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10 miradas distintas para promover el aborto legal en Colombia

Laura A. Torres Martínez - abril 2, 2021

Son muchos los debates y argumentos sobre la despenalización del aborto en Colombia. Tras un año del movimiento Causa Justa, que lucha para eliminar este delito en el país, PACIFISTA! habló con activistas y organizaciones que defienden este derecho y que tienen diversos puntos de vista al respecto.

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1. Defender el aborto legal no socava los derechos de la población con discapacidad

Las personas con discapacidad enfrentan aún más dificultades para hacer efectivo su derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. No solo no reciben la misma atención médica que el resto de la población, sino que cuentan con pocos, por no decir casi ningún recurso para garantizar sus derechos sexuales y reproductivos. La razón: una sociedad que discrimina y no ha entendido que esta población tiene derechos humanos.

Sumado a esto, en el debate por la despenalización del aborto un sector ha instrumentalizado sus derechos. “Se ha dicho que al pretender abortar con base en la causal de la incompatibilidad (del feto) con la vida extrauterina, se está discriminando a las personas con discapacidad”, explicó a PACIFISTA! Juliana Bustamante, directora del Programa de Acción por la Igualdad y la Inclusión Social (PAIIS). “Es muy grave equiparar la incompatibilidad de la vida extrauterina, que es la muerte, con la discapacidad. El prejuicio empieza si se equiparan ambas cosas, porque es asociar la muerte con la posibilidad de vivir con una discapacidad”, agregó.

Por eso, es un falso dilema que la defensa por el aborto legal y seguro está en contravía de los derechos de la población con discapacidad. Esta postura, de acuerdo con Bustamante, no está en línea ni con los derechos de las mujeres ni de las personas con discapacidad. “La agenda detrás de este aparente conflicto se funda en una postura moralista (…) y que ciertamente desconoce los preceptos propios del Estado Social de Derecho colombiano”, fue lo que dijo, a propósito de esta discusión, en su intervención en el XV Encuentro de la Jurisdicción Constitucional sobre diversidad y reconocimiento.

Con mayor razón, argumenta PAIIS, es necesario garantizar que las mujeres, hombres trans y personas no binarias que están considerando interrumpir el embarazo tomen una decisión de manera informada. “La libertad de decidir sobre su cuerpo se debe garantizar a partir de información seria y transparente, que no sea tendenciosa o esté atravesada por valores, sino que realmente explique lo que es tener una discapacidad”, dijo Bustamante a PACIFISTA!.

 

2. El aborto no es un pecado

Católicas por el Derecho a Decidir es una organización que se ha dedicado a defender y a hacer pedagogía sobre los derechos sexuales y reproductivos desde una perspectiva ética y moral, que en palabras de Sandra Mazo, su directora en Colombia, “ayude a las mujeres a conciliar sus derechos con sus creencias (…). Lograr que se desculpabilicen es una revolución para nosotras”.

La teología feminista es un pilar para las Católicas por el Derecho a Decidir. Gracias a esta han podido entender que la Virgen María sí decidió sobre su cuerpo cuando el Ángel Gabriel le anunció que fue escogida para ser la madre de Dios. Si ella pudo dar su consentimiento, todas las mujeres tienen derecho a hacer lo mismo.

De acuerdo con Mazo, la Iglesia Católica no ha tenido una sola posición frente al aborto. “Esta no condena a las mujeres que abortan; por el contrario, las perdona. Es más progresista que la Corte Constitucional, porque solo despenalizó el aborto en tres causales y la Iglesia Católica lo perdona en todas”, explicó Mazo a PACIFISTA!. Según la organización, los cánones 1323 y 1324 del Código de Derecho Canónico contemplan causales más amplias para eximir y atenuar las penas que recibirían las mujeres que interrumpen la gestación.

3. La falta de regulación frente al aborto legal es resultado de la pereza legislativa

El movimiento por la despenalización del aborto ha acudido a distintas vías para lograr su objetivo. En Argentina, por ejemplo, la movilización social logró que el Senado aprobara una ley que permitiera el aborto legal, libre y gratuito hasta la semana 14 de la gestación. En Colombia, por su parte, los últimos años se ha acudido a los jueces (y no al Congreso) para exigir este derecho y por eso, en el 2006, la Corte Constitucional permitió la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales.

“En un país democrático debería estar regulándolo el (poder) legislativo y no debería ser un derecho adquirido a partir de los jueces. Esto es fruto de la pereza legislativa (…) No es lo mismo que el Congreso expida una ley que diga que el aborto es un derecho y que debe garantizarse, a que se haga a través de una sentencia. A las leyes las sucede una obligación de reglamentarlas. Es decir, que el gobierno debe tomar acciones para que las mujeres podamos acceder a este derecho”, explicó a PACIFISTA! Lina Morales de la Red Jurídica Feminista.

Para la abogada, el derecho penal es la última opción que tiene el Estado para atender una situación particular, por lo que el delito de aborto no debería existir. De acuerdo con Morales, deberían tomarse otro tipo de medidas para garantizar el acceso y la salud de las mujeres en embarazo y no para castigar a quienes deciden no continuarlo.

4. Interrumpir un embarazo no deseado es un ejercicio de dignidad 

Poder decidir sobre el propio cuerpo y el proyecto de vida es uno de los pilares de la dignidad humana. Por eso, el movimiento por la despenalización del aborto es enfático en que no garantizarlo va en contravía de los derechos de las mujeres, los hombres trans y las personas no binarias.

“Abortar es una decisión consciente que se toma después de considerar muchos factores. Interrumpir un embarazo es poder decidir sobre los planes de vida y ejercer plenamente nuestros derechos (…) Es tener agencia sobre el cuerpo”, le dijo a PACIFISTA! Erika Saldarriaga de la Red Huilense de Defensa y Acompañamiento en Derechos Sexuales y Reproductivos (RHUDA).

Esta materialización del derecho a la dignidad tiene muchos obstáculos en Colombia, en especial en municipios y ciudades pequeñas lejos de Bogotá. RHUDA ha acompañado procesos y casos de personas en el departamento de Huila que deciden abortar y que, en el camino, deben soportar los prejuicios de funcionarios y profesionales de salud, la falta de instituciones que les garanticen este procedimiento y la criminalización.

Por eso, llaman la atención sobre la urgencia de prestar atención a cómo se vive y se defiende el derecho al aborto en las regiones de Colombia.

 

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5. El aborto es, además de un derecho, una práctica milenaria

Para Yukasa, la primera casa feminista de Quindío, cuando se habla de aborto es necesario mirar hacia atrás y darse cuenta de que, desde siempre, se ha interrumpido la gestación como un ejercicio autónomo sobre el cuerpo.

“Es una práctica ancestral de mujeres y personas que gestan y que deciden interrumpir el embarazo. Aunque se ha empezado a hablar y debatir del aborto como derecho desde otros espacios, en todo el planeta siempre hemos abortado”, le dijo a PACIFISTA! una de las integrantes de esta colectiva que defiende los derechos sexuales y reproductivos, y que también denuncia las violencias basadas en género en el departamento.

El aborto es un derecho “peleado y ganado”, agregaron. Al igual que otras organizaciones y activistas, en Yukasa coinciden en que interrumpir un embarazo no deseado es, en sus palabras, “una acción consciente que toma una persona gestante frente a su proyecto de vida y lo que desea para sí”.

Como han denunciado RHUDAS y otras colectivas regionales, en Quindío este derecho tiene un ejercicio distinto que en Bogotá. Para poner de presente la realidad de las personas que intentan acceder a su derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, se reunieron con organizaciones y grupos de Huila, Cauca, Caquetá y Boyacá en el Junte Regional por el Derecho a Decidir. A través de emisoras radiales de cada departamento, han compartido testimonios reales de personas no binarias, hombres trans y mujeres que decidieron abortar.

6. El derecho fundamental al aborto no existe en las regiones

“El aborto es una opción de libertad y autonomía. Uno no está destinado a nada, ni a ser madre ni a parir. Es una opción de vida. Es importante entender que el aborto no es una obligación, pero tampoco una imposibilidad. Está bien que las mujeres tengamos esta opción en nuestras manos y no tengamos miedo de pensar en el aborto como un hecho que hace parte de nuestras vidas. Debemos naturalizarlo y aceptarlo en nuestra sociedad como una de las tantas formas de existir”. Eso es lo que Yapuranas, un espacio de mujeres feministas en juntanza, que denuncian y responden a las violencias basadas en género en Caquetá, le dijeron a PACIFISTA!.

Pero, aclararon, el aborto no es una alternativa para una persona que vive a ocho horas de distancia de las zonas urbanas del departamento, no tiene plata y debe “casi que rogar” a los funcionarios para poder interrumpir su embarazo. “¿Cuál opción? Al final el aborto no es una opción”, fue la pregunta que Yapuranas planteó.

Su experiencia en Caquetá, cuya población es mayoritariamente rural, les ha demostrado que las posibilidades de interrumpir una gestación son mínimas en condiciones tan adversas. Junto a RHUDAS, Yukasa, Colectivo Viraje, Red.Defemsoras y Aquelarre hacen parte del Junte Regional por el Derecho a Decidir. A través del correo abortoenregiones@gmail.com brindan información sobre la interrupción del embarazo.

 

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7. El debate sobre el acceso al aborto pasa por garantizar todos los derechos sexuales y reproductivos

Garantizar el acceso al aborto implica prestar atención al ejercicio de otros derechos. “Poder interrumpir una gestación que no es deseada hace parte de la ciudadanía de las mujeres, porque es, en últimas, su derecho tomar decisiones y a decidir sobre sus proyectos de vida. Pero también es un derecho que hace parte de una gama más amplia, que son los derechos sexuales y reproductivos. Y que además permite generar otras discusiones, como las del acceso a anticonceptivos y a mejor educación sexual”, sostuvo Lucía Hernández, abogada de Women’s Link Worldwide, a PACIFISTA!

