“Ayer la lucha fue por obtener derechos, hoy es por mantenerlos”: líder afro de Nariño | ¡PACIFISTA!
“Ayer la lucha fue por obtener derechos, hoy es por mantenerlos”: líder afro de Nariño Ilustración: Juan Ruiz
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“Ayer la lucha fue por obtener derechos, hoy es por mantenerlos”: líder afro de Nariño

José Puentes - Junio 9, 2020

Pedro Tapia apoyó la creación de consejos comunitarios en Barbacoas y Roberto Payán, en el Pacífico nariñense. Ha sido defensor de los derechos de las comunidades negras de esa región.

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Sentarse a hablar con Pedro Simón Tapia es hacer un recorrido por la historia más reciente de la lucha del pueblo afro en Nariño, pero especialmente en el municipio de Barbacoas. Desde ese punto del Pacífico nariñense, este líder social ha impulsado la creación de consejos comunitarios en la región y varios procesos de comunicación y educación popular. “Hay unos líderes que arrancamos sin darnos cuenta que estamos haciendo liderazgo social”, responde cuando se le pregunta en qué momento comenzó a defender los derechos de su gente.

Tapia es un hombre maduro. Nació en Barbacoas hace más de 70 años. En su pueblo, para entonces, existían pocas opciones de estudio y empleo para las comunidades negras. Se era carpintero, sastre o herrero. Y en cuanto a la educación, solo se podía llegar hasta quinto de primaria. En medio de esas limitaciones, cuenta, él descubrió el liderazgo social. “Mi papá era ebanista y trabajaba con él. A la vez yo organizaba equipos de fútbol. Fue bueno porque me di cuenta que podía convocar”.

Siendo todavía muy joven, Tapia se fue a Tumaco en busca de mejores oportunidades. “Pero escondido”, dice y luego ríe. En ese pueblo portuario trabajó como ebanista. Regresó tiempo después a Barbacoas, a la casa de sus padres. Sin embargo, allí duró poco porque volvió a irse, ahora rumbo a Cali. “En esa ciudad hice el bachillerato y me gradué de contabilidad en la Escuela Latinoamericana de Comercio”, lo cuenta con orgullo. Tras terminar sus estudios, Tapia retorna a Barbacoas, pero ya de manera definitiva. Lo retuvieron dos cosas: el amor —pues se casó— y las realidades sociales de su municipio y de las comunidades negras.

Retomó el fútbol, de nuevo organizó clubes con jóvenes. Pero Tapia no solo se quedó con el deporte y los partidos. “Nos dimos cuenta de las peleas políticas que habían en Barbacoas, porque en ese entonces se designaba al alcalde por decreto. Las disputas de los caciques de ese momento no beneficiaban a la población, menos al pueblo afro”. Esa fue la razón para cofundar el Movimiento Popular Independiente. Se trató de un grupo de hasta 15 jóvenes de Barbacoas que se reunían cada semana para expresar su malestar ante las disputas políticas y ante la falta de participación del pueblo en la toma de decisiones.

Tapia y el movimiento empezaron a tener apoyo en Barbacoas. Tanto así que los políticos del pueblo lo buscaron para engancharlo en algún partidos político. Él se resistió y prefirió seguir su camino con la ayuda de las comunidades que lo respaldaban. De esa manera llegó al concejo del municipio. Estuvo dos años allí, pero se decepcionó de la política. “No es lo mío”.

“A partir de ahí la gente comenzó a verme como un líder de la región, de las comunidades”, cuenta. Ese reconocimiento lo llevó a participar en el movimiento Gente Entintada y Parlante del Litoral Pacífico, un proyecto de comunicación y educación popular liderado por una fundación caleña llamada Habla y escribe. En los años ochenta del pasado siglo, explica este líder social, en el Pacífico colombiano hubo epidemias de cólera y diarrea. Niños de la región enfermaban o moría por esas enfermedades. Con el movimiento, que fue apoyado por otras organizaciones, líderes como Tapia iban hasta las zonas más alejadas de sus pueblos para explicarle a la gente cómo tratar estos males y enseñarles buenos hábitos de higiene.

