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Así es la violencia contra las mujeres lesbianas, bisexuales y trans en Colombia Imagen: Cristian Arias
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Así es la violencia contra las mujeres lesbianas, bisexuales y trans en Colombia

Laura Alejandra Moreno - Noviembre 21, 2020

Según sus agresores, las violencias contra ellas son para ‘corregirlas’ o ‘castigarlas’. Informe de Fondo Lunaria.

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Las mujeres lesbianas, bisexuales y trans (LBT) se enfrentan todos los días a distintas formas de violencia y discriminación. Las instituciones del Estado, la justicia, el sistema de salud, los espacios públicos y hasta la familia son entornos agresivos para ellas. ‘La gente me señala’ es un informe de la organización feminista Fondo Lunaria que recoge la cotidianidad y la sistematicidad de esta violencia contra las jóvenes LBT en Colombia.

“Mi mamá aseguró que si yo era lesbiana ella iba a matarme, iba matar a mi papá y se iba suicidar, porque no iba a tener la vergüenza de tener una hija lesbiana”, se lee en uno de los testimonios que recolectó el informe. La violencia psicológica que ejercen las familias sobre las jóvenes está basada en imaginarios prejuiciosos alrededor de las concepciones sociales sobre lo que significa ser mujer.

Según el documento, este tipo de violencia tiene como fin reprimir a las mujeres si su orientación sexual o identidad de género está por fuera de la construcción social de hombre y mujer.

Las violencias física y sexual que ejercen contra las LBT son para ‘corregirlas’ o ‘castigarlas’ según sus agresores. “Cuando mi mamá se enteró que mi tío me violó durante ocho años por ser bisexual no se molestó con él, sino conmigo”, contó una de las mujeres en un grupo focal de la investigación.

 

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Las mujeres que participaron en la investigación son jóvenes entre los 18 y los 29 años. En varios de sus relatos quedó en evidencia que las violencias las sufren desde pequeñas como maneras de control por parte de sus familias y en lugares públicos como el colegio. Los efectos del maltrato son el miedo a expresarse, el silencio y el ocultamiento de sus identidades. Emocionalmente se ven expuestas a sufrir de crisis depresivas, ansiedad o estrés crónico.

Este informe, liderado por cinco mujeres jóvenes (dos lesbianas, dos trans y una no binaria), recoge testimonios de mujeres en Atlántico, Boyacá, Manizales, Armenia y Bogotá que demuestran que en la violencia contra las LBT tiene incidencia la edad, la clase social y la identidad étnica. Si bien hay violencias comunes, otras se acentúan de acuerdo a estas características. Por ejemplo, niñas y adolescentes son más propensas de sufrir violencias con carácter correctivo, pues sus agresores pretenden cambiar sus comportamientos “porque todavía están a tiempo de cambiar”.

En el espacio público son comunes las burlas y las agresiones. Jessica, una mujer trans del Atlántico, comentó en un grupo focal de la investigación que “unos hombres borrachos en un bus empezaron a decir: ‘Ay, mira, vamos a molestar al mariquita”. Luego comenzaron a manosearme, a tocarme, a morbosearme. Se burlaban mientras el resto de los pasajeros del bus se reían”. 

La Fuerza Pública también agrede a las LBT. Todas las mujeres trans que participaron de la elaboración del informe aseguraron haber sido víctimas de violencia basada en género por parte de la Policía al menos una vez en la vida. Los hechos se presentaron en lugares públicos.

“Cuando son trabajadoras sexuales, las mujeres trans se enfrentan a redadas de la Policía, requisas irregulares, agresiones físicas y violencia verbal y simbólica. Aunque ellas tengan documento de identidad con el componente de sexo femenino, insisten en tratarlas como hombres”, se explica el informe. 

Y ante las denuncias por abusos y maltratos, la respuesta de la Policía no es la mejor. Una de las participantes de la investigación cuenta que mientras intentaba denunciar agresiones verbales y físicas por parte de un uniformado, los demás policías se burlaban.

 

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La falta de protocolos y medidas para atender las denuncias de mujeres LBT crea un subregistro. Además, los ataques son normalizados por la sociedad. Esto lleva a que las víctimas no denuncien para evitar nuevas agresiones. Y en los casos de los asesinatos de mujeres trans, algunos son tipificados como asesinatos de hombres por las instituciones debido a la falta de conocimiento, de voluntad o de políticas que las reconozcan. 

En cuanto a la atención en salud, los médicos ignoran los protocolos de atención y sus agresiones van desde comentarios en la prestación del servicio hasta negarles la atención. “A mí en una citología me preguntaron mi orientación sexual y yo primero pregunté si era necesario. Luego dije que era bisexual y la enfermera me comentó: “Uy no, usted debe tener un cono de bacterias allá”, contó una joven de Boyacá.

 

En este enlace les dejamos el informe completo.