'La construcción de paz en Colombia no puede pensarse solo para los hombres' | ¡PACIFISTA!
‘La construcción de paz en Colombia no puede pensarse solo para los hombres’ Mujeres protagonistas de la obra. Foto vía.
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‘La construcción de paz en Colombia no puede pensarse solo para los hombres’

Santiago Valenzuela A - octubre 18, 2018

Según el Instituto Kroc, el 50% de los mandatos con enfoque de género no han comenzado a implementarse.

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En la implementación del Acuerdo de Paz con las Farc, los puntos relativos a la equidad de género están relegados. No es un secreto que aterrizar este acuerdo ha sido difícil – según el Instituto Kroc, el gobierno Santos alcanzó a implementar, a cabalidad, el 21% del Acuerdo –  como tampoco lo es que en los últimos meses se ha agudizado el conflicto con el crecimiento las disidencias de las Farc y otras bandas criminales, principalmente en regiones como Catatumbo y Tumaco.

¡Pacifista! conoció en exclusiva dos informes que revelan los retrasos en la implementación de las propuestas relacionadas con el enfoque de género. El primero fue publicado por el Centro de Género, Paz y Seguridad (PRIO), con sede en Noruega. Este informe preliminar, al que tuvimos acceso, se realizó en conjunto con el Instituto Kroc, de la Universidad de Notre Dame. El segundo fue elaborado por el Grupo de Trabajo GPaz – Género en la Paz – del cual hacen parte activistas Feministas, grupos LGTBI, víctimas, defensoras de Derechos Humanos y algunas oenegés.

Los resultados del informe internacional

En octubre del 2000, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas emitió la resolución 1325, que hace énfasis en la necesidad de incluir un enfoque de género en la elaboración e implementación de Acuerdos de Paz en el mundo. Este documento da una instrucción explícita: “involucrar a las mujeres en todos los mecanismos de implementación de los acuerdos de paz”. En el Acuerdo de Paz con las Farc, 130 de 578 mandatos tienen que ver directamente con el enfoque de género. El 13% de estos mandatos tiene que ver la participación política, social y económica de las mujeres. El otro 87% están relacionados con la inclusión de mujeres en los otros mecanismos de la implementación, como la Reforma Rural Integral o la garantía de justicia para las víctimas.

Desde diciembre de 2016 – cuando comenzó a implementarse el Acuerdo de Paz – hasta julio de 2018, el Instituto Kroc y PRIO encontraron que el 66% de los puntos que están en el Acuerdo tienen algún tipo de avance. Sin embargo, cuando analizaron los puntos relativos a género, encontraron que solo el 11% de 130 mandatos están implementándose. Lo más preocupante es que el 50% de los mandatos con enfoque de género no han comenzado a implementarse.

De acuerdo con el informe, la participación de organizaciones de mujeres y la creación de una subcomisión de género en la negociación de la Habana no fueron suficientes para traducirse en acciones concretas durante el proceso de implementación. “Esto demuestra claramente que se necesitan esfuerzos concretos para cumplir con los mandatos con enfoque de género”, dice el informe.

Existen tres razones que, a juicio de los investigadores, pueden dar luces sobre los retratos en la implementación de medidas de género: capacidad institucional insuficiente (y falta de comprensión por los mismos funcionarios sobre qué es enfoque de género); escasa voluntad política en la priorización de los puntos de género por parte del gobierno y, por último, la ausencia de espacios para escuchar a las organizaciones feministas de base, las cuales vienen presionando al gobierno para agilizar la implementación. Según el informe, son al menos 20 organizaciones las que han estado pendientes de los puntos a implementarse pero no han sido escuchadas del todo.

