Consulta anticorrupción: perder fue ganar un poquito | ¡PACIFISTA!
Consulta anticorrupción: perder fue ganar un poquito
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Consulta anticorrupción: perder fue ganar un poquito

Santiago Valenzuela A - agosto 27, 2018

Los departamentos con más vulnerabilidad a la corrupción tuvieron los índices más altos de abstención.

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La consulta anticorrupción obtuvo más de 11 millones de votos. Foto: Aartido Verde

La consulta anticorrupción se cayó por menos de 500.000 votos. Ni los analistas políticos más optimistas lo previeron. Sin maquinarias, con la ciudadanía cansada de la política (fuimos llamados a votar tres veces en menos de cuatro meses), con Álvaro Uribe en la oposición y la bandera del Partido Verde detrás de la causa anticorrupción, la consulta alcanzó 11 millones 600 mil votos: más que los que obtuvo Iván Duque en la segunda vuelta presidencial (10 millones 300 mil votos). El mensaje es contundente: la ciudadanía se cansó de este mal.

El de la consulta se puede catalogar como un resultado “sin precedentes”. Tengamos en cuenta que fue impulsada en los últimos 17 meses por dos congresistas: Angélica Lozano y Claudia López. Ambas han sido críticas de Álvaro Uribe, el personaje político con más caudal electoral tanto en elecciones legislativas como presidenciales. Uribe, al final, calificó la consulta como “tramposa” y llamó a la abstención. Por otro lado, las dos congresistas pertenecen a la Alianza Verde y la mayoría de la campaña se movió entre sus propios electores. Solamente al final, faltando poco menos de un mes para que los colombianos fueran a las urnas, líderes políticos como Gustavo Petro, Jorge Robledo y Rodrigo Lara – todos de diferentes partidos– fueron incluidos en la campaña a favor de los siete puntos de la consulta.

El eslogan que rezaba “la lucha contra la corrupción es de todos” no alcanzó a tomar forma en la realidad. Y esto se debe, en buena medida, a la falta de espacios de interlocución entre las promotoras de la consulta y sus detractores políticos. Es cierto que el Centro Democrático se opuso a que la consulta se realizara antes de la primera vuelta presidencial y también lo es que criticó la consulta porque el país tenía que destinar 350.000 millones de pesos para realizarla. Sin embargo, este partido votó unánimente en el Congreso para que la consulta se llevara a cabo y quizás en este espacio se habría podido tender un puente, pero no fue posible: Uribe fue tajante y le recordó a Claudia López que ella lo acusó de ser “el fundador del paramilitarismo”.

También hay que admitir que a  la consulta le faltó pedagogía. Eran siete puntos los que se sometían a votación y en las calles se popularizó que se iba a votar para bajarles el salario a los congresistas; se habló poco sobre la necesidad de realizar nuevas rendiciones de cuentas y no se abrió una discusión sobre los cambios que necesita la contratación pública. Al final, los promotores de campaña insistieron en el “siete veces sí”, sin que se presentara un espacio para que la ciudadanía se cuestionara por qué tenía que marcar siete veces sí en el tarjetón. La campaña tuvo poco espacio de reflexión e incluso no pasó por un control previo en la Corte Constitucional, factor que no es menor, teniendo en cuenta que, como lo explicó Rodrigo Uprminy, se corre el riesgo de que en el futuro se utilice la consulta popular como un mecanismo de reforma de la Constitución.

La consulta tampoco obtuvo una inyección de recursos como los que usualmente tienen las campañas presidenciales. Tampoco el mismo espacio mediático. Y pese al protagonismo de Claudia López – quien ha manifestado interés en lanzarse a la Alcaldía de Bogotá el próximo año, lo cual genera resistencias –, a la ausencia de Uribe y paradójicamente de Sergio Fajardo (quien acababa de ser candidato a la presidencia por la Alianza Verde), la consulta anticorrupción casi duplicó los que obtuvo el Sí en el plebiscito (6 millones 300 mil votos) y se convirtió en lo más votado de la historia de Colombia (entre candidatos y consultas populares).

Perdió la consulta, sí, pero ganó la democracia. Primero, no hubo una sola alteración de orden público y la gente salió a votar voluntariamente, sin las presiones de maquinarias en las regiones. Segundo, el hecho de que más de 11 millones de colombianos le dijeran ‘sí’ a reformas institucionales para combatir la corrupción le envía a Iván Duque un mensaje contundente: un sector importante de la ciudadanía está cansada de la corrupción y espera que el gobierno haga algo al respecto. Duque, por el momento, ha radicado cuatro proyectos de Ley para combatirla. Proyectos que, valga la pena decirlo, coindicen con puntos de la consulta anticorrupción, como el de limitar los periodos de los congresistas. Estos 11 millones de votos son, entonces, un respaldo contundente para el trámite legislativo de estas iniciativas.

Esta consulta fue, a su vez, una foto de lo que pasa políticamente en el país. Los departamentos con mayor riesgo de corrupción, según el Indice de Transparencia de las Entidades Públicas, fueron los que presentaron mayores índices de abstención. Ese es el caso de Chocó, donde solo votó el 11,7 % del censo electoral. Algo similar sucedió en La Guajira, donde a las urnas solo asistieron el 12 % de las personas habilitadas para votar. En departamentos con potencial electoral importante, como Antioquia, también triunfó la abstención: votaron 1’200.000 personas de 4’700.000 habilitadas para votar.  Este departamento, clave para definir la balanza del ‘No’ en el plebiscito o de la victoria de Duque en las presidenciales, también fue importante en la consulta anticorrupción.

Sin embargo, la veeduría ciudadana, un concepto tan difícil en un país que criminalizó durante las últimas décadas la movilización social, parece estar tomando forma a través de las vías democráticas, y sin duda esto constituye un logro en la historia del país. La voluntad popular – más allá de las divisiones políticas –  puede llegar lejos, lo demostró esta consulta. Como lo dijo Antanas Mockus: “Tenemos que aprender a hacer las cosas mejor, no hacer las cosas chuecas (…) Creo que hemos aprendido mucho y hay que persistir”. Si tenemos en cuenta que hoy existen 11 millones de razones para persistir en la lucha contra la corrupción, podemos decir tranquilamente que esta vez, perder fue ganar un poco”.