Los 'castigos' y las 'correcciones' que sufrieron los menores LGBTI+ en los peores años del conflicto | ¡PACIFISTA!
Los ‘castigos’ y las ‘correcciones’ que sufrieron los menores LGBTI+ en los peores años del conflicto Ilustración: AN para Pacifista!
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Los ‘castigos’ y las ‘correcciones’ que sufrieron los menores LGBTI+ en los peores años del conflicto

Laura Alejandra Moreno - Diciembre 19, 2020

Durante la infancia y adolescencia, la población LGBTI+ tuvo que soportar abusos por parte de los actores armados, legales e ilegales.

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“Soy una persona que me violaron, me ultrajaron, me pegaron cuando tenía simplemente 12 años. Desde ahí comenzó todo. Solo porque yo aparentaba ser un niño, solo por mi forma de ser. Más masculina que femenina”. Esta es la historia de una mujer lesbiana de Mutatá, en Antioquia. Fue madre a los 15 años producto de una violación que sufrió a manos de su tío, miembro de las antiguas Farc, y otros tres hombres cuando ella apenas era una niña.

Como ella, niños, niñas y adolescentes con expresiones de género diversas han sido víctimas del conflicto armado en Colombia. Además de sufrir reclutamientos, mutilaciones, secuestros, amenazas y de ser utilizados para la guerra, estos menores han sufrido de violencias sexuales, tortura, desplazamiento y amenazas en razón de su orientación sexual o de su identidad de género.

‘Juguemos en el bosque mientras el lobo no está: violencias en el marco del conflicto armado contra niñas, niños y adolescentes con orientaciones sexuales, identidades y/o expresiones de género diversas en Colombia’ es el informe que la Corporación Caribe Afirmativo entregó a la Comisión de la Verdad con el apoyo de la Embajada Noruega, la Agencia de Cooperación Internacional para el desarrollo y la Fundación Triángulo de España. En él se recogen los testimonios de los menores LGBTI+ víctimas de la violencia de género durante los años más intensos del conflicto armado.

Este informe contiene 24 casos de violencia contra menores de edad en los Montes de María, Medellín, el Oriente y el Urabá antioqueño. Cuando fueron violentados, 20 de ellos eran adolescentes y cuatro eran niños. Los actores del conflicto potenciaron la estigmatización que ya habían sufrido en sus barrios y en el colegio.

 

“Desde niña siempre fui muy estigmatizada. La discriminación fue en la calle y en la casa. Venía una tía, una mamá a regañarme o a hacerme ver las cosas, pero era lo que ellos querían que viera. Me maltrataban”, cuenta una mujer trans de Sincelejo en el informe.

 

Estos jóvenes fueron víctimas de distintos tipos de violencia. En la mayoría de casos predominó la violencia sexual y reproductiva: violaciones, embarazos forzados y esclavitud sexual. Los agredieron física y psicológicamente, los amenazaron y obligaron a abandonar sus hogares. Todo por no encajar en una sociedad binaria que los actores armados impusieron. Solo se podía ser hombre o mujer. 

“Los paramilitares se llevaron a mi hermano y a mí me detuvieron por marica, por mujercita. Me iban a llevar para enseñarme a ser un hombre derecho, según ellos”, relata un hombre gay del municipio de San Rafael, en Antioquia. Quienes los violentaron les dijeron que estaban en la edad justa para ‘corregirlos’ o evitar una ‘desviación’ sexual. Los armados no solo querían control sobre los territorios, también sobre los cuerpos. 

El castigo fue otro móvil para perseguirlos, pues estos criminales asociaban a la población LGBTI+ con la promiscuidad, la perversión y el consumo de drogas. Atacarlos y enviarles panfletos era una estrategia para avisar a todo aquel que intentara expresar su diversidad. Accedieron a estos jóvenes aprovechándose de su vulnerabilidad, pues en los casos presentados en el informe todas las víctimas vivían en zonas rurales y pertenecían a población afro o indígena; o se encontraban en situación de pobreza.

“Los niños y niñas que fueron violentados y que hoy son adultos reclaman justicia, verdad y garantías de no repetición. Para ellos y ellas cobra gran importancia la reconstrucción de una etapa de sus vidas que fue mutilada por las atrocidades de la guerra y su memoria es un camino necesario para que su ciudadanía no siga siendo aplastada”, explica Wilson Castañeda, director de Caribe Afirmativo.

Este es el tercer informe entregado por esta corporación a la Comisión de la Verdad que se enfoca en visibilizar las vulneraciones que ha sufrido la población LGBTI+ en el marco del conflicto armado.

Aquí pueden ver la presentación del informe: