Cuatro claves para entender cómo será la negociación entre el Gobierno y el ELN
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Cuatro claves para entender cómo será la negociación entre el Gobierno y el ELN

Staff ¡Pacifista! - Octubre 27, 2016

La fase pública de los diálogos arrancará este jueves en Quito (Ecuador).

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El pasado 10 de octubre, las partes anunciaron la instalación de la fase pública. Foto: Equipo Paz Gobierno

Si el exrepresentante a la Cámara Odín Sánchez es liberado antes de las 5 p. m. de este jueves, el Gobierno y el ELN instalarán en Quito (Ecuador) la fase pública de sus conversaciones de paz. La condición fue puesta por el presidente Juan Manuel Santos, después de que las partes acordaran el pasado 10 de octubre que, para iniciar la negociación, la guerrilla debía “iniciar el proceso de liberación de los secuestrados/retenidos con 2 casos antes del 27 de octubre”. El primer caso ya ocurrió en Arauca, donde el ELN liberó a un arrocero, y el país está a la espera de que Sánchez abandone la selva.

La negociación entre el Gobierno y el ELN es el último gran paso para poner fin al conflicto armado en Colombia. Algunos sectores consideran que es, además, la oportunidad para ampliar la participación de la sociedad en la discusión de la paz. Por eso, académicos y líderes sociales viajaron a Ecuador para acompañar la instalación de la fase pública, en la que esperan tener una mayor incidencia que la que han tenido en la negociación entre el Gobierno y las Farc.

Estas son algunas claves para entender el proceso que se avecina con la segunda guerrilla del país:

Los tiempos

Cuando arrancó la negociación con las Farc, en 2012, Santos tenía por delante dos años de su primer periodo presidencial y la posibilidad de ser reelegido, como efectivamente ocurrió. La mesa de La Habana pudo tomarse cuatro años para construir un acuerdo, y lo logró, aunque este fue rechazado en las urnas el pasado 2 de octubre. El proceso no se ha roto y todavía faltan dos años del mandato presidencial, un lapso suficiente para modificar el Acuerdo y alcanzar un mayor consenso político.

Pero no ocurrirá lo mismo con el ELN. Santos sólo tiene 18 meses para llegar a un acuerdo con esa guerrilla, con la que definió una agenda de seis puntos que, en la práctica, es más una ruta metodológica que un temario de discusión. También, la alta participación de la sociedad civil en los diálogos hará aún más difícil concluir la negociación rápidamente. Sin embargo, las partes son conscientes de que para garantizar la estabilidad del proceso deberán firmar un acuerdo antes de que Santos deje la Casa de Nariño.

En ese escenario, los negociadores y sus equipos técnicos deberán trabajar sin descanso para construir un documento que, por la premura y lo ocurrido en el plebiscito, probablemente no sea sometido a la refrendación popular.

La agenda

En contraste con el proceso con las Farc, en el que los temas estaban definidos milimétricamente, la negociación con el ELN se regirá por una agenda abierta. El primer punto, por el que arrancará la mesa, se llama “participación de la sociedad en la construcción de la paz” y consiste en recoger propuestas de distintos sectores sociales. Según la agenda, esta etapa se regirá por un “ejercicio dinámico y activo, incluyente y pluralista”.

No está claro cómo se recogerán esas propuestas que, a su vez, serán los insumos del punto 2, llamado “democracia para la paz”. En él se debatirá sobre la ampliación de la participación ciudadana y se revisarán las normas que rigen las manifestaciones públicas, así como la posibilidad de darle un tratamiento penal diferenciado a quienes estén procesados o condenados por “actos en el desarrollo de la movilización social”. Este último tema también fue abordado con las Farc.

Luego, las partes trabajarán en el tercer punto, llamado “transformaciones para la paz”. Allí examinarán, con base en las propuestas de la sociedad, temas desconocidos y otros generales que sí quedaron en la agenda: programas para superar la pobreza, la exclusión social, la corrupción y la degradación del medio ambiente; y “planes alternativos integrales con enfoque territorial que constituyan opciones económicas y productivas que beneficien a las comunidades”.

Después, abordarán el punto de víctimas, que incluirá el debate de la justicia transicional. El Gobierno ha dicho que el ELN deberá ajustarse a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que se pactó con las Farc, mientras la guerrilla ha asegurado que no comparte ese modelo. Este tema podría ser uno de los más complejos si el ELN insiste en modificar aspectos sustanciales de la JEP, que por ahora está en el limbo por los resultados del plebiscito.

Frank Pearl y “Antonio García” lideraron la fase confidencial de los diálogos. Foto: Archivo

Surtida esa discusión, la mesa tratará el punto sobre el fin del conflicto. Este incluye la definición de la situación jurídica y garantías de seguridad para los futuros exguerrilleros, condiciones para el tránsito del ELN a la política legal, esclarecimiento del fenómeno del paramilitarismo, cese al fuego bilateral y definitivo, y dejación de armas. Este punto también incluye la discusión sobre acciones humanitarias, un tema que se priorizó y será abordado desde el inicio de los diálogos.

Finalmente, el Gobierno y el ELN definirán la implementación del acuerdo, que deberá quedar plasmada en un Plan General de Ejecución.

Los negociadores

A diferencia de las de la mesa de La Habana, las delegaciones del Gobierno y del ELN son grandes y diversas.

La del Gobierno está a cargo del exministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo y, con él, tiene 17 integrantes. Una parte de ella tiene un perfil técnico y otra un perfil político, y casi toda está integrada por funcionarios y exfuncionarios expertos en temas que le interesan al ELN: participación política, derechos laborales, medio ambiente y sector minero-energético.

Entre sus miembros se destacan los ministros del Interior y de Trabajo, la exministra de Comercio Cecilia Álvarez, el exviceministro de Relaciones Laborales José Noé Ríos y el exministro de Ambiente Juan Mayr. Además, para hablar del fin del conflicto, la discusión contará con el excomandante de las Fuerzas Militares Fredy Padilla de León y el general retirado Eduardo Herrera Berbel.

Del lado del ELN, la delegación está a cargo del integrante del Comando Central “Pablo Beltrán”, que trabajará junto a 12 negociadores y seis negociadoras.

Las dinámicas de la mesa

Las partes han dicho que las conversaciones se realizarán de “manera directa e ininterrumpida”, con la “mayor celeridad y rigurosidad”. Ecuador, Venezuela, Chile, Brasil, Cuba y Noruega serán los países garantes.

Al final de cada ciclo de conversaciones, cuyo tiempo de duración se desconoce, las partes harán declaraciones conjuntas, pero también podrán emitir declaraciones unilaterales “preservando la confidencialidad”. De todos modos, la mesa tendrá boletines y página web.

Para estudiar las propuestas que presente la sociedad civil, las delegaciones deberán definir rápidamente “la metodología de trabajo y las formas en que estas iniciativas se considerarán, así como los mecanismos y formas de participación”, de acuerdo con la agenda.

La financiación de la delegación del Gobierno correrá por cuenta del Estado, mientras que la del ELN operará con recursos de cooperación internacional.