Esta organización hace uso del derecho como herramienta de transformación social, para que las mujeres y las niñas puedan vivir en una sociedad más equitativa. En todo el mundo, Women’s Link ha apoyado litigios estratégicos para lograr la despenalización del aborto, pues considera que la igualdad hace parte de la justicia y con esta, garantizar a las mujeres y a las niñas control sobre su capacidad reproductiva.

Hace unos años, el país tuvo un duro debate sobre la importancia de recibir educación sexual a temprana edad. Desde el Ministerio de Educación, en ese entonces en cabeza de Gina Parody, así como organizaciones de la sociedad civil, se impulsó que estas cátedras se impartieran desde preescolar y primaria. Finalmente, la Corte Constitucional se pronunció y definió que debía mantenerse solo para estudiantes de bachillerato y educación superior.

En todo caso, garantizar educación sexual no solo brindaría más información a las personas sobre sus derechos sexuales y reproductivos (como el aborto) sino que sería vital, según organizaciones y activistas, para responder y prevenir la violencia sexual.

8. Los medios de comunicación tradicionales no están listos para hablar de aborto

“Quienes nos hemos dedicado a divulgar información en el mundo digital cumplimos un rol importante a la hora de comunicar (sobre feminismos y activismos a favor de los derechos de las mujeres y las personas con identidades de género diversas)”, manifestó Carolina Sintura de Siete Polas, un blog desde el que siete mujeres luchan por la igualdad y equidad de género.

Según su portal web, Siete Polas aprovecha “la palabra escrita, el internet y el auge de las redes sociales para aterrizar discursos sobre la diversidad, el género y el rol de las mujeres y generar conversaciones en torno a estos temas”. Hoy es una importante plataforma que hace activismo digital y que, a través de la red, trabaja para garantizar que el aborto sea entendido como un derecho fundamental.

Sintura considera que los medios de comunicación tradicionales no están, necesariamente, preparados para informar sobre el aborto “ni con el saber ni con la delicadeza suficiente ni estando desprovistos de creencias y prejuicios que son nocivos para los derechos de las mujeres. Son medios que a veces, con la mejor de las intenciones, terminan perpetuando y sosteniendo algunas ideas nocivas sobre las mujeres y sobre qué las lleva a interrumpir voluntariamente un embarazo”.

En este contexto, argumenta, las plataformas digitales son importantes en el camino por la despenalización del aborto, pues pueden contar con credibilidad, conocimiento especializado y capacidad de llegar a una audiencia que quiere informarse al respecto.

9. Interrumpir el embarazo es una realidad, con o sin ley

Las Parceras es una línea feminista que lleva años acompañando a personas que desean acceder al aborto en el país. Tienen alcance nacional para escuchar y brindar información a quienes se acerquen buscando ayuda. Por eso, centran su trabajo en acciones directas, pues, aunque consideran que las discusiones ante los jueces y el Congreso son importantes y necesarias, hay quienes requieren apoyo inmediato.

“Nuestro piso político no es lo que pone el Estado, las leyes o la jurisprudencia. Una de las reflexiones que siempre hemos hecho como una red lesbofeminista en los espacios en los que participamos, es que la acción directa y acompañar a las mujeres en medio de legislaciones restrictivas también es un deber ético y político del movimiento feminista. Es necesario poner la cuerpa para acompañar a las mujeres que no caben en las tres causales que tenemos o en las legislaciones. Por más leyes que tengamos, estas no van a responder a las necesidades de las mujeres, porque todas somos distintas y nos atraviesan realidades distintas”, le dijo a PACIFISTA! Eliana Riaño Vivas, una de Las Parceras.

Las mujeres abortan. Esa es una realidad. Por eso, el delito de aborto, bajo una mirada de política criminal, no es efectivo y debe dejar de existir. Mientras eso pase y se dé esa pelea en otros espacios, hay personas que, como argumentan Las Parceras, requieren acompañamiento para hacer efectivo su derecho fundamental.

10. El aborto es un catalizador de otras luchas feministas

Las Viejas Verdes es una colectiva que nació hace casi tres años para hacer activismo digital alrededor del aborto, en medio de un contexto en el que los movimientos antiderechos en Colombia y en el mundo estaban ganando terreno. Se centra en divulgar información sobre feminismos y derechos, incluido el aborto legal en Colombia. Hoy, las Viejas Verdes trasciende estos espacios digitales y hace activismo en las calles.

Para las mujeres que hacen parte de la plataforma, hablar de la interrupción del embarazo fue un escenario de encuentro. “Irónicamente, el aborto fue ese punto de gestación para las Viejas Verdes. Fue nuestro punto de partida y articulación, gracias al cual nos juntamos para hablar de este derecho y de otros temas que convocan a los feminismos. Fue, además, el espacio en el que se potenció el activismo de muchas de nosotras”, sostuvo Ita María, una de sus integrantes, al charlar con PACIFISTA!.

Para ella, el aborto es el primer derecho que tienen las mujeres y las personas gestantes, que hace explícita la autonomía sobre sus cuerpos. Es la conquista sobre la libertad para decidir y desligarse de los roles de género y para apartarse del rol de la maternidad. “El aborto es dignidad humana”, dijo.

A Laura pueden encontrarla acá.

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