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El conversatorio que ofrecieron las Farc en la Universidad de Antioquia
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El conversatorio que ofrecieron las Farc en la Universidad de Antioquia

Juan David Ortíz Franco - Noviembre 23, 2015

Dos miembros de la guerrilla hablaron con profesores y estudiantes en un ejercicio que empieza a abonar el camino hacia la participación abierta de las Farc en la vida política.

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Foto: Universidad de Antioquia.

 

Un centenar de estudiantes, egresados y trabajadores de la Universidad de Antioquia se reunieron para preguntarles a dos integrantes de la delegación de paz de las Farc cuál es, a su juicio, el aporte que podrían hacer las universidades colombianas a la construcción de paz.

Las respuestas estuvieron a cargo de los guerrilleros “Lucas Carvajal”, egresado de la Universidad del Valle, y “Sergio Marín”, de la Universidad Nacional. Dos guerrilleros que, si bien hacen parte de la delegación de paz de la guerrilla, resultaban desconocidos para muchos de los asistentes a esta charla que empieza a abonar el camino de la inclusión de la insurgencia en los debates políticos y académicos.

“Carvajal” y “Marín” se extendieron en sus argumentos: pontificaron sobre la democracia, criticaron las instituciones, explicaron su visión de los acuerdos alcanzados en La Habana, hablaron del paso de la clandestinidad a la legalidad e incurrieron en generalizaciones propias del discurso político. Aquí les presentamos las principales ideas que expusieron los miembros de las Farc.

La memoria y la educación para la paz

“Que todos los que han estado involucrados en el conflicto aporten su verdad. Que existan unas fuentes para analizarlos críticamente y construir futuro sobre las bases de esa memoria histórica”, dijo el miembro del equipo negociador de las Farc, “Lucas Carvajal”, al referirse a la creación de la Comisión de la Verdad, que calificó como uno de los grandes aportes en los que podrá participar la academia colombiana luego de que se llegue a un acuerdo final.

No obstante,“Carvajal” cuestionó los instrumentos pedagógicos que están sobre el tapete. Por ejemplo, criticó que la Cátedra de la Paz impulsada desde el Ministerio de Educación se haya implementado sin discutir con las comunidades educativas el verdadero sentido de ese espacio.

Si bien reconocieron su importancia, aseguraron que esos instrumentos deben estar sustentados en una planeación efectiva y deben apuntar a construir “una pedagogía de la memoria” y no limitarse solo a la discusión sobre problemáticas de convivencia.

“Se está planteando una visión que pasa por la idea de que paz es igual a convivencia. Esa es la lógica de la cátedra. Pero nosotros creemos que eso va mucho más allá, no solo es respeto interpersonal sino una noción trascendental que pasa por garantías y transformaciones”, dijo “Carvajal”.

Los profesionales que requiere el postacuerdo

Los negociadores de las Farc aseguraron que todavía no se ha dimensionado el reto técnico al que se enfrenta el país para aplicar los acuerdos a los que se llegue en la mesa de conversaciones de La Habana.

“Lucas Carvajal” aseguró que las comisiones negociadoras han pasado por alto discutir la  necesidad de asistencia técnica y profesional que trabajen, por ejemplo, en la construcción de la nueva ruralidad que ya se acordó.

“El acuerdo parcial del punto uno incluye la legalización de la propiedad rural. Ese es un reto para las facultades de derecho, para las de ingeniería agronómica, para los antropólogos, para todo un cuerpo de profesionales que tendremos que pensar cómo poner en marcha un gran programa de formalización de la propiedad rural”, dijo el integrante de la delegación de paz de las Farc.

El papel de la capucha y de los movimientos clandestinos

“¿Estamos condenados a tener que resolver nuestras diferencias por medios violentos?”, preguntó el guerrillero “Sergio Marín” para referirse al papel de los movimientos universitarios que han acudido al uso de la capucha y a la participación política desde la clandestinidad.

“Las armas y la capucha son instrumentos. La pregunta que habría que hacerse es por qué un pueblo tiene que encapucharse y tiene que armarse para hacerse escuchar. En un país con espacio para lucha democrática y en el que la protesta no sea combatida de forma criminal, seguramente los estudiantes van a exigir sus reivindicaciones por canales democráticos y por medio de la movilización pacífica”, dijo “Marín”.

Aseguró que en un escenario de postacuerdo tendrán que lograrse las transformaciones que permitan modificar esas condiciones de exclusión para el ejercicio de la política. “No nos gusta la clandestinidad —dijo el guerrillero—, como no nos gusta la guerra, como no nos gustan las armas. Pero mientras no cambien las condiciones en Colombia esa lucha tendrá que mantenerse”.

Y puso el ejemplo concreto del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, organización que nació del seno de las Farc y que cuenta con presencia en numerosas universidades públicas del país.

“Por su carácter clandestino nadie sabe quiénes son, pero son colombianos, hombres y mujeres del pueblo, que trabajan y estudian en distintos espacios, y no han podido expresar sus quereres públicamente. En el postacuerdo estaríamos ante la perspectiva de un Movimiento Bolivariano que dejaría de ser clandestino”, afirmó el integrante de la delegación de paz de las Farc.

La transformación de la política en la universidad

Los negociadores guerrilleros aseguraron que los organismos de representación de las universidades colombianas son el reflejo de las prácticas corruptas de la política tradicional.

“La manipulación, el cacicazgo, la cooptación, el envenenamiento de la opinión. No falta que para la elección de un consejo superior universitario resulten trasteando votos, o que los muertos voten. Las universidades son una foto de lo que es la clase política colombiana”, dijo “Sergio Marín”.

En ese mismo sentido agregó que no cree viable construir una universidad democrática en un país antidemocrático o una universidad justa en un país injusto. Por tanto, planteó la necesidad de que en las universidades también se avance en el camino de apertura política que se persigue en las negociaciones de La Habana.

“No creemos que la universidad sea un oasis y que se puedan cruzar sus puertas mientras el país afuera se está desmoronando”, afirmó el integrante de la delegación negociadora de la guerrilla.

Una universidad de frente al país

Al hablar de la política interna de las universidades  y de el papel que ellas deberían ejercer en la implementación de los acuerdos, los negociadores de las Farc reclamaron una mayor participación estudiantil y calificaron como falsa la idea de que en la academia no hay estudiantes y profesores con posturas “de derecha”.

“Marín” y “Carvajal” dijeron a los universitarios que, sin importar su posición política, todos deberían estar comprometidos a aportar desde su visión y que la firma de un acuerdo definitivo es la oportunidad para que así sea.