González y Mujica: de adversarios a verificadores de la paz en Colombia
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González y Mujica: de adversarios a verificadores de la paz en Colombia

Staff ¡Pacifista! - Marzo 19, 2017

Los expresidentes de Uruguay y España fueron elegidos para acompañar la Comisión de Seguimiento e Impulso a la Implementación.

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Desde la primera semana de abril comenzarán a trabajar por la implementación de los acuerdos de paz en Colombia. Foto: Pacifista.

El proceso de implementación de los acuerdos de La Habana vive un momento difícil. Aunque los acuerdos son históricos, las Farc están concentradas y en proceso de dejar las armas, y el Congreso ya tramita las leyes que reglamentarán el texto de 310 páginas pactado por el Estado y esa guerrilla, las grandes noticias de este proceso han tenido que ver con incumplimientos del gobierno en las zonas veredales, miembros de las Farc fuera de los campamentos o asesinato de líderes sociales.

En menos de 3 meses, esos 7.000 guerrilleros que viven hoy en las 26 zonas y puntos transitorios de normalización saldrán a la calle. Por eso la institucionalidad debe estar lista para impulsar la implementación efectiva y completa de los acuerdos, que incluye garantizarles la vida, ejecutar la reforma rural y la solución al tema de las drogas ilícitas, entre otros.

Para lograrlo, los miembros del gobierno y las Farc que hacen parte de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación (CSIVI) han decidido poner dos figuras internacionales como verificadores y acompañantes internacionales al proceso: se trata del expresidente del gobierno español Felipe González, y del exmandatario uruguayo José Mujica.

Según el acuerdo, esta comisión de notables tiene varias funciones: primero, “realizarán pronunciamientos e informes públicos en relación con los avances que se registren en la implementación de todos los acuerdos, sin perjuicio de los que son objeto de verificación de la Misión Política Especial de Verificación de Naciones Unidas, y con los puntos de discusión y controversia, todo ello en coordinación con la CSIVI”.

Además, harán “recomendaciones de solución” cuando se presenten puntos de discusión y controversia “que adviertan dificultad en la implementación de los acuerdos”, según el texto pactado en La Habana. Por último, “rendirán sus observaciones de cumplimiento a la CSIVI durante los primeros 18 meses, y posterior a ello se realizarán semestralmente basándose en los informes del Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz de la Universidad de Notre Dame, Estados Unidos, y en la demás información que reciban”.

Dos “hombres de Estado”, como los define el analista Jairo Libreros, serán los encargados de darle impulso internacional —en diferentes escenarios— a unas negociaciones y una implementación que requiere voluntad política, el apoyo del mundo y, sobretodo, manifestaciones económicas a favor de la paz en nuestro país.

Unidos por la paz

Mujica y Felipe González representan, para muchos, dos caras de la misma moneda. No es un secreto que han tenido diferencias ideológicas, sobretodo cuando se refieren al tema de Venezuela. En el año 2015, cuando ese país vivía una situación trágica en materia de derechos humanos y de abastecimiento, el exmandatario de Uruguay sugirió al periódico El País que la oposición venezolana quería ir presa. “Es una técnica, es la forma de luchar de la oposición”.

Además señaló que esa táctica crea “una contradicción internacional notable y estos bobos entran. Se lo he dicho a ellos. Es un error. Los contradictores venezolanos inducen al Gobierno a pasarse de la raya y estos bobos entran”.

Mientras tanto, a Felipe González no le permitían visitar a Antonio Ledezma y a Leopoldo López, líderes de la oposición encarcelados en Caracas. De regreso a España, el expresidente de ese gobierno le dijo al mismo periódico que “Venezuela es un país destruido en todos los sentidos. Desde el punto de vista económico y desde la seguridad, Maduro es el responsable de la catástrofe social y en términos de libertades básicas”.

Pero ese no es el único enfrentamiento ideológico entre González y Mujica. En septiembre de ese 2015, una semana después del aniversario de la muerte de Salvador Allende, el exmandatario español señaló en una entrevista que la “Chile de Pinochet respetaba mucho más los derechos humanos que el paraíso de Maduro (refiriéndose al gobierno venezolano)”.

Mujica respondió a estas declaraciones diciendo que “para comparar a Pinochet hay que hablar de Franco, y de ahí para arriba”. Para el expresidente uruguayo, “en América Latina, de los últimos 30 o 40 años, Pinochet no tiene parangón (comparación)… Así que me cuesta entender esa afirmación.”

Sin embargo, y más allá de los intercambios de opiniones en medios de comunicación, ahora están unidos en un mismo barco: el proceso de paz de Colombia. Para Libreros, la posibilidad de un enfrentamiento entre ellos es poco probable: “son hombres de Estado que están pensando más en términos de su legado histórico que en una pelea personal”.

Lo cierto es que tanto Mujica como González pueden servir de mucho en este proceso. Más allá de las funciones que tendrán que desempeñar en la Comisión de Seguimiento, ambos son capaces de convencer a líderes del mundo para que se metan la mano al bolsillo por nuestro país.

“Felipe González puede ser un puente entre Colombia y la Unión Europea. Él sacó al PSOE de una corriente procomunista y lo llevó al poder, además metió a la Otan en ese país. Él puede ser el vehículo para que España, Francia y Alemania brinden más asistencia técnica internacional”, dice Libreros.

Sobre Mujica, señala que “es un hombre que tiene entrada a diferentes corrientes ideológicas en Latinoamérica. El exmandatario puede estar hoy con empresarios que buscan mejorar condiciones de mercado y mañana con las juventudes comunistas. Él puede abrir muchas puertas a sectores que no están convencidos de la importancia del proceso”.

Los dos líderes, además, conocen bien el contexto colombiano, saben de qué se trata el acuerdo y pasan bastante tiempo en nuestro país. “Felipe González hasta ha pensado en venirse a vivir a Cartagena”, sostiene Libreros.

Así las cosas, los dos políticos se encontrarán la primera semana de abril para delinear cómo será su papel en el proceso de implementación. Luego de echarse pullas a través de los micrófonos, se reunirán por primera vez a trabajar por una causa común.