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Nadie quiere salir de la conversación de paz: así están jugando los políticos
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Nadie quiere salir de la conversación de paz: así están jugando los políticos

Mario Zamudio Palma - Octubre 7, 2016

Luego de la derrota del Sí en el plebiscito, los sectores políticos del país coinciden en mantener el cese bilateral del fuego y buscar soluciones a través del diálogo.

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Después de 6 años, Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe se volvieron a reunir. Foto: Presidencia.

 

Cinco días después de la derrota en el Sí en el plebiscito, el panorama político del país parece una montaña rusa: el Gobierno se ha reunido con todos los sectores que votaron por el No, incluido el del expresidente Álvaro Uribe Vélez; los negociadores lograron que las Farc aceptara dialogar sobre las posibles modificaciones al acuerdo; y el jefe de Estado recibió el espaldarazo más grande de la comunidad internacional, el premio Nobel de Paz.

La oposición ha tratado de ganar posiciones en esta coyuntura, delegó a los mejores alfiles del Centro Democrático y del Partido Conservador para iniciar conversaciones con el Gobierno y afirmó que la próxima semana entregará un documento en el que consignará sus preocupaciones sobre lo acordado en La Habana. Sin embargo, declaraciones como las de Juan Carlos Vélez sobre la forma en la que operó la campaña le han restado legitimidad al No, o por lo menos al No uribista.

En medio de este panorama polarizado, sectores sociales e iniciativas ciudadanas han tomado una vocería importante: quieren sostener el cese al fuego bilateral y acordar cuanto antes un tratado de paz que incluya la voluntad de las mayorías. La marcha del miércoles pasado e iniciativas como Paz a la calle comienzan a ganar más y más adeptos.

Presentamos una radiografía de este particular momento del país. Desde los partidos de izquierda hasta el uribismo, las fuerzas políticas luchan por mantenerse dentro de la conversación más importante de la historia del Colombia: el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc.

Independientes e izquierda no quieren salir de la conversación

Apoyaron desde el principio el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc, llamaron a votar por el Sí, están preocupados por el peligro en el que está el proceso de paz con la guerrilla y, de paso, por mantener su influencia en el espinoso camino de paz que se abrió el pasado domingo.

La izquierda, por ejemplo, se apega a defender transformaciones de lo pactado con la guerrilla. “Dentro de la discusión es probable que se puedan renegociar algunos puntos del acuerdo, como el tema de participación en política y de justicia. Eso lo veo viable. Pero empezar a negociar todo de cero, ni locos”, dijo la presidenta de la Unión Patriótica Aida Avella.

Para ella, como para otros sectores de izquierda representados por Iván Cepeda, Gustavo Petro y otros líderes, es muy importante mantener el cese al fuego bilateral hasta que haya un acuerdo final. “Los diálogos no pueden ser eternos, hay que negociar rápidamente y sobre todo preservar el cese al fuego bilateral”, sostuvo Avella.

La Alianza Verde, por su parte, cree que la negociación que empieza debe ser rápida e incluyente. Dicen que esta discusión no se puede tener sin la guerrilla y que no debe ser un diálogo exclusivo de Santos y Uribe. “Es necesario hablar con las Farc porque ellos son una pata de la negociación. No pueden estar fuera de este nuevo escenario”, sostuvo Antonio Navarro. Además, insiste en que las modificaciones deben ser concretas porque “meter más elementos a la discusión complica las cosas”.

El uribismo acepta el diálogo pero todavía no puntualiza las propuestas

Los sectores del No liderados por el expresidente Uribe y líderes conservadores como Marta Lucía Ramírez, Alejandro Ordóñez y Andrés Pastrana iniciaron este miércoles un diálogo con el Gobierno para acordar una hoja de ruta que salve el proceso de paz. Ya pactaron una metodología de trabajo y la próxima semana trabajarán con un documento base presentado por militantes del No.

Aunque el tiempo está en sus manos, y saben que sin sus precisiones al Acuerdo Final será difícil construir un nuevo pacto con la guerrilla, los líderes del No van decantando las preocupaciones que tienen con lo acordado en La Habana: propusieron soluciones jurídicas y económicas para los guerrilleros rasos, insistieron en que el sistema de justicia que proponía el texto acordado era una “carta de impunidad” y señalaron que el nuevo pacto de paz debe respetar los valores de la familia.

