‘Socialmente, hablamos de todo lo delicado que está sucediendo’: Orishas De Izq. a Der. Roldán González, Yotuel Romero y Hiram Riverí (Ruzzo) de Orishas. Foto: Andrés Lamus
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‘Socialmente, hablamos de todo lo delicado que está sucediendo’: Orishas

Colaborador ¡Pacifista! - Septiembre 28, 2018

Nacieron en París en 1999 y a lo largo de su carrera han trabajado temáticas sociales para resistir.

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Por Katherinne Castañeda Calderón

“Las cadenas del pasado siguen atadas al presente

Corruptos presidentes por tus suelos han caminado

Y humillado a toda tu gente

¿Crees que es justo?, dime si crees que es justo

Que vengan con falsas mentiras y vaselina en sus doctrinas

Mientras niños sin medicina mueren ya por tus rincones

Tus flores ya perdieron sus colores

¿Sigues pensando que son buenas intenciones?

Intentan separarnos, aplastarnos, despojarnos

De los derechos merecidos

Y mi América pregunta: ¿Dónde, dónde está el camino?”

Este corto fragmento proviene de una canción llamada: Pienso en América, de la agrupación cubana Orishas. Nacieron en París en 1999 y a lo largo de su carrera han trabajado temáticas sociales en sus discos. Cinco producciones discográficas y dos recopilatorios son la marca de una trayectoria de casi 20 años. Álbumes como, A lo cubano (2000), Emigrante (2002), El Kilo (2005), Cosita Buena (2008) y el más reciente, Gourmet (2018), reflejan una marcada influencia en las creencias heredadas de África y los miles de esclavos que emigraron a lugares como su país de origen. Desde ahí empezaron a marcar una identidad, hablando de sus raíces cubanas, de la pobreza, de la raza trabajadora y el éxodo de su pueblo.

Tres músicos provenientes de la isla son quienes le dan vida a Orishas. Hiram Riverí, conocido como ‘El Ruzzo’, junto a Yotuel Romero, son quienes aportan el beat rapero y el Hip Hop, mientras que Roldán González, guitarrista clásico, es quien le da el sonido típico de los ritmos cubanos como el bembé, el son, la rumba, la guaracha, y el bolero. La relación de esta agrupación cubana con Colombia no solo viene de sus giras o de sus diversas colaboraciones con artistas nacionales como Silvestre Dangond y el salsero Yuri Buenaventura, sino también de esa identificación que tienen con la cultura latina y las temáticas sociales que plasman en su música como forma de resistencia. 

En medio de la gira ‘Gourmet’,  ¡Pacifista! habló con ellos. Estarán este sábado 29 de septiembre en el Club Nimajay (Autopista Norte # 229-69), al lado de otras bandas como Chocquibtown y Amigos Invisibles, Cabas, entre otras. 

En su nuevo disco hay una canción muy particular, ‘Pienso en América’, que habla de corrupción, Derechos Humanos y medio ambiente ¿Consideran que este tipo de producciones los hace líderes sociales en países como Colombia?

Roldán G: Nosotros intentamos aportar algo si tenemos la posibilidad, la suerte de poder pasar un mensaje masivo ya sea en radio, sobre el escenario, los discos, la tele o la redes sociales. Es el tema más comprometido socialmente que tenemos, intentamos hablar de situaciones delicadas que están sucediendo, pero con cierta seguridad. Por desgracia, sabemos que no vamos a poder arreglar eso. Somos tres y esto tiene que ser un movimiento más masivo, más global para concientizar a la gente y eso no se hace en un día por muchas personas que sean. Hay que bombardear a la gente con ese tipo de mensajes. Nosotros hacemos lo que podemos y participamos socialmente desde donde podemos. Y, justamente, si podemos mandar un mensaje, ¿por qué no ocuparnos de esa temática social?

Hiram R: Dentro de toda la gama del disco, dentro de todos los álbumes de Orishas, la mayoría de temáticas son siempre crónicas sociales, independientemente de que se vincule o no políticamente. ¿Y qué mejor que hacer de América una sola casa, con la colaboración de una dama mexicana como Lila Down, una diva de la voz que tenemos hoy?. Ella le dio ese balance justo que necesitábamos, no solo mostrar esa realidad que atañe al cubano solamente, sino que también al latino en general. Por eso era necesario tener en el disco un plato exquisito como lo es ‘Pienso en América’. Si tenemos la posibilidad de llegar a miles de personas, por lo menos dar ese grano de arena, ahí estaremos presentes siempre.

