Las cinco claves de la carta 'pedagógica' que le envió Santos a Uribe | ¡PACIFISTA!
Las cinco claves de la carta ‘pedagógica’ que le envió Santos a Uribe
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Las cinco claves de la carta ‘pedagógica’ que le envió Santos a Uribe

Staff ¡Pacifista! - Julio 13, 2016

Con un mensaje conciliador, el presidente quiere acercarse al más férreo opositor de la negociación con las Farc. Uribe respondió.

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Santos envió una carta a Uribe en la que lo invita a reunirse para hablar sobre el proceso de paz. Foto archivo Presidencia

El presidente Juan Manuel Santos volcó en cuatro páginas un completo resumen de los que, a su juicio, serán los beneficios de terminar el conflicto con las Farc. Se trata de una carta que envió a su antecesor, Álvaro Uribe, quizás el más férreo opositor del proceso de negociación con la guerrilla.

En la carta, que se hizo pública el martes, Santos le dijo al jefe del Centro Democrático que haber sido elegidos presidentes de la República les impone a ambos el deber de dar ejemplo. De “guiar al país por un camino de reconciliación y no de enfrentamientos”.

También menciona algunos de los puntos más polémicos de los acuerdos que hasta ahora se han logrado en La Habana, aprovecha para recordar que en el gobierno Uribe también se iniciaron “conversaciones discretas” con las Farc y, finalmente, extiende una invitación a su antiguo jefe para que se reúnan y discutan sus diferencias sobre el proceso de paz.

Uribe, quien anda de gira por Italia, respondió con un corto mensaje en el que, entre otras cosas, afirma que le hace daño a la democracia “el juego entre el insulto y el elogio, entre la acusación temeraria y la declaración magnánima”. Agregó que “parecería inútil invitar a un diálogo para notificar lo resuelto”.

Antes de esa respuesta, algunos de sus seguidores ya habían cuestionado el mensaje. Uno de ellos, el senador Alfredo Ramos Maya, aseguró que mientras hay una “carta pública por encima de la mesa”, hay “persecución, corrupción y mentiras por debajo. Es la dictadura elegante que nos rige”.

Escogimos cinco claves de la carta para entender el nuevo intento de Santos para alcanzar la paz con Uribe.

1. “Sin abandonar su independencia crítica”

En septiembre de 2015 se conoció que en dos oportunidades el jefe negociador del Gobierno, Humberto De la Calle, y el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, se reunieron con el expresidente Uribe y algunos integrantes de su equipo para discutir el proceso de negociación con las Farc.

Luego de que De la Calle reconociera esas reuniones, el senador Uribe publicó un comunicado en el que aseguró no entender por qué el Gobierno asegura que le interesa el diálogo si “la única opción que permite es que declaremos adhesión a sus acuerdos con Farc”.

En esta oportunidad, la carta del presidente Santos invita a Uribe a sumarse a la búsqueda de la paz, pero enfatiza en que lo haga “sin abandonar su independencia crítica”. Vuelve sobre algo similar sobre el final de su mensaje: “Sin sacrificar nuestros principios ni nuestras convicciones, creo sinceramente que podemos trabajar conjuntamente en la construcción de un país mejor y en paz”.

2. “Los resultados que obtuvimos”

Santos echa mano de los “éxitos” militares que, según él, llevaron a la guerrilla a negociar, para recordar que como ministro de Defensa del gobierno Uribe inició una seguidilla de golpes contras Las Farc.

Elogia la seguridad democrática, dice sentirse “orgulloso de los resultados que obtuvimos” y dice que fue un “honor” haber sido nombrado en la cartera de Defensa. En el mismo pasaje de la carta le dice al expresidente: “usted y yo hemos dado los pasos que nos llevaron a esta coyuntura histórica”.

3. “Retomé las conversaciones discretas (…) que su gobierno comenzó”

Santos cierra el círculo de elogios del punto anterior con un “Presidente Uribe”, sin el ex. Una sutileza que, sin embargo, evoca el lenguaje de los más fieles seguidores de su antecesor.