Los investigadores que realizaron el estudio señalan que es urgente incluir el enfoque de género en la implementación general del Acuerdo de Paz. “Varios estudios han demostrado que en el proceso de implementación de acuerdos de paz, la creación de una sociedad más pacífica para los hombres no significa la creación de una sociedad más pacífica para las mujeres”, concluyen. En el caso de Colombia, el mensaje es contundente: “El 50% de la población son mujeres. Si no se corrigen los problemas de la implementación de los puntos con enfoque de género, ellas pueden sentir que el Acuerdo de Paz no les pertenece”.

El informe de GPaz

El equipo de GPAZ analizó 109 puntos relativos al enfoque de género, pues los otros tienen que ver con el cese el fuego bilateral, el cual ya concluyó. Este balance es un poco más positivo que el del Kroc y el PRIO. Hasta el momento, señalan, 72.4% de los mandatos con enfoque de género han presentado algún avance, mientras que el 17% necesitan implementarse. Una diferencia con este informe es que analiza lo implementado hasta agosto de 2018.

 

En la Reforma Rural Integral, GPaz señala que el 76% de los puntos que hacen alusión al enfoque de género tienen un avance “satisfactorio”. Los investigadores analizaron, en particular, temas como ordenamiento social de la propiedad rural, acceso, uso y formalización de tierras y los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET). El 24% de los puntos, dice el informe, están en “rojo”, es decir, sin ningún avance.

En el punto de participación política, Gpaz encontró que en el 57% de los puntos existe un buen desarrollo, principalmente en los puntos que se refieren a los derechos y garantías plenas para el ejercicio de la oposición política. Por el contrario, existe un desarrollo menor en los mecanismos democráticos de participación ciudadana, convivencia, reconciliación y no estigmatización, que representan el 19%.  En las medidas que promueven una mayor participación política (19%) no existe ningún avance.

Por otro lado, en el punto 3, sobre el fin del conflicto armado, el desarrollo normativo alcanza un nivel satisfactorio: 85%, pero en materia operativa el resultado es menor: 20%. “Estas medidas se ubican en todos los pilares de este punto: reincorporación de ex integrantes de las FARC-EP, garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones y conductas criminales, responsables de homicidios y masacres que atenten contra personas o movimientos que participen en la implementación, incluyendo las organizaciones criminales sucesoras del paramilitarismo y sus redes”, señala el informe.

En cuanto al punto 4, relativo a la solución del problema de las drogas ilícitas, existen avances normativos en un 75%, principalmente en lo que tiene que ver con el Programa de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito y  los  Programas de Prevención del Consumo y Salud Pública. No obstante, y como sucedió con el anterior punto, en el desarrollo operativo no hay mayores avances: el 83% de los puntos están sin implementarse. Se destacan avances en la participación de las mujeres en el Programa de Sustitución de Cultivos, donde el porcentaje de mujeres que participa en los programas alcanza el 45%. “Adicionalmente, del total de hogares vinculados al programa, 29 % tienen a la cabeza del hogar una mujer”, dice el documento.

La observación sobre las medidas de género en el punto 5, relativo a las víctimas del conflicto, muestra un desarrollo normativo del 70%. Sin embargo, en materia operativa, el 75% de los puntos se encuentran en fase de implementación, con avances modestos. En el punto 6, sobre implementación, verificación y refrendación, se presentaron avances normativos en el 83% de los puntos. “Sin embargo, se observó rezago en la operatividad de las medidas relacionadas con el tratamiento penal diferenciado y la implementación del capítulo étnico, que representan el 33,3% de las medidas de género de este punto que se encuentran en rojo”, señala GPaz.

El gobierno de Iván Duque tiene un reto enorme: sacar del estancamiento al enfoque de género en la implementación del Acuerdo de Paz. Este Acuerdo de Paz, como dice GPaz, es el primero a nivel mundial que ha incorporado el enfoque de género de manera transversal en todos los puntos acordados, de ahí a que en la veeduría sea necesario tener siempre en cuenta el enfoque de género. No olvidemos que la mitad de las víctimas del conflicto armado en Colombia, 4.2 millones personas, son mujeres.