Así se refrendaron los acuerdos de paz en cuatro países distintos | ¡PACIFISTA!
Así se refrendaron los acuerdos de paz en cuatro países distintos
Leer

Así se refrendaron los acuerdos de paz en cuatro países distintos

Sara Kapkin - Julio 19, 2016

Las vías que tomaron Sudáfrica, El Salvador, Irlanda del Norte y Sudán del Sur para refrendar sus acuerdos de paz.

Compartir

La Corte Constitucional, con una votación de 7 contra 2, aprobó el plebiscito para la paz como el mecanismo para que los colombianos aprueben o desaprueben el acuerdo final que alcancen el Gobierno y las Farc en la mesa de conversaciones de La Habana, Cuba.

Para hacernos a una idea de qué puede pasar en caso de que gane el SÍ a los acuerdos, o el NO, es preciso ver ejemplos de cómo otros pactos de paz, que sellaron conflictos en otras partes del mundo, fueron sometidos a la voluntad de las mayorías. Incluso, es necesario revisar casos en los que los acuerdos no fueron expuestos a una votación sino que se quedaron entre las partes involucradas:

El Salvador

El enfrentamiento entre la guerrilla Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y el Estado salvadoreño, que inició en 1980 y se extendió por más de 10 años, dejó alrededor de 75.000 muertos.

Cuatro años después de iniciada la guerra civil, las partes empezaron a buscar el diálogo. Entre 1984 y 1987 se sentaron a negociar en cuatro ocasiones sin mayor éxito. Por fin, en 1990, en Ginebra (Suiza), y con el respaldo de Naciones Unidas, las partes firmaron un primer acuerdo que estableció tanto las normas del proceso de negociación como su compromiso para lograr una solución dialogada.

Finalmente, en enero de 1992, el Gobierno proclamó una amnistía general y se firmó el Acuerdo de Paz de Chapultepec, en el Castillo de Chapultepec, en México. En febrero de ese mismo año se produjo el cese del fuego y comenzó la desmovilización.

Los acuerdos incluyeron reformas como la modificación de las Fuerzas Armadas, la creación de la Policía Nacional Civil, la disolución de los servicios de inteligencia militar, la supresión de los cuerpos paramilitares, modificaciones del sistema judicial, la creación de una Comisión de la Verdad, modificaciones del sistema electoral, la transformación del FMLN en un partido político y la adopción de medidas económicas y sociales. A pesar de lo grueso de los acuerdos, las partes no convocaron a la ciudadanía a través de ningún mecanismo de participación.

Irlanda del Norte

Mural en Belfast conmemorando los disturbios de 1969. Foto: Wikipedia.

Este conflicto tuvo componentes políticos y religiosos. Por un lado estaban los unionistas – en su mayoría protestantes- de Irlanda del Norte y por el otro los republicanos irlandeses -mayoría católicos- partidarios de la independencia. Los primeros querían preservar lazos con el Reino Unido, los segundos preferían la integración en la República de Irlanda. La violencia duró 30 años, entre 1968 y 1998, cuando se firmó el Acuerdo de Viernes Santo.

Los primeros diálogos secretos empezaron en 1987, entre John Hume, líder del Partido Laborista y Socialdemócrata norirlandés (SDLP), y el gobierno británico. Seis años después, en 1993, Gran Bretaña proclamó la Declaración de Downing Street, en la que aceptó la autodeterminación de Irlanda del Norte, dando pie a que el IRA decretara un alto al fuego.

Luego, en 1996, iniciaron las negociaciones multipartidistas bajo tres consignas: “consenso suficiente”, es decir que las decisiones se tomaban por mayoría con la condición de que participaran los principales partidos. También, “consentimiento paralelo”, que implicaba la necesidad de lograr mayorías en ambos bandos; y “nada está acordado hasta que todo esté acordado”, es decir, que los acuerdos parciales no serían validos hasta que hubiera un acuerdo final.

Finalmente, en 1998 se firmó el Acuerdo de Belfast o Acuerdo de Viernes Santo, en el que se incluyó una reforma policial, una reforma de las instituciones de Irlanda del Norte, la formación de un Consejo Ministerial británico-irlandés, un Consejo Ministerial Norte-Sur y una Comisión de Derechos Humanos. En 2005, el IRA renunció a la lucha armada. El acuerdo se aprobó mediante referendos tanto en Irlanda del Norte como en la República de Irlanda y en ambas partes fue aprobado.

Sudáfrica

Nelson Mandela y Frederik de Klerk, Foro Económico Mundial, 1992. Foto: Wikipedia.

El proceso para acabar con el apartheid -sistema de segregación racial- en Sudáfrica necesitó más voluntad que tiempo, pues el sistema se fue haciendo insostenible con la presión externa sobre la política de segregación, la crisis económica que atravesaba el país y la pérdida de apoyos externos por la caída del muro de Berlín y el fin del imperio soviético.

Desde 1990 el Partido Nacional -NP- (de ‘blancos’) empezó a desmantelar su sistema de segregación. El primer paso fue levantar la prohibición a la conformación de organizaciones políticas, particularmente al Congreso Nacional Africano -ANC-, liderado por Nelson Mandela; los siguientes pasos, paulatinos, fueron el desmonte de las leyes del apartheid.

En 1993, en un contexto de intensa violencia política, el NP, el CNA y otras organizaciones, dieron inicio a las negociaciones en la Convención para una Sudáfrica Democrática (CODESA). Como resultado, pactaron la creación de una Constitución provisional que sirvió de base para la transición y para la elección popular de una asamblea constituyente que se encargaría de redactar la Constitución definitiva.

La constitución pactada incluía 36 principios que tenían que ser respetados por la Constitución definitiva, para dar tranquilidad a las partes, sobre todo a la minoría blanca que cedía el poder. En 1994, Nelson Mandela y el CNA ganaron las elecciones y la Asamblea Constituyente redactó la Constitución, definitiva respetando los principios establecidos anteriormente.

Sudán del Sur

Oficiales del SPLA en las celebraciones de la independencia de Sudán de Sur, 2011. Foto: Wikipedia.

El conflicto entre el Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán -SPLA- y las Fuerzas Armadas de Sudán se remonta a 1983, cuando los primeros se rebelaron, buscando la independencia del sur del país. Según los cálculos actuales, a causa del conflicto, de cerca de 30 años, murieron más de un millón de personas.

En 1998, después de 15 años de guerra, empezaron los acercamientos y, en 1999, el Gobierno y el SPLA se reunieron por primera vez en Nairobi. Allí lograron acordar una tregua limitada y poner sobre la mesa la posibilidad de un arreglo político: el Ejecutivo reconoce la posibilidad de que 10 estados del sur celebren un referendo independentista.

A mediados de 2002, las partes firmaron el Protocolo de Machakos y establecieron los principios de gobernanza, el proceso de transición, las estructuras de gobierno y el derecho a la libre determinación para la población de Sudán del Sur.

En 2004, apoyados por la Autoridad Intergubernamental para el Desarollo -IGAD-, las partes firmaron un acuerdo sobre la distribución de la riqueza y firmaron un acuerdo humanitario para el cese del fuego. A finales de ese año, en Kenya, acordaron un alto al fuego permanente.

Al año siguiente, en 2005, el gobierno de Sudán y el SPLA firmaron el Acuerdo General de Paz y fijaron un plazo de seis años durante el cual las instituciones provisionales gobernarían el país y se establecerían y ejecutarían mecanismos internacionales de supervisión. Pasados los seis años, en 2011, se celebró el referendo con el que Sudán de Sur se proclamó independiente.