Dos voces han surgido de las toldas del No para pedir que se comience una nueva negociación con las Farc, desde ceros. Se podría denominar a este sector como un ‘No radical’. José Obdulio Gaviria, senador del Centro Democrático, dijo “Las 297 páginas de “acuerdo final” han muerto ¡Viva la ley 418! Santos. No hable más de “cese de hostilidades”. Hable de “zona de ubicación””. Por su parte, el exprocurador Alejandro Ordoñez dijo en un comunicado que “la alta abstención y la victoria del ‘No’ ponen de manifiesto que un nuevo acuerdo debe ser de cara al país y no un convenio cerrado entre la élite de las Farc y la élite representada en el Gobierno”.

La Unidad Nacional no quiere perder la batuta

Luego de perder el plebiscito, Santos se reunió con representantes del Sí. Foto: Presidencia

Los partidos que integran la coalición de Gobierno quieren rodear al Presidente y poner presión en el terreno del uribismo y otros sectores de derecha. El senador liberal Luis Fernando Velasco dijo que “Colombia espera propuestas para unir al país y salvar la Paz y no para polarizar más”. Por su parte, el congresista del Partido de la U, Armando Benedetti, le mandó un mensaje a los promotores del No: “Los del No están ‘engalletados’ porque son ellos los que van a decidir sobre la vida y la muerte, y el buen o mal futuro del país”.

Benedetti, precisamente, es uno de los promotores de que se realice la jornada de plebiscito en las zonas donde no llegaron los tarjetones por culpa del huracán Matthew. La Corte Constitucional está evaluando esa posibilidad, pero no es claro si los nuevos comicios en el Caribe podrían cambiar la inclinación de la balanza electoral.

Este viernes, mientras muchos celebraban el premio Nobel de Paz entregado al presidente Santos, el ministro del Interior Juan Fernando Cristo afirmó que existe una posibilidad de que, si las negociaciones entre los promotores del No y el Gobierno prosperan, y las Farc aceptan algunos cambios propuestos por la oposición, el presidente convoque a un nuevo plebiscito para que los colombianos refrenden ese nuevo acuerdo entre las partes.

“Los cambios deben ser viables y rápidos. Queremos un acuerdo nuevo ya, no para 2017 ni para 2018”, dijo el ministro Cristo.

Las Farc abren la puerta a la discusión

Los delegados de las Farc aceptaron discutir con el Gobierno posible modificaciones al acuerdo. Foto: tomada de Youtube.

Inicialmente se la jugaron por defender los acuerdos alcanzados a toda costa, pero la movilización estudiantil del miércoles y la reunión que sostuvieron durante toda la semana con los negociadores del Gobierno, llevaron a los negociadores de las Farc a una posición más conciliadora. Este viernes la mesa de conversaciones emitió un comunicado conjunto en el que las Farc aceptan discutir las propuestas que lleguen desde diversos sectores de la sociedad.

“En el marco de las facultades presidenciales que otorga la Constitución Política es conveniente que sigamos escuchando, en un proceso rápido y eficaz, a los diferentes sectores de la sociedad, para entender sus preocupaciones y definir prontamente una salida por los caminos señalados en la sentencia de la Corte Constitucional C-376 de 2016. Las propuestas de ajustes y precisiones que resulten de ese proceso, serán discutidos entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP para dar garantías a todos”, dice el texto.

Los caminos legales comienzan a aparecer

La mayoría de análisis realizados desde el domingo pasado coinciden en que las salidas jurídicas a la crisis que atraviesa el país, luego de la victoria del No en el plebiscito, están precisamente en la ley que convocó este mecanismo de refrendación. Es decir, si existe un nuevo acuerdo entre el Gobierno y las Farc, deberá existir, también, un nuevo plebiscito.

De otro lado, el exfiscal Eduardo Montealegre hizo una demanda ante la Corte Constitucional en la que solicitó que el Acuerdo de Paz de La Habana se equipare a un tratado internacional, lo que implicaría que solo se necesite una ley de aprobación y no someter el texto a refrendación popular. Esta propuesta tendría 5 votos a favor en la Corte –suficientes para avalarla–, aunque preocupa el desenlace político que tendría esa decisión.