A Tapia le quedó gustando el trabajo con las comunidades, especialmente con las del pueblo afro. Así que los años siguientes continuó defendiendo sus derechos. Llegó la década del noventa y una nueva constitución política en Colombia que le daba más reconocimiento a los pueblos étnicos. También por esa época se firmó la ley 70 de 1993, que protege los derechos y las prácticas culturales de las comunidades negras que “ocupan tierras en zonas rurales ribereñas a los ríos de la Cuenca del Pacífico”.

Gracias a esa norma nace una figura clave para el pueblo afro: el consejo comunitario. Comunidades negras que no tenían tierras tituladas para cultivar y conservar sus tradiciones ahora sí contarían con ese acceso. Tapia fue uno de los lideres de la conformación de 10 consejos comunitarios en Barbacoas y Roberto Payán, otro municipio del Pacífico nariñense. “A todos les logré el título colectivo”.

 

“Quienes llegan a la política desconocen la ley 70 y los consejos comunitarios. Se olvidan del discurso de los negros, que no es solo político. Nosotros tenemos un sueño y está siendo pisoteado. ¿Cómo se respeta y construye ese sueño? Escuchando a las comunidades”.

 

En todos sus años como líder social de Nariño, la creación de los consejos comunitarios es de los logros que más festeja. Lo considera su mayor éxito, pero asegura que hoy ese trabajo por los derechos del pueblo afro se ve amenazado por la ausencia estatal en esos territorios.

“Por un momento, la lucha fue por obtener los derechos; hoy es por mantenerlos. Que nos los respeten. Nuestra gente necesita proyectos de capacitación, necesitamos conocer las leyes que nos protegen. Quienes llegan a la política desconocen la ley 70 y los consejos comunitarios. Se olvidan del discurso de los negros, que no es solo político. Nosotros tenemos un sueño y está siendo pisoteado. ¿Cómo se respeta y construye ese sueño? Escuchando a las comunidades”, reflexiona Tapia.

Pero, ¿a qué desafíos se enfrenta el liderazgo social para defender los derechos del pueblo afro en Nariño? Para Tapia existen dos muy claros: el primero es la invisibilidad por parte de los gobernantes con la región Pacífica. “Para el presidente y el resto del Gobierno, Colombia es Cali, Medellín, Barranquilla y Bogotá. Y cuando hablan del Litoral Pacífico solo se refieren a Tumaco. A nosotros no nos ven”. El segundo desafío, piensa este líder social, es el respeto a la autonomías para decidir cuál es el tipo de desarrollo que quieren las comunidades negras. “Los planes que adelanten los gobiernos deberían adaptarse a las condiciones sociales y económicas de los afro. El desarrollo lo definimos nosotros, no somos brutos”.

Aunque no lo nombró, otro desafío para los líderes sociales no solo de Nariño sino de todo el país es la violencia que se ejerce en su contra por el simple hecho de defender a sus comunidades. De acuerdo al Instituto de estudios para el desarrollo y la paz —Indepaz—, entre el primero de enero y el 20 de mayo de 2020 fueron asesinados 104 líderes sociales en todo el país. Cinco de esos crímenes ocurrieron en Nariño.

Ante esa violencia, ¿qué tiene que decir este experimentado líder social?

“Que nos dejen defender nuestros territorios”.

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Aquí les dejamos algunos datos que dan cuenta de la realidad de los líderes sociales en Nariño:

Infografía_lider_nariño
Diseño: Juan Ruiz

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo del pueblo Americano y el gobierno de Estados Unidos, a través de su Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID).

Los contenidos de los trabajos periodísticos que aquí se publican son responsabilidad exclusiva de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de USAID ni del gobierno de los Estados Unidos.

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