Pentolita: ese explosivo que nos recuerda el rostro mas atroz de la guerra Incautación de pentolita. Foto: Policía Nacional
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Pentolita: ese explosivo que nos recuerda el rostro mas atroz de la guerra

Staff ¡Pacifista! - Enero 17, 2019

En dos operativos durante 2018, la Fuerza Pública le incautó explosivos con pentonita a las disidencias de las Farc.

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Tres horas después de que estalló el carro bomba en la Escuela de Cadetes General Santander, el presidente Iván Duque dio declaraciones públicas. Habló unos minutos y le cedió el micrófono al fiscal general, Néstor Humberto Martínez: “El vehículo estaba cargado de 80 kilos de pentolita”, dijo. Pentolita, una palabra que nos remite al pasado. Ese fue el explosivo que usaron los carteles de Cali y Medellín en los noventa. También fue utilizado por las Farc en varios atentados, como el del Palacio de Justicia de Cali, en agosto de 2008, cuando explotó una camioneta roja que dejó cuatro personas muertas y 26 heridas.

Pentolita, ese explosivo poderoso, compuesto por TNT y Pentrita, vuelve a ser noticia hoy. Con una velocidad de detonación de 7.800 metros por segundo y una efectividad alta de la energía de los gases explosivos de carga, este explosivo –junto con el anfo –  son los más utilizados para demoler puentes y otras estructuras. En exploraciones mineras, incluso, se llegan a utilizar hasta 1,2 toneladas de este explosivo en ciertos puntos específicos.  Su potencia puede generar una onda explosiva de más de un kilómetro, como suele suceder en atentados urbanos. Con 80 kilos, nos dijeron expertos, se puede detonar un edificio.

En el historial de atentados de las Farc y el ELN aparece la pentolita frecuentemente. No hay que ir muy lejos: en febrero de este año, por ejemplo, el ELN intentó volar una patrulla militar con 55 kilos de pentolita en Bajo Baudó, en Chocó.  Esa vez, el grupo de explosivos y desminado de la Armada Nacional lo desactivó. Algo similar sucedió en junio de 2015 en Putumayo, cuando la Sexta División del Ejército desactivó 27 kilos de pentolita ubicados en el oleoducto San Miguel, de Orito. En el primer semestre de ese año, de hecho, el Ejército dijo que había incautado 1.671 kilos de explosivos en ese departamento.

En los ataques contra la Fuerza Pública es común que los grupos armados utilicen pentolita. En septiembre de 2010, por ejemplo, las Farc y el ELN antentaron contra la central de inteligencia de la Policía  de Pasto con 50 kilos de pentolita, dejando 13 personas heridas. En abril de 2017, la pentolita volvió a aparecer en la prensa, esta vez por una incautación de 100 kilos de este explosivo en Puerto Leguízamo, Putumayo. El material, según el Ministerio de Defensa, pertenecía a las Farc.

Una de las noticias más recientes en donde aparece la pentolita es de agosto de 2018, cuando el Ejército capturó a dos disidentes  que trabajan para ´Guacho´ en el municipio de Rosario, Nariño. En ese momento les incautaron tres fusiles, cuatro kilos de pólvora negra y 24 barras de pentolita. Unos meses atrás, en marzo, el Ejército y la Armada incautaron, en el barrio Nuevo Milenio de Tumaco, varias municiones de la disidencia ‘La Gente del Orden´, incluyendo cuatro barras de pentolita.

¿Cómo la consiguen?

El tráfico de explosivos es similar al de las armas: algunos pueden conseguirse irregularmente con Indumil, empresa que los comercializa en Colombia. Otros, de acuerdo con informes del Ejército, son traídos desde Ecuador y, en los casos de las guerrillas, suelen ser fabricados por los mismos insurgentes. En las Farc, una de las estrategias más comunes era robarle los explosivos a las empresas que los comercializaban.  Otra opción era comprarlos en Ecuador y pasarlos escondidos en camiones que cruzaban diariamente el puente internacional Rumichaca.

Una fuente de inteligencia del gobierno nos dijo que existe “un problema recurrente con Ecuador. Desde país proviene muchas veces la pentolita, no hay controles suficientes y se comercializa a un menor precio. Desde allá no traen grandes cantidades, sino pocas que van enviando poco a poco en camiones, pasando por Pasto y Cali”.

Según información de la Policía Nacional, los grupos armados “preparan a su personal en el extranjero sobre propiedades químicas, fabricación y manejo de los explosivos, logrando fácilmente explosiones que producen pánico y desasosiego en la ciudadanía y la sensación de impotencia de las autoridades por el incremento de las acciones terroristas”.

De acuerdo con el Centro Nacional de Memoria Histórica, entre 1988 y 2012 se presentaron 95 atentados terroristas, dejando un saldo de 223 personas muertas y 1.343 heridas.