¿Concentrar a las Farc para silenciar las armas?
Leer

¿Concentrar a las Farc para silenciar las armas?

Juan David Ortíz Franco - Junio 17, 2015

La propuesta del uribismo plantea la necesidad de crear una zona de concentración. En esencia, para las comunidades afectadas por la guerra, lograría el mismo propósito que un cese bilateral al fuego.

Compartir

El comunicado no escatimó en críticas, pero fue conciliador, propositivo. Amplió una idea que el mismo expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez, quien firma el documento que se conoció el martes, ya había puesto sobre la mesa aunque en esa primera oportunidad sin mayores detalles. ¿Qué dice?

El documento se resume en dos propuestas, ambas conectadas entre sí. La primera: que los diálogos deben suspenderse, sin levantar la mesa, hasta que las Farc cumplan con la condición de suspender sus acciones ofensivas. A lo que usualmente se le denomina cese unilateral al fuego, Uribe lo llama “cese unilateral del crimen”. Una diferencia de vocablos que no es menor si se entiende que el uribismo, a diferencia del gobierno, insiste en que Colombia no enfrenta un conflicto armado.

Según el comunicado del líder del Centro Democrático, esa suspensión de los diálogos es necesaria “por respeto a las Fuerzas Armadas” y a la democracia. “Sin levantar la mesa significa mantener toda la voluntad de dialogar, mantener la presencia de delegaciones dedicadas a buscar, de manera exclusiva, el cumplimiento de la condición”, explica Uribe.

La propuesta de la zona de concentración tiene como antecedente lo sucedido con el proceso de negociación con los paramilitares durante el gobierno Uribe.

Pero agrega algo más: “El diálogo debe congelarse mientras se cumple la condición del cese de actividades criminales, con concentración de los integrantes de Farc y con vigilancia”. Esa idea de concentración con vigilancia constituye la segunda propuesta. En palabras simples, significa que los cerca de ocho mil combatientes con que, se calcula, cuenta esa guerrilla en la actualidad, tendrían que trasladarse a algún lugar del país y permanecer allí hasta que se firme en La Habana un acuerdo definitivo.

Según la propuesta de Uribe, si bien no podrían cometer ningún crimen, los guerrilleros sí podrían conservar sus armas hasta el fin del proceso. Además, aunque la iniciativa de la oposición no ofrece una idea concreta sobre el lugar donde se concentrarían los combatientes de las Farc, sí aclara que debería “ser de extensión prudente, no en zona de frontera, tampoco que coincida con áreas estratégicas para la economía, y carente de población civil”.

¿Y cómo sobrevivirían las Farc sin sus rentas del narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión? Para Uribe, aunque no ahonda en el asunto, “podría buscarse un sustento para los guerrilleros concentrados”. Eso supone financiación estatal, fórmula que no estaría exenta de críticas, pero que al ponerla en una balanza con las implicaciones económicas y sociales de la ofensiva guerrillera, podría ser más llamativa.

Pero todavía hay más. Según Uribe, esa zona tendría que estar vigilada por instituciones y personas colombianas, no habla de la Fuerza Pública. También, según dijo, debería ser monitoreada por organismos internacionales pero, en ningún, caso por soldados extranjeros. De esa forma, según sus propias palabras, las Farc estarían “a salvo de acciones de las Fuerzas Armadas”.

Simplificando la idea, de esa forma la guerrilla, concentrada en un territorio, suspendería los ataques contra la Fuerza Pública y contra la infraestructura que ha retomado desde que levantó en mayo su cese unilateral. Mientras tanto, las Fuerzas Militares y la Policía no atacarían a los guerrilleros que, en su conjunto, permanecerían en ese territorio.

Y entonces, ¿cuál es la diferencia con un cese bilateral?

Los efectos prácticos para las comunidades donde se han concentrado los ataques de las últimas semanas serían prácticamente los mismos. El cese bilateral implica que la población civil deje de estar bajo el fuego cruzado de la guerrilla y las Fuerzas Militares. Una zona de concentración guerrillera durante el proceso, con cese de hostilidades por parte de las Farc ni acciones militares ofensivas tendría unas consecuencias similares.

Sin embargo, la diferencia radica en que el gobierno no tendría que invertir el capital político que le queda ordenando suspender las acciones militares con las Farc dispersas por todo el país. No es lo mismo que sus combatientes estén concentrados y vigilados, como dice Uribe, a que las tropas del Ejército se crucen con las cuadrillas guerrilleras y no puedan actuar. Ese escenario, a juicio del Centro Democrático, tendría “connotaciones contra la ética” y sería difícil de explicar cuando tanto se habla de “honor militar” y mientras se calcula que cerca del 70 por ciento de los integrantes de la Fuerza Pública se oponen al proceso de paz.

Este miércoles empezó el ciclo 38 de los diálogos. La justicia será uno de los temas abordados en la mesa de conversaciones.

“Esperar que negocien un cese bilateral, además de riesgos constitucionales e injusticias, implicaría seguir extendiendo asesinatos y bajas, con todas las connotaciones contra la ética. El cese bilateral pondría nuevamente a las Fuerzas Armadas en el mismo nivel del terrorismo, no obstante que su tarea es la seguridad de los colombianos y el designio del terrorismo es el delito”, dice el comunicado del uribismo.

Por otra parte, la fórmula de la concentración, tal y como se propuso el martes, tiene un elemento adicional. Primero, no constituye una rendición de la guerrilla en tanto no hay entrega de armas hasta que no finalice el proceso. Y segundo, según el mismo planteamiento, el tiempo de concentración podría ser descontado de las penas privativas de la libertad que se establezcan en un eventual acuerdo sobre justicia transicional.

Así las cosas, el panorama no parece tan descabellado. El mismo gobierno, por medio del ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, aseguró este miércoles que la propuesta de Uribe no puede descartarse.

“Me parece positivo que el expresidente Uribe y el Centro Democrático estén planteando ideas que permiten acelerar la negociación de paz y destrabar el proceso, es una fórmula que no se debe descartar de plano que vale la pena evaluar”, dijo Cristo.

Por lo pronto es apenas una idea, habría que precisar muchos asuntos logísticos y avanzar en el mayor reto: convencer a los negociadores de las Farc de que se trata de una fórmula conveniente. Pero, pese a que su aplicación todavía se ve distante, fue recibida con buenos ojos y de paso hace a un lado la descalificación para abrirle camino a las propuestas.