En el Norte de Antioquia no se ha acabado la tensión del paro agrario
Leer

En el Norte de Antioquia no se ha acabado la tensión del paro agrario

Juan David Ortíz Franco - Junio 17, 2016

En Valdivia la protesta continúa mientras los manifestantes denuncian amenazas de grupos paramilitares.

Compartir
Los manifestantes que permanecen en Valdivia provienen de varios municipios del área de influencia de Hidroituango. Foto cortesía.

La llamada la hizo un hombre que no dijo su nombre, pero a quien los pobladores de la zona reconocen como “Alejandro”, uno de los comandantes de las “Autodefensas Gaitanistas” en el Norte de Antioquia. Dijo que los manifestantes tenían dos horas para salir del municipio de Valdivia. Que, si no lo hacían, sus hombres empezarían a asesinar a las personas que se concentraban en el pueblo.

La protesta empezó durante la última semana de mayo. Cerca de 400 pescadores, barequeros y campesinos de municipios como Briceño, Toledo, Peque y San Andrés de Cuerquia, todos en el área de influencia el Proyecto Hidroeléctrico Ituango de Empresas Públicas de Medellín (EPM), pedían atención del Gobierno para discutir los impactos de esa obra en las actividades agrícolas y mineras tradicionales.

Se asentaron en un coliseo del casco urbano de Valdivia, que desde entonces ha sido el epicentro de una movilización que surgió en el marco de la Minga Agraria, Étnica y Popular. En ese momento apenas comenzaban las protestas que terminarían paralizando varias regiones del país. Si bien el paro nacional terminó a principios de esta semana con el compromiso de continuar el diálogo, la situación en esa región de Antioquia ya casi completa 20 días y parece no tener una salida a la vista.

¿Paramilitares contra la protesta social?

No solo fue esa llamada. Isabel Cristina Zuleta, vocera de Ríos Vivos, movimiento que agrupa a los manifestantes, asegura que desde antes de empezar la concentración, por lo menos dos pobladores del corregimiento de Puerto Valdivia, a 30 minutos del casco urbano de Valdivia, recibieron mensajes en sus casas advirtiendo que no debían participar en las protestas.

Con la llegada de las primeras delegaciones de otros municipios, las amenazas se trasladaron a la cabecera municipal. Fue allí donde varios de los manifestantes empezaron a recibir llamadas en las que varias personas, entre ellas alias “Alejandro”, les exigieron salir de la región y aseguraron que para ese tipo de concentraciones debían pedir “permiso”.

El coliseo de Valdivia alberga a los campesinos que continúan en la protesta pese a la terminación del paro agrario. Foto cortesía.

De acuerdo con Zuleta, en una de esas llamadas, una persona le dijo a un campesino que él y sus compañeros no podían seguir “gritando maricadas en contra de EPM”. La vocera de Ríos Vivos agregó que esas intimidaciones fueron informadas a las autoridades, sin embargo, la falta de garantías de seguridad es, según ella, uno de los factores que ha impedido levantar la protesta.

“Alias “Alejandro” es el que realizó algunas de esas llamadas. Todo el mundo sabe dónde se mantiene y cuál es la casa que tienen los paramilitares en Puerto Valdivia, pero los organismos de inteligencia han estado es alrededor de la gente que participa en la movilización. Cada que salimos a marchar, lo tenemos que hacer entre el Esmad, la Policía y el Ejército”, asegura Zuleta.

Esas amenazas también fueron el detonante de uno de los momentos más tensos que esa región ha enfrentado en las últimas semanas. Ocurrió cuando los manifestantes decidieron tomarse la Alcaldía de Valdivia. Aseguran que, pese a haber denunciado las presiones, ninguna autoridad les ofreció protección. Por eso, según los campesinos, resolvieron asentarse en el edificio de la administración municipal.

La toma fue el pasado 3 de junio entre las 7:30 de la mañana y las 2:30 de la tarde. Terminó cuando los campesinos fueron retirados del lugar por el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía. De acuerdo con Zuleta, la ocupación fue pacífica y fue el alcalde Valdivia, Jonás Darío Henao, quien resolvió dar la orden a sus funcionarios de abandonar el edificio. Sin embargo, en una carta dirigida ese mismo día a la vocera de Ríos Vivos, el mandatario aseguró que la toma fue violenta y  que los servidores que se encontraban en el Palacio Municipal se sintieron “secuestrados en el propio sitio de trabajo”.

Ese mismo día y después de la intervención del Esmad, los manifestantes regresaron al coliseo municipal. Pero según afirman sus voceros, las amenazas no se han detenido e incluso comerciantes del municipio que se han solidarizado con la protesta aportando alimentos han recibido intimidaciones para que no respalden de ninguna forma la manifestación.

¿Asesinatos en el marco del paro?

Isabel Cristina Zuleta asegura que una de las mayores preocupaciones de los campesinos tiene que ver con la situación que podría darse una vez las delegaciones que no son de Valdivia regresen a sus lugares de origen.

Según dice, en los últimos días han ocurrido por lo menos tres asesinatos en el municipio. Dos en el corregimiento de Puerto Valdivia y uno más en el sector El Doce. Aunque las autoridades no conocen a ciencia cierta quiénes son los autores de esos crímenes, Zuleta asegura que una de las personas asesinadas es familiar de uno de los integrantes de Ríos Vivos que participa en la protesta. Por ello, asegura que esas muertes inquietan a los manifestantes.

A eso se suman algunas acciones por parte de la Fuerza Pública que, como quedó evidenciado en videos y fotografías tomados por los manifestantes, ha captado imágenes de algunos de ellos y amenazando con judicializar a los líderes.

Según Ríos Vivos, las autoridades están haciendo labores de inteligencia que intimidan a los manifestantes que permanecen en Valdivia. Foto cortesía.

La administración municipal de Valdivia asegura que están garantizadas las condiciones logísticas y de seguridad para que se levante la protesta. Didier García, personero de la localidad, afirma que el miércoles las autoridades llegaron a un acuerdo con Ríos Vivos para el regreso de las delegaciones a sus municipios. Sin embargo, asegura que ese movimiento resolvió el jueves aumentar su listado de peticiones.

“El despliegue de seguridad para que ellos lleguen a los municipios ya está activado. Pidieron transporte, un acto simbólico, mercados y un decreto para activar un comité de diálogo. Se les ha cumplido, pero ahora están pidiendo unos imposibles. Se les ha respetado el derecho a la protesta, pero las reuniones con ellos son muy pesadas y no aceptan. Créame que ha existido un desgaste administrativo muy grande”, dice el personero.

Sobre la presencia paramilitar en el municipio y las amenazas en contra de los manifestantes, el funcionario dijo que se trata de un “tema álgido”. Recordó que en abril fue capturado un hombre conocido con el alias de “Manuel”, integrante de Los Urabeños, quien hacía parte del cartel de los 20 más buscados del país.

Sin embargo, el personero dijo, refiriéndose a los manifestantes, que “la cosa no es como ellos la pintan. Incluso la Policía dice que la persona a la que ellos están señalando [alias ‘Alejandro’] no es parte de esa estructura”.

Por ahora, Valdivia sigue cargando con los efectos del paro, pero sobre todo con la tensión que generan los intereses de guerrillas, grupos paramilitares y grandes proyectos de infraestructura, que tienen a las comunidades de buena parte del Norte de Antioquia en medio de la disputa.