'La Subcomisión de Género es una respuesta al movimiento de mujeres' | ¡PACIFISTA!
‘La Subcomisión de Género es una respuesta al movimiento de mujeres’
Leer

‘La Subcomisión de Género es una respuesta al movimiento de mujeres’

Staff ¡Pacifista! - Marzo 8, 2016

“ Victoria Sandino”, de la delegación de paz de las Farc, explica la posición de esa guerrilla sobre temas como violencia y diversidad sexual.

Compartir

Por: Juan Camilo Maldonado Tovar

“Victoria Sandino” ingresó a las Farc en 1993, después de militar en la Juventud Comunista y en la Unión Patriótica. En 2012, cuando hacía parte de la dirección del Comando Conjunto Central Adán Izquierdo, abandonó las montañas colombianas y viajó a La Habana para integrar la Delegación de Paz de esa guerrilla.

Hoy, “Sandino” hace parte de la Subcomisión de Género de la mesa de conversaciones, un grupo asesor que crearon el Gobierno y las Farc a finales de 2014 para imprimirle un enfoque diferencial y de género a los acuerdos.

En junio de 2015, viajamos a La Habana con un equipo de VICE para grabar un documental sobre las mujeres en las Farc, que será transmitido en próximas semanas por Viceland, nuestro nuevo canal de televisión.

Hablamos con “Sandino” sobre el papel de las mujeres dentro de las Farc, la posición de la guerrilla sobre la violencia sexual, los impactos que ha generado la Subcomisión en la mentalidad de los combatientes y la manera como esa organización asume la diversidad sexual dentro de sus filas.

Foto Archivo

¿Cuántas mujeres hacen parte de las Farc?

En algunas áreas o en algunos frentes hay más, en otros menos, pero en total podemos decir que somos el 40% de las fuerzas guerrilleras.

 

¿Por qué ha aumentado tanto el número de mujeres en la guerrilla?

Creo que hay muchas razones. La primera es la situación económica, sin la menor duda. La segunda, que en las regiones rurales una mujer no tiene muchas opciones. Desde muy joven, las mujeres tienen que casarse, tener hijos y luego que esperar a que el marido la deje, y así sucesivamente. O en últimas, emigran o ingresan a la guerrilla.

Pero ingresar a la guerrilla también significa valoración y autoestima, porque a las mujeres se les reconoce con todos sus derechos y eso las empodera. Somos libres, en otras palabras. Y bueno, no tenemos que estar criando bebés, tenemos otras responsabilidades; las de la lucha. Yo me atrevo a decir, por experiencia propia, que las mujeres se quedan más en la guerrilla que los hombres, aún en medio de la adversidad.

¿Desertan menos? ¿Por qué?

Creo que somos más fuertes, más estables. No sé si por la discriminación histórica que hemos tenido, pero al llegar a una organización donde nos sentimos reconocidas, pues estamos más cómodas y tenemos mayor decisión.

En cambio, algunos muchachos están aquí y después se aburren, porque eso no era lo que estaban buscando. Esa es mi percepción personal.

Desde su experiencia, ¿qué papel ha jugado la violencia sexual en el conflicto armado colombiano?

El tema de la violencia sexual es generalizado. En Colombia hay feminicidios, maltrato y violencia física contra las mujeres, por ser mujeres. Esa violencia se ejerce en la familia, en el trabajo, en el colegio. También se da, por supuesto, en medio del conflicto armado, en el que la proporción es menor con relación a la violencia que sufren las mujeres a diario en el conjunto de la sociedad.

¿Cómo son los códigos de la guerrilla en términos de violencia contra las mujeres? ¿Qué pasa si una mujer es violada, golpeada…?

En la guerrilla no se tolera la violencia sexual. El Reglamento de Régimen Disciplinario, que es el documento que regula nuestra vida militar, establece cuáles son las sanciones para las distintas faltas que se cometen. El inciso K, si no me equivoco, establece que la violación sexual a compañeras de filas o a mujeres de la población es un delito, y los delitos en la organización se tratan mediante consejos revolucionarios de guerra, en los que se imponen desde trabajos hasta la pena máxima (fusilamiento).

 

“Victoria Sandino”. Foto: Carlos Villalón

Usted hace parte de la Subcomisión de Género. ¿Cuáles son los objetivos y los alcances de ese organismo?

Al principio, ni el Gobierno ni las Farc teníamos esa visión que le estamos dando ahora a los acuerdos. Planteábamos, simplemente, que por “campesinos” se entendía “hombres y mujeres”, pero eso no quedaba explícito. Lo mismo en el tema de participación, cuando decíamos “mayorías”, pensábamos que se reconocía el tema de las mujeres. Y bueno, autocríticamente, debemos reconocer que eso estuvo mal y que gracias a las observaciones del movimiento de mujeres en Colombia pudimos corregirlo.

Creamos la Subcomisión de Género para revisar los acuerdos que se habían logrado y para darle esa visión de género a lo que siguiera de ahí en adelante. Entonces, lo que hemos venido planteando es que los acuerdos reconozcan a nivel de lenguaje la participación de las mujeres y que haya una priorización para ellas en algunos aspectos, como el de tierras.

Hoy, el tema de género trasciende lo genital. ¿Cuál es la política de las Farc frente a asuntos como la homosexualidad y la transexualidad?

Recuerde que nosotros, las Farc, somos una organización de extracción campesina, tenemos prejuicios en la mentalidad y en la cultura, y traemos muchos vicios, como el señalamiento o el rechazo hacia determinados comportamientos sociales u opciones sexuales. Yo diría que no hay todavía un avance que nos permita decir: “venga todo el mundo” a la organización, pero sí hay avances importantes porque el proceso (de paz) nos ha permitido discutir con muchos sectores, entre ellos con la población LGTBI.

Entonces, hemos reconocido los derechos de la población LGTBI y la estamos reivindicando en los acuerdos. Es más, en algunos aspectos estamos priorizando su papel, por ejemplo, en los que se refieren a las garantías políticas y a la seguridad.

Ese debate lo hemos tenido que trasladar al interior de las Farc, y creo que estamos avanzando con muy buenos resultados.

¿Qué trato reciben los combatientes homosexuales de las Farc?

Tal vez mucha gente no es capaz de salir del clóset, porque (las Farc) somos un ejército heterosexual. Si un muchacho homosexual se enamora de otro chico y ese chico tiene una pareja, que es una mujer, eso crea conflictos. Por eso no había una política de mayor tolerancia frente a ellos (los homosexuales).

No se discrimina, pero cuando ha habido casos de homosexualismo y eso ha generado contradicciones, se habla con la persona y lo mejor es desvincularlo de las filas, no de la organización, porque la gente sigue en las comunidades, sigue contribuyendo.

Lo que pasa es que eso tiene que ser un proceso de educación, de socialización y de concientización al interior de la organización. En esa etapa estamos.

En estos veinte y pico de años en las Farc, ¿se arrepiente de algo?

No, jamás. Lo que sí hay es una sensación de no poder acelerar esos cambios que quisiéramos, y que de pronto la capacidad de una no alcance pa’ tanto. Más que arrepentimientos, hay dolores de las pérdidas, porque nadie se acostumbra a la muerte a pesar de que estemos en guerra.