Juan de la Cruz Varela, la primera voz campesina en el Archivo General de la Nación | ¡PACIFISTA!
Juan de la Cruz Varela, la primera voz campesina en el Archivo General de la Nación Foto: archivo personal de Rocío Londoño.
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Juan de la Cruz Varela, la primera voz campesina en el Archivo General de la Nación

Staff ¡Pacifista! - Enero 31, 2016

La reconstrucción sonora de la vida de uno de los líderes agrarios más icónicos del país se ganó una beca del MinCultura.

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POR DANIEL MONTOYA 

Lo llamaron de distintas formas: el dirigente campesino más importante de Colombia en el siglo XX, el primer guerrillero del país, el gladiador agrario. Existen montones de leyendas sobre Juan de la Cruz Varela, pero después de 32 años de muerto, pocos conocen la historia de un campesino del Sumapaz que encarna, en buena medida, las complejidades de nuestras violencias. Ahora, tras un ejercicio de memoria y reconstrucción histórica, este líder se convirtió en la primer y única voz campesina almacenada en el Archivo General de la Nación.

Nació en 1902 en Boyacá, pero tres años después llegó de la mano de sus padres al territorio donde desarrollaría sus luchas: el  Alto de Sumapaz (hoy Cabrera, Cundinamarca). Allí, con 26 años, conoció al político caldense, Erasmo Valencia, quien en 1928 fundó el Partido Agrario Nacional y metió a Varela a trabajar con el campesinado del oriente del Tolima.

En ese entonces las reivindicaciones eran sencillas y los campesinos creían que llevarlas a la realidad era posible por vías políticas; pacíficas. Lo que pretendían era que les titularan el pedazo de tierra que trabajaban, que pudieran sembrar lo que ellos quisieran y dejar de rendirles tributo y pleitesía a señores que jamás veían, pero que eran dueños de sus destinos. Dueños de las tierras que, por su parte, no quisieron cambiar ni las leyes ni la distribución de sus tierras.

En 1949, cuando Erasmo Valencia murió, fue Juan de la Cruz quien tomó la batuta del movimiento campesino. Con el apoyo del Partido Comunista de entonces, el movimiento se alzó en armas y en discursos contra el Gobierno. Se formaron autodefensas campesinas organizadas en la vereda El Roble y Galilea, en Villarrica, y El Palmar en Icononzo; ambos municipios de Tolima.

Juan fue elegido comandante por una asamblea de autodefensas junto con Luis Enrique Hernández, alias ‘Solito’; Salomón Cuéllar, alias ‘Vencedor’; Rafael Castellano, alias ‘Tarzán’, originalmente de las autodefensas de Viotá; y Víctor Jiménez, alias ‘Roncerías’, y Luis Mayusa, alias ‘Gavilán’, que había sido parte del comando de Chicalá, Tolima, bajo el mando de Isauro Yosa.

Rocío Londoño es la autora del libro ‘Juan de la Cruz Varela. Sociedad y política en la región del Sumpapaz (1902-1984)’.

Un ataque realizado por el Ejército a El Palmar en diciembre de 1952  generó una marcha de unas 4.000 personas hacia Villarrica. De Villarrica la marcha continuó hacia el alto Sumapaz. Allá los esperaba Varela, quien los  reorganizó para atacar el puesto militar de La Concepción, la base militar más importante del Ejército en el Sumapaz.

Esa etapa de violencia terminó con el armisticio firmado en 1953 con el dictador Gustavo Rojas Pinilla. Pero no duró mucho más de un año. En 1955 el general Cuéllar Velandia denunció la “agitación comunista” en los municipios de Ortega y Villarrica. Se declaró zona de operaciones militares el oriente del Tolima e incursionó el Batallón Colombia, recién regresado de luchar contra el comunismo en la guerra de Korea.

Los enfrentamientos con el Ejército  fueron aumentando en número y en fuerza. Varela le escribió una carta al Gobierno denunciando el desplazamiento de más de 2.000 trabajadores, a lo que las instituciones respondieron que si había problemas en la región era porque los comunistas se habían apoderado de la tierra.