Yotuel Romero, vocalista de Orishas. Foto: Andrés Lamus.

Actualmente el mundo está viviendo situaciones agonizantes con emigrantes. Colombia, en especial, vive una problemática social fuerte con la llegada de venezolanos buscando un mejor futuro. Canciones como ‘Pa’l norte’, con Calle 13, y álbumes como Emigrantes y El Kilo, muestran su genuino interés en este tema. ¿A qué viene esto?

Roldán G: Este tipo de situaciones son una pena porque somos numerosos los latinos y tenemos unas calidades humanas increíbles. Es una pena que estemos hundiéndonos cada día más, pero eso es lo que nos debe mover como artistas. El problema realmente es que, si bien hay gente que viene de buena fe, hay otra que a lo mejor viene a portarse mal. No creo que eso tenga arreglo por el momento y no es pesimismo. Eso es culpa de la política de muchos países aquí en América. Son gente que migra para mejorar su sistema de vida, lo vimos en Medellín, en Bogotá, Bucaramanga, mujeres embarazadas con niños en sus brazos limpiando parabrisas de coches. Y aunque es una situación preocupante, estos temas siempre nos han puesto en alerta.

¿Consideran que su música es una herramienta de paz?

Hiram R: Claro que sí, la música no tiene frontera. Hay que aportar tu grano de arena con criterio de manera real, pero eso para muchos artistas es como esperar que un milagro caiga del cielo.

Gourmet’ es una producción que tiene colaboraciones con varios artistas, entre esos colombianos como Silvestre Dangond. ¿Cómo fue el proceso de explorar con nuestra cultura y sus reconocidos ritmos como el vallenato y volverlo mixtura con la música cubana?

Roldán G: Siempre estamos explorando musicalmente hablando. Nosotros empezamos en el 99, mezclando con ritmos autóctonos cubanos. Fue una cuestión de evolución, en discos como Emigrantesy El Kilo. De un tiempo a la fecha nos entra la curiosidad de artista de mezclar con ritmos no solamente cubanos, sino de América Latina. Y nosotros nos sentimos honrados de hacer ese tema con Silvestre, pues su voz es magnifica. La idea es darle matices, que no sea todo el tiempo Orishas.

¿Y cómo se sintieron con eso?

Hiram Riverí: Pues, la incursión de los artistas que forman parte dentro del álbum fue algo natural, ha influido de manera natural, no había nada preconcebido. Cada tema siguiere una temática, cada temática fue maridando con cada uno de esos artistas que están dentro del álbum. Es decir, los temas fueron escogiendo al invitado.

Roldán González: Sin Forzarlo, por ejemplo un tema que hicimos con Franco de Vita. La música lo llamaba, llamaba un cantante de ese estilo, de ese calibre. Así mismo se hizo con Silvestre Dangond y Beatriz Luengo, adaptamos cada tema para nuestro invitado. Fue surgiendo poco a poco. Casi todas esas colaboraciones fueron espontáneas, intentamos contactar artistas que les gustara nuestra música y viceversa, lejos de un interés económico, más bien que tuvieran el feeling. Franco de Vita canta con nosotros porque le gusta.

Roldán González, vocalista de Orishas. Foto: Andrés Lamus.

En su nueva producción también hay una canción con Beatriz Luengo y Chucho Valdés, Havana 1957, que habla sobre amor y resistencia ¿qué representó hacer una canción como esta?

Hiram R: Para nosotros es más que una experiencia, va más allá del honor musical que puedas tener. Trabajar con un dios de las teclas como Chucho Valdés y su familia, porque viene de una familia de galácticos, de dioses de las notas, fue increíble. Imaginate, es la primera vez que ocurre que un ‘jazzman’ como Chucho Valdés colabora con el género urbano. Ahí ya nos da el nivel de respeto que nos hemos ganado. Llegar a esa escala de músicos como Chucho, Lila Down, son cosas que nosotros en 1997 no hubiésemos soñado realizar.

Roldán G: Nosotros éramos unos vejigos corriendo sin zapatos por Cuba cuando Chucho Valdés andaba repartiendo notas por el mundo. Es uno de los pilares del Latin Jazz. La canción se grabó en Estados Unidos, a distancia.

Uno de los tecladistas de la banda cubana durante uno de sus conciertos. Foto: Andrés Lamus.
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