El Paro Nacional también es indígena y afro

Así se protesta en Mitú, Inírida, Quibdó y Buenaventura

Por Laura A. Torres Martínez y Ximena Canal Laiton

Junio 16, 2021

Durante más de un mes, millones de personas se han movilizado en toda Colombia. El estallido social se vive desde Vaupés y Guainía, donde la población indígena exige cambios a nivel local; hasta el Pacífico colombiano, en Buenaventura y Quibdó, la resistencia afro, con un gran bagaje de manifestaciones, sigue protestando.

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En 2020, el número de personas que vive en la pobreza en Colombia llegó a 21 millones, de acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Esta situación que se ha vivido durante décadas se agudizó en medio de la pandemia de COVID-19 y el manejo del país del gobierno de Iván Duque.

La situación económica, la falta de voluntad para cumplir el acuerdo de Paz, el incremento acelerado de asesinatos de líderes y lideresas sociales, la incompetencia institucional frente a la crisis resultado de la pandemia, sumados al uso desmedido de la fuerza y la masiva vulneración de derechos humanos por parte de la Policía Nacional son algunas de las razones por las que millones de personas decidieron movilizarse. Desde el 28 de abril, y durante más de un 40 días, han estado en las calles protestando con fuerza.

La resistencia ha sido enorme, pero también el abuso de fuerza policial. De acuerdo con Indepaz, Temblores ONG y Paiis, hasta el 31 de mayo 45 personas fueron asesinadas en medio de las manifestaciones, 65 han sido víctimas de lesiones en sus ojos y 25 han sido agredidas sexualmente por integrantes de la Policía Nacional. Otras cifras de la Policía dan cuenta de al menos 1.025 civiles heridos en el marco de las protestas, pero su subregistro es alto.

Bogotá, por ser la capital de Colombia, Cali, en donde la situación fue más crítica los primeros días de Paro Nacional, Medellín, Popayán y Pereira son algunas de las ciudades que han sobresalido en la prensa. Dado que el descontento es generalizado en todo el territorio nacional, las manifestaciones no se han concentrado exclusivamente allí.

Según cifras de la Policía Nacional, divulgadas por el Ministerio de Defensa, entre el 28 de abril y el 20 de mayo se registraron al menos 8.839 actividades relacionadas con el Paro Nacional, como concentraciones, marchas, bloqueos y otro tipo de movilizaciones. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos se ha referido a 9.623 protestas en todo el país, un dato que le reportó el Estado colombiano. A su vez, cerca de 800 municipios (el 70% de los municipios) se han llenado de personas que protestan contra el gobierno nacional.

En Vaupés, uno de los departamentos que conforman la Amazonía colombiana, al sur del país, la gente se ha movilizado alrededor de las exigencias nacionales. También, bajo peticiones territoriales y puntuales: tras cerca de cuatro semanas de continuas protestas en Mitú, se logró que el Gobernador, Eliécer Pérez Galvis, retirara de su gabinete al Secretario Jurídico, Andrei Alexander Díaz Solano, con quien la comunidad dijo tener muchas dificultades.

En Guainía, otro departamento de la región amazónica de Colombia y, en concreto, en Inírida, la gente también se está organizando alrededor del Paro Nacional, y se ha movilizado en plantones y marchas pacíficas. En ambos territorios la mayoría de la población es indígena, por lo que sus exigencias están directamente relacionadas con la satisfacción de sus necesidades y la protección de sus derechos.

Al otro lado del país, en el Pacífico colombiano, la movilización social ha sido una constante durante décadas. Lo dice muy bien un verso de la canción ‘Somos los prietos’, de ChocQuibTown: “No se rinde el que nació donde por todo hay que luchar”. En el 2018, el grupo chocoano grabó el video de este sencillo en el puerto de Buenaventura y en San Cipriano, Valle del Cauca. Allí, como en Chocó, las protestas también han sido agitadas.

Para entender el descontento en Buenaventura hay que ir hacia atrás y prestar atención a las anteriores manifestaciones que ya se habían organizado. Tras el Paro Cívico del 2017, en el que miles de personas paralizaron el pueblo durante 22 días, Victor Hugo Vidal, uno de sus líderes, resultó electo alcalde. En febrero del 2021, bajo la consigna ‘SOS Buenaventura’, la gente, sobre todo jóvenes, volvió a movilizarse por la crítica situación y el aumento de la violencia en el territorio. Hoy siguen saliendo a las calles para respaldar el Paro Nacional y, a nivel local, para exigir el cumplimiento de lo que se pactó en 2017, sobre acceso a salud, agua, educación y seguridad, por mencionar solo algunos puntos.

Chocó también fue escenario de agitadas movilizaciones. En Quibdó, Istmina, Lloró, Condoto y otros municipios se han realizado decenas de actividades en el marco del Paro Nacional, sobre todo ligadas a expresiones artísticas y culturales juveniles. La capacidad de organización y movilización del pueblo afro e indígena del Chocó ha sido demostrada en los seis paros cívicos departamentales de los siglos XX y XXI. Los más recientes ocurrieron en 2016 y 2017, para exigir la garantía de los derechos fundamentales y la construcción de una infraestructura básica necesaria para el desarrollo y la conexión del departamento con el país.

Este año las movilizaciones en Quibdó iniciaron tras la masacre de tres menores de edad perpetrada el 22 de abril. Días antes del inicio del Paro Nacional, en la capital chocoana se realizaban manifestaciones artísticas, coordinadas por organizaciones juveniles, para pedir a la institucionalidad detener esta nueva ola de violencia que les azota. Las movilizaciones quibdoseñas continuaron en el marco de las convocatorias nacionales que iniciaron el 28 de abril, y el rechazo a las reformas tributaria y a la salud se sumó a las exigencias de concretar la paz y brindar oportunidades a la juventud de Quibdó.

El Paro Nacional se extiende a lo largo y ancho de Colombia. El estallido social en el que hoy está el país entero también ha sido catalizador de exigencias territoriales que, durante años, ha hecho la población. Hablamos con lideresas de las movilizaciones en Mitú, Inírida, Buenaventura y Quibdó para contar un trozo de la realidad que se vive allí y de la resistencia indígena y afro que, hoy por hoy, no está en la agenda principal de los medios de comunicación.

Este departamento de la región Amazónica de Colombia ha salido a las calles desde el 28 de abril. La mayoría de la población, que es indígena, se ha movilizado para exigir la protección de sus derechos fundamentales. Por ahora, lograron la salida de una persona del gabinete departamental.

En Guainía, el trabajo de las mujeres indígenas ha sido indispensable en medio del Paro Nacional. Piden que se les incluya en espacios de toma de decisiones, que se reconozca su rol fundamental en la protección de su cultura y que se garantice la satisfacción de las necesidades de la población del departamento.

Durante décadas, la población afro del Pacífico colombiano se ha movilizado para exigir garantías de sus derechos. Días antes del primer día de Paro Nacional, quibdoseños y quibdoseñas ya estaban en las calles, rechazando la violencia en su territorio.

En el 2017, miles de personas paralizaron durante más de 20 días el puerto más importante de Colombia. Cuatro años después han vuelto a manifestarse, no solo para apoyar el Paro Nacional, sino para exigir que el Gobierno nacional cumpla lo pactado en el Paro Cívico y también, que cese la violencia en esta parte del país.

Créditos

Edición

Andrés G. Borges

Reportería

Laura A. Torres Martínez y Ximena Canal Laiton

Ilustraciones e infografía

Andrea Montoya: Mandarina

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