El campamento de la Universidad de los Andes que convivió en la selva con las Farc
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El campamento de la Universidad de los Andes que convivió en la selva con las Farc

María Rodríguez - Noviembre 22, 2017

El documental 'A orillas del Duda' revive la historia del Centro de Investigaciones Ecológicas La Macarena en plena selva del frente 40 de las Farc.

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Imagen: Tomada del documental A orillas del Duda

Vea el documental al final de esta nota.

En la mitad de la selva, en una de las zonas rojas que el frente 40 de las Farc controló entre 1986 y 2002, se encontraba el Centro de Investigaciones Ecológicas La Macarena (Ciem) de la Universidad de los Andes.

El pequeño campamento albergaba a los estudiantes de biología de la universidad más prestigiosa del país. “Era como un Jardín del Edén”, cuenta Marcela Santamaría, que vivió allí por dos años mientras exploraba las orillas del río Duda.

“Me habrían podido secuestrar y no lo hicieron. No sé por qué”, recuerda Caturo Mejía, uno de los fundadores del campamento de investigación.

El caso era extraño en la Colombia de entonces, pero lo explicaba el pacto verbal que los estudiantes de Biología habían hecho con los guerrilleros de las Farc con el fin de que el Ciem permaneciera un territorio de paz.

Este pacto fue violado por las Farc cuando secuestraron en 2002 a un primatólogo japonés que trabajaba en el Ciem llamado Akisato Nishimura. El acto condujo al abandono de los campamentos.

El pasado lunes 20 de noviembre, la facultad de Artes y Humanidades de la Universidad de los Andes estrenó A orillas del Duda, un documental que cuenta la historia del esfuerzo por blindar al Ciem de los embates de la guerra, por permitir la investigación científica y así también por proteger la biodiversidad de una de las zonas entonces más calientes del país: La Macarena, en el departamento de Meta.

La pregunta de cómo fue posible que el plantel educativo de élite más reconocido del país lograra operar un centro de investigaciones en un territorio dominado por la guerrilla llevó al politólogo Pablo Mejía y a la profesora del departamento de Historia Claudia Leal a hacer el documental.

El documental que cuenta la historia del esfuerzo por blindar al Ciem de los embates de la guerra y proteger la biodiversidad en una zona caliente como lo es La Macarena, Meta

La idea, cuya realización arrancó a comienzos de 2017 y costó apenas quince millones de pesos, se dio cuando los dos investigaban los problemas que la colonización de las guerrillas para cultivar de coca producía en los Parques Naturales La Macarena y Tinigua. La historia del Ciem, según planeaban, sería tan solo un capítulo del trabajo.

Tras entrevistar a Caturo Mejía, profesor de biología de la Universidad de los Andes, exdirector del Ciem y padre de Pablo, la profesora le dijo a su compañero de investigación: “Ese campamento fue mucho más importante de lo que yo creía. Entrevistemos a todos los que hicieron parte”.

Así, la investigación poco a poco se volvió un documental.

“Es gente que interactuó con colonos y guerrilleros, y se dio lugar a una historia que nunca se había contado”, le contó Pablo Mejía por teléfono a ¡Pacifista!. “El campamento creó una posibilidad de crecimiento personal y experiencia de vida que transformó las realidades de todos para siempre”.

Imagen: Tomada del documental A orillas del Duda

El Ciem: un territorio entre la paz y la guerra

Para obtener los testimonios, Mejía y Leal pasaron un mes en La Macarena. “Queríamos tener la visión de los pobladores de allá para recoger la memoria”, explica Leal. Fueron con la meta de “volver a abrir los campamentos, a sabiendas de que podía haber minas antipersona”.

“De alguna manera, el campamento era una excusa para construir paz en territorios remotos”, dice Mejía. “El documental también es una manera de entender las historias aisladas que pasaban en el país y los vacíos de poder que dejaba el Estado”.

Leal considera que sacar a relucir historias ocultas en este momento de reconciliación sirve para “darles importancia a las zonas constantemente en conflicto y a su misma vez reafirmar que las personas tienen el derecho a sentirse mal por lo que pasó”.

Imagen: Tomada del documental A orillas del Duda

También asegura que el campamento es una “pérdida que vale la pena recordar”. “Hay que rescatar el trabajo que hicieron los estudiantes, los japoneses que financiaron el proyecto, la comunidad que acompañaba al campamento y un reconocimiento a las Farc que permitió tranquilidad durante décadas”, dice.

“Yo pensé que me iba a envejecer allá y hasta de pronto morir allá, fue casi un premio no merecido”, recuerda Caturo Mejía en uno de los pasajes más memorables del trabajo.

Vea acá el documental: