Los 10 pacifistas que nos dejó el 2016
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Los 10 pacifistas que nos dejó el 2016

Staff ¡Pacifista! - Diciembre 20, 2016

Artistas, empresarios, investigadores y líderes sociales le dieron a Colombia motivos para creer que la construcción de paz es posible.

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El Campamento por la Paz se convirtió en uno de los hechos más noticiosos del 2016. Foto: Mario Zamudio

Por: Alejandra Vanegas

Colombia atraviesa uno de los momentos cruciales de su historia reciente. Luego de seis años de negociaciones entre el Gobierno y las Farc, un fallido plebiscito, la renegociación de los acuerdos de paz de La Habana y su posterior refrendación vía Congreso, la implementación comienza su marcha. 2016 pasará a la historia como el año en el que, luego de décadas de guerra entre el Estado y la insurgencia, ambos bandos decidieron callar los fusiles.

El presidente Santos, con premio Nobel a bordo, fue el gran protagonista de la paz este año, y los negociadores del Gobierno y las Farc también se llevaron titulares y primeras planas. Sin embargo, estos 12 meses convirtieron a la sociedad civil en una voz necesaria, rebelde y crítica de sus clases dirigentes. La derrota del No en el plebiscito levantó la voz ciudadana y produjo expresiones de protesta en todo el territorio nacional.

¡Pacifista! presenta diez personajes, diez hombres y mujeres que —con o sin acuerdo de paz— se la han jugado por mejorar las condiciones de vida de los colombianos. Líderes ciudadanos que exigieron la implementación de lo pactado en La Habana, directores de fundaciones contra el reclutamiento forzado, artistas que cuestionaron la existencia de la guerra y académicos que luchan contra el olvido componen la lista de inspiradores que dejó este año.

Gonzalo Sánchez

El director del Centro de Memoria Histórica se hizo acreedor al galardón ‘Liderazgo por la paz’, entregado en la ceremonia del Premio Nacional de Paz 2016. Este no fue el único honor que recibió gracias a su lucha en contra del olvido.

Berit Reiss-Andersen, vicepresidenta del El Comité Noruego del Nobel también exaltó la labor de la entidad que dirige Sánchez y resaltó la importancia del informe ‘Basta ya’, presentado en 2013, con el fin de que los colombianos no olvidemos has heridas que han dejado cinco décadas de conflicto armado.

Leonard Rentería

“Los hijos de los ricos no van a la guerra”, le dijo un joven afro al senador Álvaro Uribe Vélez. Fue un sábado de septiembre, en el auditorio principal de Buenaventura, una de las ciudades más afectadas por el conflicto armado. Agarró el micrófono y habló durante 15 minutos, dio pasos adelante y atrás mientras miraba fijamente al expresidente y le soltaba, como versos, sus argumentos.

Días después de su discurso, lo amenazaron a través de redes sociales. “Negro asqueroso triple hp”, le dijeron muchos usuarios. Sin embargo, este líder social de 23 años no se escondió y hoy es estudiante de sexto semestre de psicología, rapero y representante legal de la Asociación Cultural Rostros Urbanos. Hace poco, junto a varios amigos del barrio, conformó la plataforma TURA HIP HOP para cantarle a la vida, a la no violencia y a la guerra.

Manuel Ramiro Muñoz

Un billón de actos de paz, este es el nombre del concurso que el director del Instituto de Estudios Interculturales (IEI) ganó en la categoría de ‘Mejor acto universitario’. Su iniciativa consistió en desarrollar un proyecto que busca resolver los conflictos mediante el diálogo.

Rigoberta Menchú, ganadora del Premio Nobel de Paz en 1992 fue la encargada de entregar el galardón. En declaraciones al diario El País de Cali, Muñoz aseguró que su proyecto obedece a la necesidad crucial del país por construir paz. “Nuestro trabajo es juntar a los que nunca se han juntado”, concluyó.

Katherine Miranda

Luego de la victoria del No en el plebiscito que proponía refrendar los acuerdos de paz de La Habana, Katherine Miranda agarró su maleta y su carpa, hizo parte de la primera gran marcha de resistencia a la continuación de la guerra y caminó con sus amigos al centro de Bogotá.