Antes de esa minucia –que puede no serlo tanto– Santos asegura que haber llevado a las Farc a un proceso de negociación que ha avanzado como ningún otro en la historia, no solo es el resultado de la contundencia militar contra esa organización, sino de haber retomado “las conversaciones discretas para avanzar en una solución negociada -como en el mundo de hoy debe terminar toda guerra asimétrica- que su gobierno comenzó”.

De esa forma, como si se tratara más de un mensaje a la opinión pública que al expresidente, se encarga de dejar muy claro que la búsqueda de una salida negociada al conflicto no ha sido un interés exclusivo de su Gobierno, pues incluso Uribe exploró esa posibilidad.

4. “¿Qué estamos obteniendo los colombianos con este Acuerdo?”

A partir de esa pregunta, Santos despliega el que podría ser considerado el centro de su mensaje. Unas líneas antes, dice que la negociación ha sido “seria, juiciosa, ponderada” y le recuerda a  a Uribe que quienes fueran su director general de la Policía (gral. (r) Óscar Naranjo) y su Alto Comisionado para la Paz (Frank Pearl) hacen parte del equipo del Gobierno en las conversaciones de paz.

Como si se tratara de un resumen de la pedagogía de los acuerdos, Santos asegura que habrá un mayor crecimiento económico, que dejará de aumentar el número de víctimas del conflicto, que se facilitará el desarrollo del campo, se fortalecerá la democracia y Colombia dejará de ser un país estigmatizado por la guerra.

De las generalidades pasa a algunos puntos polémicos de los acuerdos. Asegura que las Farc entregarán todas sus armas a Naciones Unidas y que de esa forma abandonarán el secuestro, la extorsión, el narcotráfico, la minería ilegal y los ataques contra la Fuerza Pública y la población civil.

Agrega que los integrantes de esa guerrilla tendrán que someterse al modelo de justicia transicional pactado, que no habrá amnistías para los responsables de los crímenes de guerra más graves ni de delitos de lesa humanidad. Reitera que, según lo acordado, habrá sanciones y, para quienes no digan toda la verdad o reincidan, penas de cárcel. Asegura que no habrá impunidad.

Por otra parte, se refiere a las responsabilidades de quienes no hicieron parte de una de las fuerzas en conflicto. “Los que no son ni miembros de las Farc ni agentes del Estado, y que hayan participado de forma ‘determinante’ en la comisión de delitos atroces con ocasión del conflicto también podrán someterse a esta justicia transicional. Los civiles que hayan sido obligados a pagar vacunas o rescates serán considerados víctimas, no victimarios”, explica el Presidente.

En uno de los últimos puntos de su pedagogía, Santos asegura que “todas las actuaciones relacionadas con el conflicto de los miembros de nuestras Fuerzas Militares y de Policía, como guardianes de la libertad y la democracia, se presumen legales. Todo lo contrario sucede con las actuaciones de la guerrilla que se presumen -todas- ilegales”. Como si respondiera de forma directa a la crítica frecuente de Uribe en el sentido de que se pone en la misma posición a guerrilleros e integrantes de la Fuerza Pública, Santos cierra afirmando que lo negociado evitará “que se repita la injusticia de ver a exguerrilleros totalmente amnistiados y en libertad, mientras nuestros soldados y policías acaban purgando largas penas en la cárcel”.

5. “Reunirme con usted para escuchar sus inquietudes”

Finalmente, la carta cierra con la invitación expresa a una reunión, le dice Santos a Uribe, “para escuchar sus inquietudes y abrir un diálogo constructivo”. En ese aparte de la comunicación lanza otro guiño: “Estamos a tiempo de demostrar que la paz que se logra con los adversarios armados de más de medio siglo debe acompañarse de un espíritu de concertación y trabajo entre quienes obramos siempre desde la democracia y dentro de la ley”.

*Esta nota fue actualizada luego de que se conociera la respuesta del expresidente Álvaro Uribe.