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Cinco mentiras que dicen Los Urabeños sobre su propia historia
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Cinco mentiras que dicen Los Urabeños sobre su propia historia

Juan David Ortíz Franco - Abril 27, 2016

Ese grupo armado publicó un documento en el que explica su origen y su expansión haciendo uso de muchas imprecisiones y una que otra falsedad.

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No tiene fecha ni autor. Es uno de los documentos publicados por las autodenominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) en una página web creada hace apenas unas semanas.

En ese texto, de poco más de 800 palabras, esa organización ofrece la versión “oficial” de su propia historia. Entremezcladas con unos cuantos errores ortográficos aparecen las arengas que ya son frecuentes en cualquiera de sus comunicados, incluyendo los panfletos con los que anunciaron hace casi un mes el paro que afectó a pobladores de seis departamentos del país.

Además de las consignas, la historia que escribieron Los Urabeños incluye muchas imprecisiones y una que otra mentira. Escogimos cinco de ellas:

1
Los Urabeños aseguran que son “un fenómeno de resistencia popular”. Esa afirmación desconoce que, si bien paros como el de finales de marzo paralizaron decenas de municipios, ello no ocurrió gracias al apoyo de sus “bases sociales”, sino al miedo.

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Álvaro Villarraga, investigador del Centro Nacional de Memoria Histórica y coordinador del informe “Desmovilización y reintegración paramilitar”, publicado en 2015, le explicó hace unas semanas a ¡PACIFISTA! que el paro no fue una expresión voluntaria de las comunidades, “sino la exigencia de un grupo armado ilegal que se sobrepone y amenaza. No es una protesta de la gente, sino una acción de defensa obligada, porque está claro que de la amenaza se pasa al atentado”.

Aun con todo el control territorial que pueda ejercer esa organización en regiones como el Urabá antioqueño, las expresiones de algunas personas que se atrevieron a contradecir las normas impuestas con amenazas demuestran que sí existe resistencia popular, pero para oponerse a la violencia.

2
“Lo que debía haber sido una negociación política terminó en un estricto sometimiento a la justicia”. Así hablan Los Urabeños del proceso que condujo a la desaparición de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), la confederación paramilitar que azotó al país durante casi una década.

Decir que el proceso de negociación con los paramilitares fue un “estricto sometimiento a la justicia” desconoce que cientos de desmovilizados sólo pagaron penas de entre 5 y 8 años por crímenes de guerra y de lesa humanidad, a cambio de contribuir con la verdad, reparar a las víctimas y participar en programas de resocialización. La ley también permitió que miles de paramilitares no pagaran ni un solo día de cárcel.

Con base en ese acuerdo, y luego de haber sido condenados por numerosos crímenes, hoy están libres paramilitares como Freddy Rendón Herrera, alias “El Alemán”, excomandante del bloque Élmer Cárdenas de las AUC y hermano de Daniel Rendón Herrera, conocido como “Don Mario”, quien fue el primer comandante de Los Urabeños.

 

3
Dicen los “Gaitanistas” que su surgimiento buscaba “defender su integridad personal” y la de aquellas regiones que les “habían dado abrigo”. Sin embargo, son muchos los elementos que permiten afirmar que, en realidad, esa organización opera como una estructura mafiosa que se parece muy poco a un grupo de autodefensa.

Las AGC captan rentas de negocios legales e ilegales como el narcotráfico y la minería. Un informe publicado recientemente por la Fundación Paz y Reconciliación identifica dos de las maneras de operar de esa organización: “La primera hace referencia a la prestación de servicios orientados a la actividad minera, el contrabando, tráfico de armas y control de rutas del narcotráfico. La segunda, tiene que ver una oferta criminal más descentralizada, relacionada con el sicariato, microtráfico y narcomenudeo y en especial con la intimidación a líderes sociales y defensores de derechos humanos”.

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El análisis plantea que Los Urabeños amenazan, intimidan y asesinan líderes sociales y políticos porque aplican una estructura de “oficina”, por medio de la cual venden “servicios” al mejor postor, incluyendo a aquellos interesados en deshacerse de esos líderes.

4
¿Con su “Gaitanistas” esa organización le rinde “homenaje” a Jorge Eliecer Gaitán? No. Incluso Gloria Gaitán, la hija del líder asesinado en 1948, escribió a principios de abril una carta abierta en la que expresó su rechazo por la utilización de ese apellido por parte de ese grupo armado.

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La hija del político liberal aseguró que se han apropiado “sacrilégicamente” de la figura de su padre y dijo que las actividades de esa organización son la “antítesis de la doctrina justiciera y democrática que nos legó Jorge Eliécer Gaitán. Invocar su nombre, para cometer tales infamias, demuestra que lo que se pretende es manchar su memoria, para que el pueblo olvide que él es mensajero de paz, de respeto a la vida, adalid de reivindicaciones justicieras y símbolo de equidad”.

5
Que ellos son “actores del conflicto”, dicen Los Urabeños al final del texto en el que recogen “su historia”. Esa idea ha sido rechazada varias veces por el Gobierno, que insiste en que el único escenario alternativo a la persecución es el sometimiento a la justicia.

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Más allá de esa posición, vale la pena tener en cuenta que las AUC, con quienes hubo una negociación, también fueron excluidas de la categoría de “actores políticos del conflicto”. Si bien sus integrantes recibieron beneficios jurídicos, en 2006 la Corte Constitucional dijo que los delitos comunes de los paramilitares no eran equiparables con el delito político de sedición, como había quedado erróneamente consignado en la Ley de Justicia y Paz. Otras decisiones judiciales posteriores han insistido en que el paramilitarismo no se ajusta a esa condición.