Fue la primera en llegar a la Plaza de Bolívar y, como acto de protesta, instaló una carpa. Junto a ella, más de cien personas estuvieron durante 45 días allí, en el ‘Campamento por la paz’, presionando para que los líderes del Sí y del No llegaran a un acuerdo para establecer, ahora sí, un acuerdo de paz que reuniera la voluntad de la mayoría de los colombianos.

Luego de casi mes y medio de presión, eventos culturales, actos simbólicos y reuniones artísticas, el Campamento por la Paz se convirtió en la voz ciudadana que logró sentar a las partes y establecer un nuevo pacto, firmado el 12 de noviembre por las delegaciones del Gobierno y las Farc en La Habana.

Pocos días después de la firma, cuando el país retomaba el camino de la esperanza, Katherine y los demás miembros del Campamento por la Paz fueron desalojados por la policía.

Vea también: Peñalosa y el Campamento por la Paz: alguien mintió sobre el desalojo. 

Alex Flórez Hernández

Un anillo, una rosa, de rodillas y con una clara propuesta; “¡Dígale sí a la paz, senador Uribe!”. Así, Alex Flórez Hernández, abogado en formación y representante estudiantil de la Universidad de Medellín, se declaró en nombre del fin de la guerra ante el mayor opositor al proceso de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc.

Los hechos ocurrieron el pasado 22 de agosto en el marco de un foro realizado en la universidad en la que Flórez adelanta sus estudios. El ex presidente Álvaro Uribe Vélez no supo cómo reaccionar porque, según el estudiante, el senador del Centro Democrático está acostumbrado a los gritos.

La noticia de la inusual pedida de mano dio la vuelta al país. Flórez afirmó que su meta principal con el acto simbólico fue “cambiar el chip y el mensaje que se está enviando frente al proceso de paz”.

Doris Salcedo

Foto: Twitter-Secretaría de Cultura de Bogotá

En 7 Kilómetros de tela, la artista colombiana plasmó, uno a uno, los nombres de miles de víctimas durante 52 años de conflicto armado en frente de la Plaza de Bolívar. La obra titulada Sumando ausencias puso en evidencia la necesidad de dar fin a una guerra que arrastró consigo más de 8 millones de afectados, entre desplazados, secuestrados y fallecidos.

Rubén Darío Cárdenas

La paz se construye desde la transformación social, así lo entendió Rubén Darío Cárdenas. Después de pasar 20 años de su vida trabajando por la educación de los campesinos del Valle del Cauca, decidió combinar el conocimiento escolar con oficios que brindan alternativas sostenibles para la economía rural.

Su iniciativa nació como una propuesta de dignificación de la vida en el campo. El proyecto que adelanta en el colegio María Auxiliadora del municipio de La Cumbre le valió el premio Compartir al Maestro 2016 en la categoría de ‘Gran rector’.

Diana Sierra

La diseñadora industrial colombiana conoció de cerca la realidad de miles de niñas en Uganda, uno de los países más empobrecidos de África. La falta de productos sanitarios y opciones salubres para enfrentar el proceso natural del cuerpo humano femenino llevó a las mujeres de esa región a considerar el sangrado menstrual como una enfermedad, de allí nació la idea que convirtió a Sierra en una de las diseñadoras más aplaudidas del mundo en 2016.

Be Girl es el nombre de la ropa interior absorbente que inventó con el fin de acabar con esta problemática. Según la BBC, ya son más de 20.000 calzones distribuidos alrededor del mundo. De esta forma, Sierra demuestra que los gestos de paz deben hacerse universales.

Rito Julio Álvarez

El reclutamiento de niños en zonas de conflicto por parte de entes armados es solo uno de tantos flagelos que trajo la guerra, por este motivo, el Padre Rito Julio Álvarez se propuso alejar a los menores del Catatumbo de los rifles y fusiles. Por medio de la fundación Oasis de Amor, Álvarez adelanta labores de capacitación para que así los niños de esta región encuentren que hay distintas alternativas a la guerra.

Monseñor Jairo Uribe Jaramillo

Consiguió un lugar dentro de los 10 líderes más influyentes de 2016 para la revista Semana debido a sus labores de construcción de hogares en las zonas vulnerables del Valle del Cauca, el Eje Cafetero y Chocó.

Jaramillo es el director ejecutivo de la corporación Diocesana Pro comunidad Cristiana. Gracias a su labor en esta organización, ya son más de 30 familias que gozan de un techo sobre sus hombros.