Entre el 7 y 10 de junio del 55, Villarrica fue destruida por lo que se conoce como los ‘Bombardeos de Sumapaz’: 50 bombas de napalm lanzadas por las Fuerzas Aéreas de Colombia. La guerrilla entonces cambió su forma de operar, y comenzó un éxodo de campesinos hacia el Alto de Sumapaz, donde las autodefensas de Varela seguían fuertes.

El 10 de mayo de 1957, tras la salida de Rojas Pinilla del poder, el movimiento liderado por Juan de la Cruz Varela en Sumapaz decidió sentarse a negociar la paz, esta vez sin la entrega de armas, por la sensación de traición que quedó tras la ofensiva militar del 55. En ese momento Varela decidió instalarse en el municipio de Cabrera.

Esta es la bandera del movimiento agrario en Sumapaz. Foto: Santiago Mesa

Al unirse el Partido Comunista con el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL) en 1960, salió elegido como representante a la Cámara por Cundinamarca, reemplazando a Alfonso López Michelsen. Terminó su periodo, y aunque acabó su paso por la vida pública, continuó trabajando con las comunidades del Sumapaz.

Se dice que con el transcurrir de la década de los setenta Varela veía de lejos la acción de las Farc y mantenía cierto recelo con la guerrilla de Manuel Marulanda. Lo que el líder del Sumapaz buscaba era consolidar los logros de las comunidades de manera pacífica, después de participar en tres guerras.

Si bien se separó de las armas, la guerra regresó al páramo de Sumapaz y las Farc, en desarrollo de su estrategia por llegar a Bogotá y conquistar a la comunidad del páramo, se instalaron en la región hasta principios de este siglo, cuando el fortalecimiento de las Fuerzas Militares condujo a su repliegue.

Hoy, en Cabrera, está tal vez la única estatua a un exguerrillero en Colombia: el busto de Juan de la Cruz Varela (1902-1984). Y, aunque cuentan que el Ejército, en su regreso a la región durante el gobierno de Álvaro Uribe, intentó tumbarla varias veces, el concejo municipal logró que la reubicaran en pleno centro del pueblo.

La voz del líder en el Archivo General de la Nación

Así se presentó en el Archivo General de la Nación a Juan de la Cruz Varela.

 

Colección sonora de Juan de la Cruz Varela y la provincia de Sumapaz, fue el proyecto y resultado final con el que la Corporación Colectivo María Cano se ganó la beca de gestión de archivos sonoros de Colombia, impulsada por el Ministerio de Cultura.

Juan Carlos Celis, profesor de la Universidad Nacional e integrante del colectivo María Cano, cuenta que la “iniciativa surgió en 2009 como un encuentro de académicos, estudiantes y líderes sociales y políticos. Lo que buscamos fue recuperar la memoria de los movimientos sociales y las izquierdas del país, y en particular del Sumapaz”.

Para la producción de estos archivos sonoros se digitalizaron 47 casetes, 7 microcasetes y 6 transcripciones escritas. En los casetes se presentaron entrevistas no sólo a Juan de la Cruz, sino también a latifundistas de entonces, campesinos que se alzaron en armas, guerrilleros que se tomaron la zona, sociedad civil que le tocó vivir laa guerra que empezó hace 70 años y a diferentes líderes políticos que acompañaron a Varela. “Se pasó de la cinta casete a .wav y luego a mp3 para que sea de fácil difusión”, explica Luisa Cantor, una de las investigadoras del María Cano.

Para Rocío Londoño, quien fue la investigadora que en los ochentas se adentró en el Sumapaz para recoger la voz de Juan de la Cruz, “este trabajo pretende ser una biografía con una fuerza muy grande de la historia social y política”, que ya está puesta a disposición del público en el Archivo General y que cuenta con la participación de las comunidades de Sumapaz.

La idea de la corporación es que estos archivos puedan ser asequibles a la población del páramo. Que llegue a los salones de clase y que no se pierdan las ideas del líder campesino más importante de la región. En últimas, iniciar un proceso local de reconstrucción de la memoria.

Este no solo es el primer archivo sonoro que existe en el Archivo General de la Nación, sino también la primera voz campesina que se cuela entre sus pasillos.