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20 observaciones. Lo que vi (y aprendí) en la marcha del 2 de abril
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20 observaciones. Lo que vi (y aprendí) en la marcha del 2 de abril

Staff ¡Pacifista! - abril 3, 2016

OPINIÓN Quienes estamos del lado de la reconciliación, ¿seremos consecuentes con tamaño propósito y activaremos los caminos para entendernos con esta parte de los colombianos?

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Columnista: Francisco Javier Cuadros

 

 

Decidí salir a escuchar, oler y sentir la marcha uribista. Tenía la necesidad de estar cerca de los pálpitos para poder comprender qué pasa con este grupo de colombianos. Empecé con lo captado a escribir una crónica, pero decidí que no. Prefiero entregarles a ustedes una serie de datos que encontré allí, para que, si no fueron, tomen nota e interpreten como consideren.

A continuación haré un ejercicio descriptivo, enumerando una a una mis observaciones:

 

  1. Las consignas centrales de la marcha fueron: no más Santos, no más Farc. Su oposición es contra el proceso de paz, al que consideran es una “farsa”.
  2. Las otras consignas fueron cosméticas, es decir, estaban en una que otra pancarta, pero no era el sentir de la gente.
  3. La injusticia social no movía la gente que estaba en la marcha, sus aspectos, ropa, forma de ser, no daban cuenta de gente humilde, que se ve enfrentada a situaciones alguna de desigualdad social.
  4. Fue insistente la denuncia al castro-chavismo, el comunismo, etc, este grupo humano está convencido que con el proceso de paz se está abriendo la puerta al socialismo, al que consideran el diablo.
  5. Vi consignas y arengas producto de mucha desinformación: “guerrilleros reinsertados recibirán $1.800.000=, Santos destituye generales porque las Farc se lo exigen, los militares están arrodillados al terrorismo”. Todas estas falsas verdades se repiten con sentimiento en la turba del no.
  6. Otro elemento que estaba en los motivos de la gritería fue lo que denominan: “persecución política”. Al respecto sacan imágenes de Andrés Felipe Arias, Luis Carlos Restrepo, Óscar Iván Zuluaga, Santiago Uribe, y otros cercanos del círculo de Uribe que en la actualidad se encuentran prófugos de la justicia.
  7. Vi un grupo humano conservador, muchas camándulas, letreros anti aborto, núcleos familiares completos, con cabezas de hogar de personas mayores de 50 años. Creo que era la mayoría.
  8. Al interior iban personas extrañas, unas iban armadas, lo vi. Entre ellos un grupo de neonazis, iban prestando guardia, estaban en un operativo, sus comportamiento los delataban.
  9. Algunos tenían máscaras anti gas, ropa militar, grandes bolsos de campaña, parecían ser grupos de personas dispuestas  a la acción violenta.
  10. No vi ninguna bandera del orgullo gay, tampoco vi ni un negro, ni un indígena, menos campesinos.
  11. Para hacer justicia, en Bogotá había unos 20 mil marchantes, esto porque no alcanzaron a llenar totalmente la plaza de Bolívar -según se dice el tope de este lugar son 30 mil, por eso la cifra aproximada-.
  12. Presencié que algunos transeúntes les gritaban cosas como: “no apoyen al paraco” o “no tienen memoria” o cuando una chica vio a Pacho Santos le grito: “asesino”.  Ante estas reacciones, algunos marchantes se les salían las amígdalas diciendo: “guerrilleros” “morirán terroristas” “hijueputa”, mientras otros los tranquilizaban y retomaban el rumbo de su movilización.
  13. Había estructuras organizadas, llegaron en vehículos a los puntos, con sistemas de sonidos para las arengas, camisetas y algunos hasta gorras. Estos grupos, no eran pocos, fundamentalmente eran adultos mayores.
  14. Las organizaciones que se manifestaron con pancartas decían: “Victimas de guerrilla” “Victimas militares” “militares retirados” etc.
  15. No fue visible ni una víctima paramilitar, ni una del Estado.
  16. Inmediatamente empezó a llover se empezó a disolver la gente, unos pocos se quedaron, con consignas fuertes.
  17. Vi equipos de grabación audiovisual, por lo menos había 6 grupos de 3 personas en distintos puntos de la marcha, no eran de prensa. Grababan para producir piezas audiovisuales posteriores, lo pregunté y así me lo dijeron.
  18. Había personas, muchas, que estaban allí porque así creen estar ayudando al país. Vi en muchos de los rostros a algunos miembros de mi familia. (Fue triste, además porque estoy casi seguro que salieron en Cúcuta).
  19. Se sentía mucho odio en sus gritos, en su miradas, pero también miedo, mucho miedo, algunas personas que miré fijamente a los ojos me bajaban la mirada muy rápido.
  20. Vestían camisetas amarillas de la selección, banderas tricolor. Cuando sonaba el himno nacional, la gente lo cantaba.

 

Llegar a conclusiones finales con este ejercicio es muy apresurado, se requiere complementar con otras observaciones, con distintas perspectivas; pero considero que el reto del momento es entendernos, comprendernos, interpelarnos y reconciliarnos. Sin embargo, esta aproximación me afirma 3 elementos básicos de comprensión:

1. Este grupo humano existe, no es pequeño, no es homogéneo y tiene trayectorias históricas.

2. El proyecto de paz y reconciliación que está en curso debe tener en cuenta a este grupo humano.

3. Es posible la reconciliación de las distintas caras de nuestra sociedad.

 

Vea también: En imágenes: familias indignadas, víctimas y hasta neonazis. El uribismo en las calles.

 

Bajo estos elementos quedan cuestionamientos que, entre todos, debemos resolver:

Quienes estamos del lado de la reconciliación, ¿seremos consecuentes con tamaño propósito y activaremos los caminos para entendernos con esta parte de la familia colombiana?

¿Qué estrategias y acciones se deben realizar para desactivar los mensajes que producen confusiones y tergiversaciones sobre los acuerdos alcanzados en el proceso de paz?

¿Cómo hacer para cambiar las formas de hacer política de algunos líderes y pequeños grupos que apelan a la producción de miedo y odio para pavimentar proyectos personales?