El gobierno se convirtió en un meme de censura Ilustración: Juan Ruíz
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El gobierno se convirtió en un meme de censura

Colaborador ¡Pacifista! - Junio 8, 2019

OPINIÓN | El Canciller Trujillo se reúne con el New York Times para tener un “diálogo franco” y Uribe pide que El País rectifique. El gobierno Duque y su partido se convirtieron en un meme de la censura.

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Por: Emmanuel Vargas Penagos*

Según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), un meme es un “Rasgo cultural o de conducta que se transmite por imitación de persona a persona o de generación en generación”. ¿Qué mayor rasgo cultural de Colombia que la censura?

La censura: ese acto que, según la Corte Constitucional, abarca “desde los tipos más burdos de frenos estatales sobre lo que se puede publicar y los regímenes de autorización previa más expresos, hasta métodos más sutiles e indirectos de control previo que surten, sin embargo, el mismo efecto perverso”.

Carlos Holmes Trujillo, político de carrera y de sangre, Canciller de Colombia. Un hombre relajado pero solemne, cercano pero serio, diplomático pero frentero. Un defensor de las instituciones amenazadas por las calumnias y las noticias falsas de la prensa gringa, izquierdosa e incendiaria. Un meme: la repetición de ese rasgo cultural colombiano que conocemos como censura.

Nuestro canciller. La cara de Colombia frente al mundo. El mismo que explica en un video de Twitter del 29 de mayo que sostuvo “un diálogo franco, tranquilo, constructivo” con el Consejo Editorial del New York Times para hablar “sobre la política de paz del gobierno Duque, la situación con Venezuela y el gran desafío migratorio”.

¿Y qué pasó con las denuncias del periódico gringo sobre el posible regreso de los ‘falsos positivos’? Se trata de “una visión tendenciosa, parcial y distorsionada de los esfuerzos que el Estado colombiano y su Ejército hacen para estabilizar los territorios y consolidar el orden y la seguridad”, según una carta que envió el Canciller al Times en mayo 19. Es posible que la misión de Holmes fuera explicarle al Times que el poder colombiano prefiere una prensa amable, de “críticas constructivas”, que apoya al gobierno porque “si al presidente le va bien, a Colombia le va bien”: Una prensa censurada.

La repetición de un rasgo cultural. Una versión calcada de las palabras de Rafael Núñez, presidente de Colombia en cuatro periodos, promotor de la autoritaria Constitución de 1886: la que nombra a Dios como “fuente suprema de toda autoridad”, la que dice que “la prensa es libre en tiempos de paz”. Núñez, el mismo que escribió que “La prensa, sobre todo, requiere sostenida vigilancia, para que no se vayan a reaparecer, so pretexto de libertad de pensamiento, las viejas tendencias de irrespeto y mordacidad con que las plumas mercenarias buscan el camino de los medros”.

Álvaro Uribe Vélez, senador, expresidente, político de carrera y de sangre. Un hombre frentero y paternal, de mano firme y corazón grande. Un incomprendido por la prensa que él llama calumniadora. Un meme de Colombia y de sí mismo: la repetición de ese rasgo colombiano y propio que conocemos como censura.

El 6 de junio, Uribe publicó un tweet en el que dice que El País de España debe rectificar. La razón: El diaro español denunció que el general Nicacio Martínez Espinel, implicado directamente en las denuncias del New York Times, estuvo en batallones vinculados con casos de ‘falsos positivos’, una masacre de indígenas y un caso de violencia sexual. Esta denuncia tendría errores porque, según mostró Uribe, tres de los militares implicados fueron absueltos por uno de los casos que menciona El País.

¿Una explicación parcial que justifica rectificar toda una publicación? Un Uribe que busca el silencio de un periódico, pero se contiene en sus palabras frente a un medio español. Una caricatura de Uribe: el que acusó a Coronell de ser socio de un narcotraficante, el que inició una demanda civil contra este mismo periodista en Estados Unidos. Caricatura: “Obra que no alcanza a ser aquello que pretende”, según la RAE.

Una caricatura de gobiernos pasados, que actuaban con técnicas más directas, de otras épocas, cuando no se habían atravesado obstáculos como los tratados de derechos humanos. Gobiernos como el de Alberto Lleras Camargo, quien dijo el 21 de abril de 1970 que “a pesar de mi apego inmenso a la libertad de expresión, esta noche misma quedará establecida la censura en la radio”. O como el de Rojas Pinilla, quien firmó el Decreto 2535 de 1955, que prohibía “publicar informaciones, noticias, comentarios, caricaturas, dibujos o fotografías que, directa o indirectamente, impliquen falta de respeto para el Presidente de la República o para el Jefe de Estado de una Nación amiga, o comprometan seriamente el normal desarrollo de las relaciones internacionales de Colombia.” Rojas Pinilla, el que ordenó el cierre de El Tiempo por negarse a rectificar.

La censura fue y sigue siendo normal en Colombia. Un resumen perfecto está en el último capítulo de La Pulla. Las leyes han cambiado, pero los poderosos siguen queriendo que la gente esté en silencio. La Constitución y los tratados internacionales prohíben la censura y algunos gobiernos se inventan las formas más sutiles, rebuscadas y ridículas para callar las críticas y denuncias de la prensa.

Un meme también es, según la RAE, una “imagen, video o texto, por lo general distorsionado con fines caricaturescos, que se difunde principalmente a través de internet.” El gobierno Duque y su partido: un grupo de personas que buscan el silencio de la prensa internacional con formas amables y sutiles, pero que solo hace el ridículo.  Un meme de la censura.

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