farc.

Ese evento tomó un rumbo tan grande que las propuestas de las líderes llegaron a la Mesa de La Habana y se convirtieron en el insumo principal para que, meses más tarde, los negociadores de ambos bandos decidieran instalar una subcomisión de género para discutir la vinculación de las mujeres y la comunidad LGBTI al contenido de los acuerdos.

Sin embargo, en su momento varias mujeres señalaron que la instalación de esta subcomisión no era suficiente. “Las mujeres deben estar en primera fila para hablar de la paz. No es correcto que estén detrás del telón”, explicó en febrero de 2015 Shirin Ebadi, primera musulmana e iraní ganadora del Nobel de la Paz.

Jody Williams, también ganadora del Nobel de la Paz por su trabajo para lograr la prohibición internacional del uso de minas antipersonal y municiones de racimo, también mostró su desacuerdo por la poca participación de las mujeres en la mesa de negociadores plenipotenciarios de La Habana.

El relato de las (e)stereotipas coge por el lado positivo: “son los primeros acuerdos de paz en el mundo con perspectiva de género. La guerra en Colombia no fue decidida por las mujeres rurales. Ellas la han padecido y el conflicto se ha librado directamente sobre sus cuerpos. Parar la violencia y emprender el camino hacia la paz cambia la vida cotidiana de las mujeres en el país”, dice Catalina.

Las creadoras de (e)stereotipas también responden a las versiones que afirman que lo pactado con las Farc en La Habana es la imposición de la ideología de género. “Es mentira. Los acuerdos mencionan el género porque las mujeres han sido unas de las grandes víctimas y sobrevivientes de esto y no podemos tener paz en Colombia sin las mujeres”.

De acuerdo con el informe ¡Basta Ya! del Centro de Memoria Histórica, entre 1985 y 2012 fueron abusadas sexualmente 1754 personas en el marco del conflicto. La mayoría fueron mujeres. Además, entre 2000 y 2009, 1.575 mujeres han sido obligadas a ejercer la prostitución, 4.415 han tenido embarazos forzados y 1.810 han tenido abortos forzados, esto según la Primera Encuesta de Prevalencia de la Violencia Sexual en contra de las Mujeres en el Contexto del Conflicto Armado Colombiano. Las mujeres, en efecto, también fueron usadas como arma de guerra.