Guía práctica para desarmar el miedo a la paz de La Habana
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Guía práctica para desarmar el miedo a la paz de La Habana

Staff ¡Pacifista! - Junio 14, 2016

OPINIÓN Siga estos pasos para no caer presa de la paranoia anti-paz. Sus nietos se lo agradecerán.

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Columnista: Andrei Gómez Suárez*

Los colombianos que están cerca al proceso de paz no tienen miedo, están todo el tiempo trabajando para implementar los acuerdos. Viven días intensos imaginando soluciones a los grandes retos que implica pasar de las buenas intenciones a los hechos.

Los colombianos que no están cerca al proceso de paz interpretan la información que reciben al respecto. A partir de diferentes trayectorias, que determinan su forma de leer la realidad, se terminan alineando en tres grupos (con sus respectivos matices): los creyentes, los escépticos y los reacios.

De éstos, el sector más radical, el de los reacios, renuncia a una argumentación democrática sobre el proceso de paz; alimenta una paranoia reforzando el terror que circula en mensajes de un futuro apocalíptico. Quienes quedan atrapados en esta entelequia desconocen los matices de la realidad y repiten apasionadamente ficciones que no reconocen razones.

Esta guía práctica busca desarmar el miedo a la paz de La Habana. Siga los siguientes pasos para no caer presa de la paranoia anti-paz. Sus nietos se lo agradecerán.

Primero, reconozca que todo proceso de paz produce incertidumbre. Frente a la incertidumbre hay dos tipos de reacciones: el miedo o la esperanza. Diferenciar entre la incertidumbre que genera la negociación y el miedo que resulta de su interpretación es esencial para desmontar el miedo a la paz. La esperanza es siempre la otra opción.

Una vez ha identificado que el miedo a la paz predomina sobre la esperanza de construir un país mejor, usted está listo para dar el segundo paso: entender la diferencia entre la negociación y la construcción de paz.

Una negociación exitosa es aquella que logra que entre dos enemigos irreconciliables prevalezca la esperanza de coexistir en la construcción de un futuro mejor, sobre el miedo a la traición de la contraparte. La construcción de paz empieza cuando la sociedad acoge el producto de la negociación como el capital inicial para resolver los problemas sociales, económicos, políticos y culturales heredados y/o profundizados por el conflicto armado.

Valorar la construcción de confianza entre las partes como ejemplo es un elemento esencial del tercer paso. La confianza implica un acto de fe; aceptar que no existe un acuerdo de paz perfecto y asumir que los negociadores son colombianos cansados de la guerra, que han trabajado buscando el mejor acuerdo posible.

Ya que la fragmentación y la polarización producto de la guerra son un obstáculo para creer en la buena fe de los equipos negociadores, es necesario afianzar la confianza comprendiendo que las partes se han comprometido ante la comunidad internacional a cumplir los acuerdos. A su vez, la comunidad internacional ha respaldado unánimemente el proceso y condicionado la financiación de los programas de implementación al cumplimiento de la palabra empeñada. Por tanto, el cuarto paso para desarmar el miedo a la paz de La Habana es no sentirse sólo; todo el mundo está trabajando con Colombia por el mismo sueño.

Sin embargo, la paz no beneficia a todos los sectores. El desmonte de las economías ilegales, la rendición de cuentas, la redistribución de la tierra, la ampliación de la participación política, la reparación de las víctimas y el fin del conflicto armado amenazan los intereses mezquinos de actores poderosos que se oponen al cambio. Reconocer quiénes se benefician de la continuación del conflicto armado es el quinto paso para no ser víctima de la paranoia anti-paz.

Si usted ha llegado hasta aquí está a un paso de desarmar el miedo a la paz. Identifique a los civiles paranoicos. Ellos renuncian a la argumentación hablando de un falso tratado de paz que traerá el apocalipsis: la instalación del castro-chavismo en Colombia; parecen miembros de una secta que no escucha razones, que promueve el terror en las redes sociales a través de mentiras y cuentas ficticias, e incluso envía jóvenes a pararse en las esquinas de las ciudades promoviendo la contaminación auditiva para llenar de odio a los colombianos desprevenidos y desinformados a través el dogma del rencor: “pite contra las Farc, pite contra Santos.”

El odio alimenta el miedo; el miedo polariza la incertidumbre que genera el cambio implícito en un proceso de paz, eclipsando así la esperanza de un cambio para bien. Alimentar la esperanza de un futuro mejor abre la posibilidad de construir un país distinto junto a otros colombianos y amigos de Colombia. Esa es la gran oportunidad que emerge cuando cada uno de ustedes logra desarmar el miedo a la paz de La Habana.

Quizá la mejor manera de finalizar esta guía práctica es citando las enseñanzas de Buda, porque volver a lo básico será esencial para reinventarnos como nación: “lo que somos hoy viene de nuestros pensamientos de ayer, y nuestros pensamientos de hoy construyen nuestra vida futura.”

En resumen:

  1. Reconozca si tiene miedo a la paz de La Habana.
  2. Diferencie entre negociación y construcción de paz.
  3. Confíe en que los negociadores quieren ponerle fin a la guerra.
  4. Fortalezca la confianza sabiendo que las partes y la comunidad internacional están comprometidas en hacer cumplir la palabra empezada.
  5. Reconozca que hay algunos sectores que se benefician de la continuación del conflicto armado.
  6. Identifique a los que promueven la paranoia anti-paz.

Resultado: trabajar con otros en la construcción de paz, sus nietos se lo agradecerán

* Profesor y consultor en Justicia Transicional y miembro de Rodeemos el Diálogo

@AndGomezSuarez